Sábado noche en Pub Océano

Araceli tenía dieciseis años.

Al atardecer del viernes hasta la mañana del domingo, una multitud se atavían de forma extravagante y llamativa, con el objetivo de destacar, y divertirse a toda costa. Es pues, las supervivencia misma de la ciudad que transcurre de madrugada. Un destape ajeno a las normas convencionales durante el día.

Como cada noche, la oscuridad se cierne por las calles de la urbe de Madrid donde se aprecia un silencio casi misterioso bajo el albor de las farolas. Todo el alumbrado de la calle que acompañan a los destellos de neón que parpadean de forma intermitente.

Por las ciudad transitan vehículos de forma fugaz, al tiempo que, también, recorren sus calles, ciertos grupos que van de local en local; con alguna copa de más casi sin importarles el abuso de sus consecuencias. Entre esa multitud noctámbula, llega una pareja de chicas: bien ataviadas, de forma muy peculiar y sugerentes. Iban acompañadas de sus respectivas parejas. Formando un grupo de cuatro, bastante afín. Se dirigen rumbo a uno de los pub mas de moda, siendo un garito muy chic y minimalista.

En el lumbral del local, se encuentra un fornido tipo de rasgos afroamericanos y de tez morena, bien curtida. Quién les permite el paso a este grupo que acababa de llegar. Dentro, se encontraba una atractiva camarera pelirroja de ojos azules, que entre copa y copa, tomaba chupitos con los clientes del pub. Solo con música y gente sube de tono el ambiente. La lluvia de focos iluminan los cuerpos que se mueven sin control, buscando un amor furtivo. Cuya mirada perdida y la mente que da vueltas y vueltas sin parar.

Como cada noche, los ojos no juzgan y las bocas se aferran con frenesí, al tiempo que pueden llegar a perder la ropa sin motivo. Sienten una marea de arena y fuego, que corren por sus venas que llega más abajo del corazón. Y sin llegar a pensar de las consecuencias del día siguiente. En la que se sienten con una profunda soledad inhibida en la que asienten un mundo perdido, frágil y dividido. Solo búsqueda de una ilusión pasajera.

Esa misma mañana, Araceli no sabe a qué atenerse. Pues había conocido a un hombre con el que tuvo una intensa riña de la que él empezó a beber con la evasiva de que había roto con su novia. Pero, todo no quedó ahí sino que este hombre al ver coquetear a su expareja con otro, formó bulla en el local. Por lo que, el vigilante llamo su atención y Araceli procuro calmarlo en un extremo de la barra. Procuró que entrara en razón y al rato de permanecer sereno, Araceli le comentó: – ¡Algo tan simple como tomar unas copitas y tener uno que otro accidente… “gracioso”! – le guiña un ojo- ¡puede llegar a consecuencias realmente graves, tan graves, como la perdida de nuestra propia vida!- él se siente conmocionado por la actitud de Araceli, y le contesta: – creo que el haberte conocido ha merecido la pena el bullicio-. Araceli sonríe de forma picara y cordial. – te iba a invitar a un chupito pero creo que por hoy, has bebido demasiado.
– Pues dame tu número y el sábado que viene me invitas a ese chupito- comenta con desparpajo. Araceli se siente en una situación tan descarada así como cómica que no pudo negarse a la decisión del caballero. Al tomar nota del número de teléfono de Araceli, este se presenta de forma cordial
– bueno, Araceli, encantado de haberte conocido-. Eric espera a que Araceli haga caja y cierre el local para acompañarla a su casa. Durante el camino conversaron entre jácaras. Al llegar al portal de un edificio clásico y señorial, del Paseo de la Castellana, Él se quedó impresionado e intrigado. Se despidieron como si se conocieran de toda la vida.

Araceli se quedó a dormir bien entrada el mediodía, hasta que le despertó la llamada insistente de Eric. Durante la semana permaneció en contacto con Eric hasta que llegó el sábado. Así, día tras día; sábado noche tras sábado noche empezaron a congeniar, empezaron a salir. Y, sin querer ni pretenderlo llego el momento de un encuentro fortuito y ocasional, del que no pensó Araceli que llegaría tan lejos. Hasta que un día, Araceli dejó de contactar con él, pues se siente con nauseas típicas de estado de gestación y lo verifica con un test. Araceli optó por no ver a nadie y rehusó de la ingesta de alimentos.

