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Fueron rayos azul cielo al anochecer, como cuando el sol se pone pero aun destella. Me dijiste “hola “ y pareció un “cuánto tiempo”. Créeme, porque yo ya creo en todo esto. Me sentí perdida muchas veces pero la memoria hoy no pesa como ayer. Poco a poco, pero con la rapidez de un rayo, me miraste y ese día se juntaron todos mis retales. Créeme, porque yo ya había dejado de creer. No fue ni en invierno ni en otoño, el mundo adquirió una nueva estación. Hacia frío pero contigo, hasta el hielo se fundió. Créeme, porque nuestros ojos ya se lo creyeron. No puede ser un cuento esta historia, empezó sin un prólogo y no se le ve el final. Cada día, cada hora, tus ojos alcanzan los míos. Créeme, porque sin querer, ya te quiero un poco.

Fue sin aviso, como cuando empieza la lluvia en verano, amaina lentamente, pero nunca deja de caer. Es como el agua tibia del mar tendido al sol, como cuando en junio parece que nada termina. Créeme, porque yo ya no puedo dejar de hacerlo. Es como ese tipo de sensaciones que se tatúan, no necesitas tinta, tan solo un silencio mutuo, respirar, pestañear sin darte cuenta. Créeme, que así de fácil se ha vuelto todo. Somos extraños aunque al unísono, al igual que una letra y una melodía al nacer. Escribir de ti es escribir de mi.Créeme que si esto no termina, es porque siempre estuvo ahí. Me siento de vuelta de nuevo, a un lugar en el que nunca estuve pero en el que me siento como siempre. Créeme hasta cuando te mienta, porque se hará verdad si sigues conmigo subiendo esta cuesta.