Querida mamá:
Hoy al fin me siento inspirada para escribirte unas palabras de agradecimiento en esta sencilla y humilde carta. Quiero agradecerte por todos aquellos motivos en los que has luchado y aunque te hayan lastimado o roto el corazón siempre has procurado permanecer fuerte. Por tantos otros motivos, gracias mamá.

La receta del “mousse de chocolate” no tan relevante como lo que yo quiero comunicarte aquí y con palabras escritas para que las leas y me sientas más cerquita tuya a pesar de la distancia: ¡te extraño!, ¡te quiero! y doy gracias a Dios porque aún te tengo y puedo aún compartir cada momento importante de mi vida contigo con tan sólo una llamada marcada.

Gracias mamá por esos días en los que me acurrucabas y me acariciabas el rostro pudiendo apreciar tus uñas acicaladas y pintadas de rojo carmesí. Gracias mamá porque junto a ti aprendí amar la cocina cuando te ayudaba con algo sencillo como pelar los ajos para que elaboraras tus recetas que coleccionabas de recortes de revistas pronto de aquel tiempo de antaño. Aprendí a tener gusto por la ropa y sombrear los ojos con lápiz de maquillaje. ¡Te quiero mamá!, esta carta es exclusivamente para ti, porque te quiero y mi corazón está agradecido.

Gracias por cuanto me has enseñado, por tu tiempo conmigo y todo el amor que me has dado. ¡Hasta el infinito y más halla ir y volver!

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