Unos de los sábados noche, Araceli tras echar un trago mira a través del cristal del vaso azul, y pudo ver por un instante el ambiente del local “Atlantis-océano” del que le pareció tan esplendido, al ver dibujadas aquellas siluetas del garito, en el cristal azul. Como cada noche regresaba a casa bien entrada la madrugada. Pero esta vez se sentía desmoronada. Le acompañaba su mejor amigo Flavio, siempre con aires afeminados. Llegaron a casa y no había nadie. Su padre Don Florentino había marchado de viaje de negocios.
A la mañana siguiente, cepillo su larga melena cobriza ante el espejo y miró su reflejo. Y pensó para sí misma: -¡Bien, ya puedes salir! ¡Pero recuerda que nadie puede saber de tu pasado!- palabras que recordó de una vieja amiga, Alba.
– Sé prudente y no te acerques a ellos – pensó en Eric-. ¡Sólo te traerían desgracias!- pensó en su estado de pocas semanas. Apenas terminó de recordar, y se dirigió hacia la ventana y deslizándose ligeramente. Se siente como aire que ni siquiera las nubes conseguían alcanzarla. De repente emergió la llamada, que no respondió. Quería aprovechar aquel instante, que le fascinada. Por primera, podía ver el cielo azul a la luz del día y descubrió una nueva Araceli.
Podía ver las palomas revolotear en la calle y los niños corretear por el parque -¡Qué hermoso es todo! -exclamó feliz, dando palmadas.
Pero su asombro y admiración aumentaron aun mas, al ver un coche que se acercaba al Paseo de la Castellana y aparcó en doble fila. Araceli se quedó atenta y curiosa. Al tiempo que, se estremeció al percatarse de que se trataba de Eric. No podía evitar mirarlo y una extraña sensación de alegría y dolor, le oprimió el pecho y su corazón gritaba como el susurro del viento. Por su mente, transcurría pensamientos desesperados y mas a fondo, se sintió abatida. Se separó de la ventana rápidamente y con fragor echo un trago a la botella, se sentó en el sofá y en un intento de buscarlo en su fantasía romántica, se echó a llorar. pero pronto, aquella quimera fue desterrada de improviso por su cruda realidad, por lo que renunció a esa conjetura. Y se imagino a su pequeño en brazos con todo el cariño con el que había amado a Eric las últimas noches.
Esa misma tarde tenía libre y su amiga Alba procuró acercarse a su casa y depositar su confianza tras una disputa de intereses. Por lo que afianzaron su amistad. Decidieron volver a trabar amistad.
Al día siguiente en el trabajo, Eric permaneció mucho tiempo al lado de la barra bebiendo un JB largo con hielo. Pronto, se acercaba la hora de salir. Cuando Araceli estaba preparándose, Eric se acercó queriendo tener explicaciones.
Él quiso besarla para rememorar los momentos mas felices de su vida. Pero no se atrevió. Ella al verle sintió mariposas en el estomago e intentó hacer caso omiso a sus sentimientos. Atónita se quedo petrificada y sin habla. sintió entremeterse el corazón. Se sentía amarrada a la idea de ser madre y se asustó pues aun no estaba preparada.
Cada día, se angustiada por haber perdido para siempre a su amado. Sintió la vida dentro de si misma y en breve Flavio tuvo que llamar a una ambulancia porque se había encontrado a su amiga tendida en el suelo. -¡Araceli! ¡Araceli! ¡despierta!-. Araceli conmovida, miró hacia abajo, hacia el suelo cuando notó que los ojos se le llenaban de lágrimas, mientras que le susurraba su amigo. Allí estaba en cualquier momento.
Ya en el hospital, se acercaron Alba, Rocío… -¡Fíjate! Que monada de nena ¿Cómo se llamara?-. levantando los brazos al cielo con el bebe, lloró por primera vez.
-¡Tú has hecho con tu corazón los mismos esfuerzos que nosotras, has sufrido y salido victoriosa de tus pruebas y te has elevado hasta el mundo, donde no depende más que de ti conquistar tus buenas acciones! -le dijeron

ANDREUS
Rebelde e inconformista
Problema de alcoholismo
FRUSTRACCIÓN O DESENGAÑO: el distanciamiento de su padre.
DECEPCIÓN Y RABIA

Por otra parte, en casa de Eric sonó el teléfono y se trataba de Coral, una de las compañeras de trabajo:
-¡Oh! ¡Cuánto siento decirte, que Araceli se encuentra en el hospital!-
sabía que algo perturbaba el subconsciente de su esposa. Eric se preocupó de que no hubiera recaído de nuevo en la enfermedad.

