El día estaba completamente alborotado en el rotativo, paseaban sus compaňeros entre las mesas cargados de papeles amontonados sin sentido. Todos corrían hacía ninguna parte sin recordar de donde venían, buscando una noticia, una reseňa, algo que llevarse a la pluma. Chema los miraba desde su mesa, estaba ordenando recortes de periódicos antiguos. Previamente los había desordenado, así entretenía las horas para no caer en la desesperación de una inactividad que le corroía por dentro. En el despacho del director, Juan Luis, Benjamín y Consuelo decidían que portada saldría al día siguiente, los observaba gesticular, podía acertar palabra por palabra lo que decía cada uno de ellos, llevaban muchos aňos trabajando juntos. Al fin tomaron una decisión, los vio estrecharse las manos a través del cristal que separaba el despacho de la sala de ediciones. Observó como Juan Luis giraba el pomo de la puerta para abrirla, Benjamín y él salieron sin ni siquiera cederle el paso a Consuelo, los tiempos habían cambiado, pero a él le seguía pareciendo que el mundo había perdido los modales. Miró a través de la ventana un instante y le pareció ver que la luna araňaba un cielo ya cansado de existir.
En el despacho, el jefe, le decía algo a Consuelo, justo antes de que ella abandonara la estancia. Lo vio paseandose de arriba abajo, con las manos detrás, con la cabeza gacha, se podía ver su preocupación tras las letras que anunciaban el nombre del periódico “El Hoy”.
Consuelo caminaba intentando disimular los cuarenta y muchos aňos que tenía a cada paso, pasó frente a él y sin detenerse le dijo:
< Héctor, dice que vayas a su despacho.
Chema tardó unos segundos en comprobar que aún se podía mover, tras tantas horas sentado en su silla, comprobó que sí y se dirigió hacia allí.
El director lo vio acercarse, se aflojó la corbata y puso ambos puňos cerrados sobre su mesa apoyando su peso sobre ellos. Chema entró:
< ¿Qué quieres Héctor?
< Verás Chema, hace muchísimo tiempo que nos conocemos, ya sabes que para mí eres como un hermano, hemos crecido juntos. Pero también sabes como están las cosas ahora en este oficio, o descubres alguna infidelidad, alguna trama o algún fraude del famosillo de turno o no eres más que una mierda con un boli muerto de hambre. Tú eres el mejor periodista que he tenido a mi cargo y la mejor persona que he conocido en toda mi vida, pero…. Tragó saliva… Has de comprender que tu sección se está pudriendo, tu especialidad son los crímenes, los sucesos destacados, los casos sin resolver y en este sucio agujero del planeta no pasa ya nada desde la desaparición del hijo del concejal, un secuestro que tú resolviste de forma tan brillante como siempre. ¿ Y cuánto hace de eso, Chema?, ¿tú sabes cuánto hace?, una eternidad, querido amigo, una eternidad.
Creo que deberías tomarte un tiempo indefinido de descanso, cuento contigo en el primer caso que nos llegue, pero ahora… Hizo una pausa frunciendo el ceňo y apretando los dientes con rabia, ahora he de prescindir de ti. Ya sabes que te voy a ayudar en lo que sea, pero no puedo pagar ya tu sueldo.
Chema, se tragó un lamento que soportaba la carga de todos los aňos que llevaba trabajando allí:
< No te preocupes Héctor, lo entiendo, yo hubiera hecho lo mismo.
Se dieron un abrazo y Chema abandonó el despacho sin mirar atrás, no podía soportar ver llorar a su amigo.
Ni siquiera se acordó de despedirse, estaba como ido, su caminar se asemejaba al de un sonámbulo.
El director marcó un número en su teléfono móvil:
< Paquito, se trata de tu padre, va hacia casa, está muy tocado, él te explicará.
Cuando Chema llegaba a su casa empujado por la inercia, se encontró con su hijo.
< Papá, ¿estás bien?, me ha llamado Héctor.
< Cinco aňos me quedaban, cinco aňos para jubilarme.
< ¿Papá, me estás diciendo…?.
No pudo percibir el gesto de tristeza infinita que tenía su hijo en el rostro por que se le había perdido la mirada.
< Papá, vamos a casa, no te preocuopes, haré lo que sea, lo que sea, no te preocupes papá, todo se arreglará.
Pasaron los días, mientras Chema se pateaba las calles sin descanso, de sol a sol, estaba dispuesto a hacer cualquier cosa en cualquier oficio, por dura que fuera, pero su edad no estaba tan dispuesta como él. Llamó a todas las puertas y una tarde al fin sonó su móvil.
< Chema, tienes que venir, no tardes.
Era su amigo, su antiguo jefe desde “El hoy”.
Llegó con una prisa que apenas recordaba, allí estaba Héctor, su amigo del alma, le había visto llegar desde la ventana y lo esperaba impaciente y con una sonrisa que casi estaba a punto de borrarle el bigote. Le abrazó fuerte, muy fuerte.
< Ha habido un asesinato en el parque Agatha Cristhie. La víctima es un profesor retirado ya, el asesino no dejó apenas rastro, se descalzó, parece que llevaba un calcetín grueso y fue pisando sobre sus huellas varias veces para borrar su número de pie. Ya puedes empezar amigo mío.
Chema se dirigió a su mesa, estaba intacta, tal y como él la había dejado.
< Por cierto Chema, hay algo que debes saber, el asesino dejó una ficha de dominó al lado del cadáver, el doble cero.
Chema había salido hacía un instante del shock de la noticia, esbozó una sonrisa de viejo sabueso y dijo:
< Vaya, seguramente se trata del primer crímen de un asesino en serie.
Chema se volcó en ese caso como si fuera el primero, como si fuera el último, como si fuera el único. Hizo pesquisas que solo un hombre de su experiencia podía hacer, movió todos los hilos, habló con todos los chivatos de la ciudad y a medida que la investigación iba avanzando, mientras más detalles se iban destapando, peor cara tenía, se le vio sudar sin motivo en varias ocasiones, se mostraba más nervioso cada día, todas las pistas, todos los indicios le llevaban al mismo nombre sin remisión alguna, Paco, su hijo.
Entonces entendió, su hijo había cumplido su promesa, había hecho “lo que sea” como le había repetido varias veces.
Estuvo unos días debatiendose entre su oficio de periodista y su condición de padre y decidió que ese iba a ser un caso sin resolver, sabía como hacerlo, solo tenía que deshacer el puzzle que había construido en su mente a través de las pistas.
Mientras en una casa de un barrio muy cercano al periódico, su hijo Paco llegaba a su hogar, colgaba el abrigo en el perchero y se acercaba a besar a su mujer que estaba preparando unos bocetos para la contrucción de la nueva biblioteca.
¿ Como está nuestro pequeňo hoy?, le dijo mientras le acariciaba una barriga de 32 semanas y media.
< Bien, hoy está tranquilo. Y a tí, como te ha ido tu partida de dominó.
< Bueno, la verdad prefiero no hablar del tema, con la pareja que tengo es casi imposible ganar. Será buen periodista pero como jugador de dominó… No es nada listo, le falta olfato.
< No me mires así, cariňo, ya sé que es el mejor amigo de mi padre y su jefe, pero es muy malo.
Al mismo tiempo en un piso de las afueras, Héctor, apaga un cigarro en el cenicero que arde junto a un vaso con Gin tonic encima de la mesita de noche, mientras hojea satisfecho la edición de El hoy. Dobla el diario, le da un último trago a su bebida preferida y abre el cajón para dejar las gafas justo al lado de una ficha de dominó, el 0/1.

