Quisiera haberte escrito los versos más bellos de amor, pero no soy poeta.

Quisiera haberte cazado al vuelo aquella noche, una estrella, pero nunca tuve a mano una escopeta.

Quisiera haberte abrazado más veces, y besarte los pechos que me entregaste mil veces, y amarte bajo un árbol, y a la sombra de un estanque.

Quisiera haberte dicho mil veces, en mil noches, que eras mía, que te amaba y que lo haría por siempre.

Pero es que no soy un poeta, ni un cazador competente, solo soy un amante enamorado, que una noche murió en tus brazos, de tanto quererte.

Álvaro M.

Para Minerva S. gracias cari por aguantarme.

Carta enviada para San Valentón