¡SACA LA LENGUA!
— ¡Manuel, estoy cansada de tu indiferencia. ¡Nunca me compras nada!
— Mujer, y yo cómo voy a saber que vendes algo, si ni me hablas.
— Pero qué desagradable eres, hijo… ¡Qué ganas voy a tener yo de hablarte, si ni me sacas a la calle! Eso sí, al perro lo sacas todas las mañanas y a mí, ni caso.
— Pero, mujer… ¿Cómo voy a saber yo, que a ti también te gusta hacer tus cositas en la calle? ¡Si ni me hablas!
— Mira, Manuel, me tienes muy harta con tus chistes y con tus novias. ¿Tú porqué estás llegando tan tarde de trabajar y oliendo a perfume de mujer barata? ¡¡A saber con qué pelandrusca te estás viendo!! Una cualquiera será, siempre te han gustado así, ligeritas y medio tontas…
— Eso, tú ponle faltas a la muchacha, con el trabajo que me ha costado a mí, levantarme ese culito.
— Mira, Manuel, tu vergüenza no tiene limites. Eres bueno para nada. Ya me lo dijo mi madre: “Niña, no te cases con ese que te va a hacer una desgraciada”. Y aquí estoy yo, desgraciaita perdía para toda la vida.
Que no me haces feliz, Manuel. Que yo lo que quiero es un hombre como el de mi amiga Chari, un marido como Dios manda. Y encima dice que le hace virguerías en la cama. Manuel, que es muy fuerte, que tú no sabes ni quién es el Grey. Que lo más moderno que has visto en la tele, son las pelís del Alfredo Landa en Torremolinos77.
Manuel, que hay vida más allá de “Cine de barrio”, chiquillo. ¿Tú porqué no me llevas al cine a ver una de esas películas cochinas? O me las pones en la casa y después me haces la 3/14 en la cama. Manuel, que yo tengo unas necesidades. Que ya te lo dijo tu primo Paco, que yo soy mucha mujer para ti.
— Mira, Consuelo. Estoy hartito de trabajar todo el día, y lo único que yo quiero cuando llego a casa es que no me infles las narices con tus quejas. Yo también quiero que me espere la Catwoman y me haga la 3/14 contra el marco la puerta, no te jode. Que yo también tengo sueños y necesidades. Qué estoy hasta los mismísimos de que me cuentes la vida de la Esteban, del Paquirrín y de la topota madre.
— Cómo te pones por nada, chiquillo. Te pareces a la Patiño, que se te hincha la vena a la primera de cambio. Yo estoy por ir al First day, que ahí me sale un novio, fijo que me sale. Que una está de muy buen ver, Manuel. Por si no te has dado cuenta, me estás desperdiciando. Pues que sepas que en el Teletienda venden unos aparatitos para dar placer sexual, Manuel. El Turbopower 2.000 que te pone contenta en un plis plas. Lo anuncia el Vidal ese, el de las pelis porno.
— Consuelo, tienes que dejar de ver la tele. La tele mata, que lo dicen todos los días en los círculos sociales e intelectuales.
— Manuel, ¿que yo me paso la vida viendo la tele? Pero cariño, si esto no es vida ni es na.
Yo lo que quiero es escribir. ¿Tú sabes lo chulo que estaría eso de ir a firmar libros al Corte Inglés? Y luego que me llamaran un día al Sálvame para hablar de mi novela, y sentarme allí al lado del Matamoros, que eso viste mucho, Manuel. Que mis amigas se morirían de la envidia. Con lo guapo que se ha quedado ahora con las orejas aerodinámicas y toda la frente para atrás.
— Sí, querida. Lo puedo imaginar… ¡Qué cuadro! En la tele están todo el día hablando de literatura, si se te nota. No hay más que oírte. A ver, dime 5 autores clásicos o actuales del panorama literario…
— ¿Me vas a retar a mí? Tú a mí. Pues mira para que te calles, te los voy a nombrar. La Esteban, que escribió un libro contando secretillos. La Terelu, no se qué de sus vivencias, la madre también. Mira así a lo tonto y sin pensarlo ya te he nombrado a 3. No me retes a mí, Manuel, que yo estoy muy preparada. Y lo tengo claro, mañana mismo empiezo a escribir la novela de mi vida. Ah… y ni sueñes que vas a aparecer en ella. Que una es mujer de mundo y a ti, a ti te encontré en un bingo.
Mara Marley 2021