Hace menos de un año, Araceli soñaba con el mundo de los hombres buscando el afecto que no tuvo con su padre. Con quien mantenía una relación de indeferencia tras la muerte de su madre. Su padre exigente, jamás respondían a su llamada. Araceli lleva una doble vida desde los dieciséis años. De las que, muchas noches, no pega ojo.
A la mañana siguiente, cepillo su larga melena cobriza y observo reflejada en el espejo. Y pensó para sí misma: -¡Bien, ya puedes salir! ¡Pero recuerda que nadie puede saber de tu pasado!- palabras que recordó de una vieja amiga, Alba. – Sé prudente y no te acerques a ellos. ¡Sólo te traerían desgracias!-. Apenas terminó de recordar, Araceli se dirigió hacia la ventana y deslizándose ligeramente. Se sentía aire que ni siquiera las nubes conseguían alcanzarla. De repente emergió la llamada. No obstante, dejo que sonara. Quería aprovechar aquel instante: -¡Qué fascinante! Veía por primera vez el cielo azul y las primeras estrellas centelleantes al anochecer.
El sol, que ya se había puesto en el horizonte, había dejado sobre las olas un reflejo dorado que se diluía lentamente. Las palomas revoloteaban por la calle. -¡Qué hermoso es todo! -exclamó feliz, dando palmadas.
Pero su asombro y admiración aumentaron todavía: un coche se acercaba despacio a la calle donde vivía Araceli. No podía dejar de mirarlo y una extraña sensación de alegría y sufrimiento al mismo tiempo, que nunca había sentido con anterioridad, le oprimió el corazón y su alma rota aun gritaba en silencio, así como, el rumor del viento, bajo los gritos desesperados en el interior de Araceli, se sintió abatida y con un fragor echo un trago a la botella, y se echó a llorar. Debido a un intento de buscarlo en su fantasía romántica. aquella quimera fue desterrada de improviso por su cruda realidad. Por lo que renunció a esa conjetura. Por un instante, se imagino tenerlo entre sus brazos con todas sus fuerzas, lo sostenía para amarlo.
Al tiempo, Alba procuró acercarse a su amiga y depositar su confianza tras una disputa de intereses callejeros. Por lo que afianzaron su amistad. Decidieron volver a la ciudad tras trabajar aquel verano en el bar de playa. Volvieron al pub de siempre donde se volvió a encontrar con Eric.
Al no poder hablar en el trabajo con los clientes, este permaneció mucho tiempo al lado de la barra bebiendo un JB largo con hielo. Pronto, se acercaba la hora de salir. Araceli estaba preparándose, se aproximo a Eric y le murmuro de forma coqueta, que le esperaba en otro local llamado “El Refugio”. Allí mantuvo una intensa relación esporádica con él sin pensar que se había enamorado.
Pausadamente le beso apasionadamente; sabía que, aquello era mucho mas intenso que lo que había tenido con otros. Y, se hizo a la idea que jamás quisiera separarse de él.
Por la mañana, se despertó a su lado y sintió de nuevo una maravillosa sensación al rememorar lo que había acontecido aquella noche. Fueron las horas mas felices de su vida.
sintió un hormigueo en el estomago. Pero el destino le reservaba otra sorpresa. Un día, Eric le invito a cena a un bonito restaurante llamado “el torreón” donde le pidió salir. Ella atónita se quedo petrificada y sin habla. sintió entremeterse el corazón. lo aceptó con agrado, puesto que ella también estaba enamorada. Eric la tomo en volandas muy eufóricamente.
Al cabo de unos días Araceli descubrió que estaba embarazada, al tiempo que Eric había salido a trabajar.
Araceli se sentía amarrada a la idea de ser madre y se asustó pues aun no estaba preparada. Hizo la maleta y se fue a casa de su padre donde casi siempre estaba vacía. Estuvo una temporada, al tiempo que Eric se aferraba en buscarla por Madrid. Se volvieron a encontrar a bordo del metro.
Al caer la noche, Araceli se angustiada por haber perdido para siempre a su amado. Sintió la vida dentro de si misma y en breve Flavio tuvo que llamar a una ambulancia porque se había puesto de parto.
-¡Araceli! ¡Araceli! ¡Somos nosotras!-.
-¿Quiénes son? -murmuró la enfermera, dándose cuenta de su atuendo-. Araceli conmovida, miró hacia abajo, hacia el suelo cuando apareció Eric, y notó que los ojos se le llenaban de lágrimas, mientras que le susurraban sus compañeras. Allí estaban: Alba, Rocío… -¡Fíjate! Que monada y tan delicada. La enfermera informó que habían que asistir a un parto prematuro por alto riesgo. Araceli estaba sedada con los efectos de la anestesia. Por la mañana, sus amigas la reconfortaron con palabras gratas.

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