Anoche, mientras miraba la televisión, vi una sombra que corría por el pasillo. Suelo estar en la sala, tumbada en el sofá viendo la tele y la luz apagada. Solo dejo una pequeña lámpara de mesa prendida para dar algo de claridad. Desde mi posición veo el corredor que va desde aquí, hasta la cocina en el otro extremo de la casa. Junto a la sala a mano derecha, está el comedor y a la izquierda mi habitación. Las otras habitaciones se extiende por el pasillo hasta llegar a la puerta de la calle y por último a la cocina.

Bueno pues, como decía. Ví una sombra y en la penumbra de la casa alcancé a divisar algo parecido a una pelota de ping-pong que corría a toda velocidad. Se cruzó rápidamente de una esquina a otra y desapareció de mi vista. Al principio, mi mente no captó que podría ser pero luego, por esa asociación de ideas que todos tenemos para conocer las cosas, comprendí que se trataba de un ratón.

¡Uyyy… pensé, un ratón! Como vivo sola, no merecía la pena dar un grito….por lo que no lo hice. ¡Total, nadie me iba a escuchar…!

Me levanté y encendí la luz.  Para ser más exacta encendí todas las luces y me dediqué afanosamente a buscar al “okupa” de mi vivienda. Miré por todos los rincones, habitación por habitación, procurando hacer  el mayor ruido posible en los armarios, abriendo puertas y cajones. Quería verle salir  corriendo otra vez y cazarlo dándole con el cepillo de barrer. Nada se movió, ningún ruido extraño se escuchó por ningún lado así que, pensé que quizá la imaginación me habría jugado una mala pasada. No es la primera vez que me ha parecido ver una sombra que se mueve por el pasillo…. ¡Pero es que esta vez me pareció muchísimo más real!

Dejé de buscar y apagando las luces,  volví al sofá para seguir viendo el programa de la tele.

Esta mañana, mientras preparaba las tostadas para tomar con el café, le he visto salir por una esquina del frigorífico. ¡Se había escondido tras él…! Se ha parado un momento y ha vuelto sus ojillos hacia mi. Nos hemos quedado mirándonos: Yo estupefacta, sin poder creérmelo y él con un brillo de susto en sus ojos ratoniles o…¿eran de burla….? Ni tiempo he tenido de averiguarlo. Ha salido a toda carrera por la puerta de la cocina perdiéndose en el  pasillo hacia el comedor. Bueno, o hasta cualquier otra habitación ya que no me ha dado tiempo a saber dónde se escondía. He vuelto a repetir la operación de busca y captura de la noche anterior pero sin resultados. La verdad es que la puerta de la calle también estaba abierta así que, me he consolado pensando que tal vez podría haber salido corriendo escaleras abajo hacia el jardín.

Ahora estoy planeando una estrategia de desalojo. No se si ir directamente a los chinos, para comprar esas trampas cazarratones a las que se les pone un trocito de queso y en la que los animalitos quedan atrapados cuando van a comérselo o comprar un gato. Me han dicho que a los ratones lo que de verdad les chifla son las manzanas así es que ya veré si pongo una u otra cosa. Lo estoy pensando muy bien pues ¿quién va a quitar después al ratoncito muerto de la trampa….? Me da un poco de yu-yu, la verdad.

Creo que lo mejor va a ser el gato pero no lo voy a comprar. Llamaré a una amiga que el otro día me ofreció un minino chiquitín y lo rechazé, para decirle que me lo guarde si todavía no lo ha regalado. Me lo traeré a casa.

Hasta el lunes no podré recogerlo pues trabaja el finde y hasta ese día no tiene libre. Estoy esperando con ansia el momento. Mientras, seguiré con el ojo avizor y  el escobón a mano por si acaso.

Me asalta una duda respecto al gato si es tan pequeño…. ¿No acabará haciéndose amigo de mi okupa y en vez de tener solo uno acabaré teniendo dos….?

Si eso pasa, también os lo contaré.

¡Qué cruz! Esto de vivir en el campo tiene sus ventajas pero también sus desventajas. A las hormigas, arañas, mosquitos y moscas,  se ha unido también un ratón.

Y…. ¿digo yo que vivo sola? ¡Pero si tengo que estar luchando todo el día con el fixpray para eliminar  estos «amiguitos» que vienen para hacerme compañía…! Y ahora….uno más…

 

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Nicole Regez

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Comments

  1. Yo también conozco a esos «amigos» de los que hablas, pues también vivo en el campo. Y opté por la solución del gato… Ahora tengo siete u ocho okupas más, que el muy gamberro se trajo sus novias a casa…
    Que te sea leve.

     
    1. Juan que los okupas ahora son los gatos ¿No.. .?
      Este es un relato de hace unos cinco años… Ahora no tengo ni ratones ni gata…. En el piso no me permiten animales de ninguna clase :)

       
      1. Sí; los okupas son los gatos (aunque tienen prohibido entrar en casa, se quedan en el porche).
        Ya he leído sobre la llegda de la gatita “Musa”. Lástima que no dejen tener animales en el piso. Hacen mucha compañía…

         
      2. Tienes razón Juan. Musi, que acabé llamándola así, estuvo cuatro años conmigo y es una gata especial. Se la regalé a un amigo y dice lo mismo, aunque al principio ella no le aceptaba. Estuvo enfadada conmigo y no me dejaba acariciarla. Ahora ya se ha acostumbrado a su nuevo amo y la veo de vez en cuando. Me dio muchísima pena tener que dejarla.

         

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