Soy Jordi Hortelano, nací en Badalona un 9 de septiembre de 1972, actualmente resido en Barcelona. Inicié mi periplo como escritor el 17 de febrero de 2016 con la publicación de un relato con doble lectura, El secreto del seňor Evol. Su gran aceptación y mi actividad en Facebook con la publicación de poemas y microrelatos me ha introducido en mundos como el de la librería LibrUp, ubicada en la calle Rosselló 361 de Barcelona. Un espacio para autores indies, donde podemos vender muestros libros e incluso editarlos y publicarlos, y en la que se celebran eventos, como concursos de poesía, presentaciones, grabación de programas literarios y entrevistas. También gracias a mi pequeňo libro y mi actividad literaria en las redes, pude ingresar como columnista en desafíosliterarios.com, una página creada para dar cabida a escritores noveles que busquen una buena promoción y a lectores ávidos de letras emergentes. En ella escribo todos los martes a las 20:00h un relato o poema en mi columna Goteando letras. Una actividad que me ha proporcionado afortunadamente un amplio número de lectores y conocer a otros escritores de calidad. En esta página, también he podido vender mi libro y apuntarme al taller de Enrique Brossa, donde he ido ampliando mis conocimientos sobre la escritura e intentando mejorar en mis textos. Es corta de momento mi andadura en este nuevo mundo, pero ya he tenido el honor en menos de un aňo de ser entrevistado tanto en LibrUp como en desafíosliterarios.com, en dos cadenas de radio locales y formar parte de eventos como la firma de ejemplares el día del libro o el black friday. Y he tenido además el privilegio de ser miembro de un jurado en un concurso de poesía y contertulio en un programa literario llamado Letras perdidas. Ahora mismo estoy preparando la segunda edición con Casandra 21 de El secreto del seňor Evol, tras dos tiradas de cien ejemplares vendidas con Bubok y culminando dos libros más, una novela corta de humor y un recopilatorio de relatos y poemas. Además he escrito una novela titulada Mientras el tiempo descansa que publicaré más adelante. Tengo amén de todo esto, otros proyectos individuales y en colaboración con otras personas.

Últimos post porJordi Hortelano (Ver todos)

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Comments

  1. Decías de cambiar de registro y probar tu versatilidad, y aquí estás en ello. Aunque prefiero tus historias de “realismo mágico”, te ha quedado un relato interesante. Me gusta mucho la conversación del principio, que ahonda muy bien en los sentimientos del personaje. Quizá la segunda parte me da la sensación de ser muy breve en comparación con la primera (no sé, quizá describir algo más sobre las pistas y cómo estas le conducen a la conclusión final; aunque sé, por otro lado, que un texto demasiado largo puede asustar a más de uno y que no sea tan leído, por eso hay que abreviar). Bueno, enhorabuena por el reto de variar.

     
    1. Pues no te voy a quitar un gramo de razón, porque la tienes toda. Pensé en hacerla en dos capítulos pero no soy partidario de ello y hubiera sido traicionarme. Es una historia que tuve que comprimir dejando en la segunda parte, como bien dices, muchas cosas por resolver. La historia la tengo estructurada en la cabeza para posiblemente desarrollarla algún día.
      Coincido contigo, conozco a gente que si ve mucho párrafo no lo lee.
      Procuro hacerlos cortos, por eso éste cojea.
      Muchas gracias Juan.

       

Deja un comentario