Lo prometido es deuda. Dije que volvería a escribir y voy a ello. En estos momentos mil emociones luchan por ser las protagonistas del relato. Pero le daremos a cada una de ellas sus líneas.

Esta es una página de relatos, así que lo voy a poner a modo de relato. Está basado en un hecho real. Cualquier equivocación con los nombres u omisión de alguno pido disculpas. Que lo disfrutéis tanto como yo he disfrutado con vuestra compañía. ¡Ups! Que me adelanto.

GRACIAS

Diana mira por la ventana de la oficina. Acaba de leer que van a presentar el primer libro los componentes de un grupo que hace tiempo que sigue. Ha leído varios relatos de personas que tienen mucho talento y han unido letras para formar un gran libro. Ese día le toca trabajar. La idea se disipa igual que las nubes del cielo azul que ve.

Hace tres días que pensó por primera vez viajar a Madrid para ver la presentación del libro. La idea le sigue rondando por la cabeza. Meterse en un bar, con gente que no conoce de nada, quedarse a comer con personas con las que no sabe de qué va a poder hablar. El miedo, la timidez, todo está en su contra. A pesar de ello, decide dar un paso adelante y pedirse el día libre mientras consulta tarifas de autobús.

Semana y media después, Diana viaja con su amigo. Hace el viaje con él porque lo vio por una aplicación para compartir coche y le sale mucho más económico. De alguna manera, todo se ha aliado a su favor para que ahora pueda estar paseando por las calles de la capital pasando frío. Está muy nerviosa. Es tímida y sólo conoce la imagen de las personas que ocupan el escenario. Respira hondo y abre la puerta del atestado bar. Una mujer le pregunta si va al evento y le pide el nombre y el email. A lo lejos ve a Mara, que la reconoce al instante. Dos besos, cuatro frases y le presenta al resto del grupo. Se le hace raro poner voz y altura a las personas que sólo conoce por foto. El móvil vibra en el bolso. Le da igual quien le escriba. Está absorta en las palabras de cada uno de los protagonistas. Es la primera presentación a la que asiste y no puede estar mas contenta.

Fotos, autógrafos (¿alguien tiene un boli?), palabras cariñosas y risas de camino al restaurante. No contaban con tanta gente, pero con un par de mesas consiguen comer todos juntos. Pulpo, ensaladilla rusa, huevos rotos con jamón… no se privan de nada. Diana habla con las personas que tiene cerca como si las conociera de toda la vida. Aire fresco le llega de un abanico cercano, bromas con personas que hace horas que conoce pero tiene la sensación de que las conoce de siempre, la lectura de un relato ganador en un concurso literario, la historia de como se conocieron un escritor y su fan (una de sus fans) brindis por los escritores y asistentes. Diana se sonroja por el recibimiento recibido. Su intuición le decía que se lo iba a pasar genial pero como suele pasar, la realidad supera a la ficción. Reparte adoquines que estuvo toda la noche fabricando. También escribió las jotas, por eso a Jorge le toca la de San Jorge.

Llega la hora de la despedida. Gracias por insistir en que me quede, Enrique, pero de verdad que no podía aunque era lo que más me apetecía, te lo puedo asegurar. Gracias a todos y cada uno de vosotros por el recibimiento, por hacerme sentir una más, por dejarme la miel en los labios que sabe a ganas de volver a veros a todos. Me llevo en el móvil una foto del grupo. ¡Tocaya faltas tú en dicha foto!. Me llevo al Facebook un vídeo con las palabras de cada uno de los escritores. También me llevo notas en la agenda, como comprar un par de libros que pediré a los autores (por supuesto dedicados) y otra nota donde pone “escribir, lo que sea pero escribir”. Lo tengo subrayado en rojo para que no se me olvide. También me llevo conversaciones pendientes. Es totalmente nuevo para mí hablar con personas perfeccionistas con sus textos, otras que buscan un momento de soledad o de estrés entre “mamá dame un vaso de agua” o “ya he acabado los deberes” para escribir unas líneas. Me llevo de deberes leer más. Bueeeno, vaaaale, lo reconozco. Empezar a leer de nuevo. El primero será un libro con las letras y dedicatorias de cada uno de los escritores que han podido asistir. Es mi tesoro más preciado, tiene un valor incalculable. Y por último y no por ello menos importante, me llevo el recuerdo de un día que me ha cambiado la vida, que me ha dado ese empujón que necesitaba para seguir con las letras, para ver la vida con otros ojos. Sin serlo, me he sentido protagonista, y eso os lo debo a cada uno de vosotros. Si algún día pasáis por Zaragoza, tenéis a vuestra disposición una guía totalmente gratuíta porque ya la habéis pagado con sonrisas. Gracias, gracias y mil gracias. ¡Nos vemos en la próxima!

Desde siempre me ha gustado escribir relatos. Siendo adolescente escribía historias donde el amor triunfaba o el drama era el protagonista. En alguna de mis historias se mezclaban ambas cosas. A día de hoy, me gusta transmitir sentimientos y los relatos son un pequeño reto cada vez que cojo el boli. Espero seguir compartiendo letras con vosotros hasta que se me acabe la tinta.

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