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Hoy es un día perfecto para escribir el día 19, uno a veces se mata de la forma más bonita: Acomodando un cien mil de palabras entre felices y tristes. Así es que lo hice, lo hago y lo haré porque me hago inútil cuando dejo de hacerlo, mi mente no responde y de pronto no encuentro más palabras.

Hoy mi mente, mi alma y mi corazón necesitan plasmar en una hoja en blanco mi sentir del día 19: Hoy amanecí con la noticia de que se habia movido el piso nuevamente, y como la cama y mi cuerpo se alinean para hacer complot y no dejarme despertar, no sentí nada. Así es que cuando abrí los ojos ya todo habia ocurrido, no paso a más y me levante para caminar los 60 minutos correspondientes (después de todo el ejercicio no es tan malo).

Hoy 19 culmine un libro que me lleno de espacios en blanco y sentí como si algo se muriera, como si ya fuera la última vez que tendría el placer de rosar mis dedos entre sus vértices con olor a libro viejo, pero fascinante y así fue.
Pase de eso a una angustia típica de los últimos días, últimamente quiere que la adopte, pero le dije que no hay espacio para nada más, así es que empezó a recoger su equipaje.

Así que hice una cita conmigo misma y mientras teñía mi mente de color, prometí regalarme más pedacitos de tarde para quererme mucho.
Y como cada mañana, cada tarde y cada noche: Aquí en mi corazón esta presente lo que más amo en esta vida, y recordé las 36589 veces que le dije que tenía los ojos más bonitos del mundo, más aún recordé lo hermoso que sembró él, acá sin darse cuenta: Un amor para toda la vida.
Así transcurriendo minutos y horas sin olvidar que lo es todo, envió un te amo y te extraño fuerte hasta dónde este, donde su cuerpo y su alma habiten.

Así nada más, así va transcurriendo el día 19, con cosas positivamente palpables y muchas más que no lo son como aquello que se extraña entre una y mil formas
Prometo no dormir a media tarde. Como recomendación: Gracias por ser más fuerte que los miedos!