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Siempre he sabido que un día acabaría suicidándome. No tiene mérito. No hay destellos ni rastros de sorpresa en tal acontecimiento. No he preparado nada. Ya decidiré el modo y el escenario. Será algo sencillo e improvisado.

No os apuréis, no me siento mal por ello. Al contrario, es una elección de vida muy meditada, bueno, de terminar con ella. Es una opción que debe ser respetada. Soy una persona adulta, no depresiva. Carente de traumas ni dolores ocultos. Soy un humano sensato, responsable de mis actos y de mi no-cobardia. Tenéis que entenderlo, vivir cansa. Cansa demasiado, es agotador. Nunca puedes vivir la vida que quieres, la que te gustaría. Es algo así como el pelo, tengas el pelo que tengas, siempre te habría gustado tenerlo de otra forma.

Pues eso, que la vida es como el pelo. Puedes teñirla, enmascararla y darle color. Alisarla para que sea más suave al roce y al tacto, o rizarla y darle forma con interminables bucles, hasta hacerla más y más complicada.

Pero si algo me alivia, es que siempre puedes recortarla, cortarla hasta extinguirla. Yo he decidido hacerlo al cero. Uno de esos cortes pulcro, saneado y estético. La diferencia entre la vida y la cabellera, es que la vida no brota de nuevo. Acaba ahí mismo, en el mismo momento en que ejecutas tu decisión.

¿Y qué más da? Cuando lo haga no recordaré si me causó dolor, no voy a quedarme allí para verlo. La muerte no tiene memoria, y los recuerdos construidos en vida se diluirán con mi último suspiro. No te creas nada de lo que te han contado. Ese día acaba todo, es la verdadera recompensa.

Quiero que mi cuerpo sea reducido a cenizas. Que no me planten bajo un árbol. Ni me lancen al mar azul, ni al monte para eternizarme camuflado entre los árboles. Si queréis hacer algo por mi, algo realmente importante, podéis subirlas a un tren. Sí, por favor, a un tren. Sin destino, no importa el lugar. Podéis imprimir esta nota y pegarla al recipiente. Así, cuando alguien las encuentre sabrá que hacer con ellas…

Los momentos más felices de mi vana y estéril vida, han comenzado con un trayecto de tren. No quiero que lleven mis cenizas hasta tu altar. En vida ya nos dimos todo cuánto nos podíamos dar. Estuvo realmente bien, y créeme que siempre quise compartir todo contigo, excepto el final. Comprende que la muerte es otra cosa. La muerte es personal e intransferible. Y es cierto que tiene un precio, una deuda que nadie más debe pagar. Siempre he costeado mis vicios y este será uno más.

No te asustes, no os asustéis. Hace tiempo que no pertenezco a este mundo y ya es hora de regresar. No será hoy, ni mañana. Ni un día gris, ni de cielos anaranjados con matices tornasolados. Será un día que esté saltando de alegría. Exultante. Quiero irme en paz, recordando aquellos días pasados, junto a ti, a tu lado. Nuestros paseos. Tus labios. Tus manos. Lo demás es otro cantar. Cuando todo sea nada, volverá la calma. Crecerán la hierba y los juncos junto al río, el viento arrastrará las nubes con mi recuerdo. Y yo te estaré observando, como siempre, velando tu sueño. Y lloverá, y algunas personas me llorarán aprovechando una repentina tormenta. Y brotará la vida en tu vida, y te estaré observando, serena y feliz de haberte amado hasta el mismo día de mi muerte. No estés triste corazón, al final siempre sale el sol.

Esta nota fue hallada en un vagón del West Highlan Line tren, entre los puertos de Mallaig y Oban en las tierras altas de Escocia. La última información a la que este diario ha podido tener acceso, apunta a que la nota y su recipiente viajan a sus anchas en un Cadillac blanco, encontrándose en este momento en algún punto de la ruta 66. Son ya diferentes estados los que se han hecho eco de la noticia. La población enardecida y subyugada por semejante historia, permanecen atentos, a la espera de encontrar la nota viajera, y seguir ofreciendo curso a su petición para que pueda dar la vuelta completa al mundo y volver a empezar.

©evamalasaña 2015

 

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Eva Malasaña

En medio del invierno, me pareció que había dentro de mí un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque dice que no importa lo duro que el mundo empuje en contra mía, dentro de mí, hay algo más fuerte, algo mejor, empujando de vuelta.
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