Me estoy arreglando,  hoy tengo terapia.

Desde hace muchos años y con una periodicidad no siempre regular, asisto a ella.
Salgo como nueva. Allí se dice todo, lo que llevas dentro, lo que no te gusta, a quién o qué no soportas… Se exponen los problemas familiares y laborales, las posturas políticas, que a veces no coinciden, en fin, se da una la vuelta como un calcetín.
No hay moderador y, sin embargo, se respeta el turno y se escucha con comprensión a quien está viviendo su catarsis. La verdad es que es una gozada y la terapia muy efectiva, nunca conocí nada tan liberador, porque el yoga me encanta, está  muy bien, pero le falta algo: la comunicación, y eso es fundamental.
Además, a la terapia le encuentro la ventaja de que es discreta, existe un pacto y nada puede salir de ahí,  ni siquiera las risas y mucho menos las quejas dado que éstas últimas son lamentos muy íntimos; si no fuera así,  no emergerían del fondo de nuestra alma.
¿No os lo he dicho? Perdonad,  se me ha pasado, hoy voy a comer con mis amigas.
Ya cuando se convoca la fecha, empiezo a sonreír pensando en lo bien que se pasa, ellas dicen que les ocurre lo mismo.

También  a veces surge la preocupación  y estoy deseosa de saber cómo se resolvió  tal o cual problema que está atenazando a alguien de este puñado de seres queridos. Llevamos juntas muchos años, desde tiempo inmemorial y somos envidia y admiración  de quienes conocen esta unión amistosa.
No os creáis que todas tenemos el mismo carácter, no. Somos diferentes y la gracia está  en que nunca hemos discutido. Es raro, ¿no? Máxime siendo seis. Pues os lo puedo asegurar.
Hemos compartido las despedidas de los familiares que se nos fueron y asistido a nuestros matrimonios y eventos varios desde que éramos unas jovencitas y, salvo en esos acontecimientos, siempre nos reunimos solas, felices o tristes y siempre también empatizando de una manera que nos ha sostenido en muchos momentos difíciles.
Éramos siete pero perdimos a una que se la llevó un mal grande, nunca la olvidamos y ya nos reímos de los recuerdos agradables que nos dejó.
Os contaría las cosas más divertidas que nos han ocurrido, como anécdotas de viajes de novios, problemas de suegras,  parejas de retoños… ¡Cuánto  me gustaría  divertiros con cosas geniales! Pero, ya sabéis,  schssssss,  todo queda en casa.
Me voy rápido, no quiero llegar tarde. No me quiero perder nada, ni el aperitivo.

Gemma Olmos Jerez
Mayormente soy yo. No me gusta ser otro pero sí ponerme en lugar del otro. Intento aprender y a veces lo consigo. Amo a mis amigos y me siento correspondida. ¿Para qué más??
Gemma Olmos Jerez

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