La hada pizpireta

De rostro pizpireta, la viveza de sus ojos ilumina su pisada mientras el resto la vemos pasear a diario, avanza con paso firme, pisa el suelo con cierta fragilidad femenina. Pero nada más lejos de la realidad, tras las gafas que le dan un aspecto gracioso, y bajo el rubio serpenteo ensortijado de su pelo, muestra en sus hechos, una modesta e inteligente intelectualidad acompañada de un corazón que no diferencia en minucias, envidias y prejuicios humanos.

Nuestra protagonista se mueve como pez en el agua entre la frondosidad y belleza de los bosques que abrazan su hogar, Nadie sabe, que en realidad ella es un hada, un ser mágico que después de viajar durante siglos por los confines del mundo, un día llegó a su destino, un lugar que ya poseía diversas virtudes dispone de una bella naturaleza, de un marco de plata para una población que disfruta del bienestar y tranquilidad a lo largo de su vida.

Pero, no pasaría de ser un bonito pueblo más entre miles de ellos en la geografía terrestre, y eso nuestra hada de los rizos de oro, de mirada limpia y profunda, no lo iba a permitir. Aquel lugar se merecía destacar del resto, y ella lo iba hacer posible. Se puso a trabajar sin descanso, disfrazada de ser mortal se dio cuenta que la diferencia estaría en empujar a una población hacía la universalidad que ofrece la cultura, y así, con ese fin se dedicó en cuerpo y alma a ello, pero sin olvidar de esparcir las pizcas mágicas de éxito que repartía al chiscar disimuladamente los dedos.

La consecución de su trabajo, pronto colmo de gloria aquella villa, el abanico del arte y la cultura tan dispar como es, no tuvo misterio para su varita y las alas de seda recogidas bajo el cota-vientos color beige. Promocionó, alentó y organizó todos los palos que alimentan el espíritu y el alma del hombre, y lo hizo para todos independientemente de la edad, condición o pensamiento. Tan lejos ha llegado su eco, qué, hasta un modesto autor sentado frente al ordenador a más de seiscientos kilómetros, no puede evitar sentirse tan cerca de ellos, y sobre todo no puede eludir participar con ella, con su magia, en un hechizo que hermanará con tinta del color de la humanidad a un catalán de Archena con el oasis cultural de su tierra.

Jordi Rosiñol Lorenzo.

https://youtu.be/ABl8s8estA4