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Las vasijas se fueron vaciando repletas de rutinas, de agobios encontrados en el camino andado y de soledades no buscadas.

Fue inusual el sentimiento de liberación!
Sentirse sin peso alguno, produjo una sensación casi delirante.

La mente podía volar, observando paisajes retenidos durante mucho tiempo. Esperando el momento de coger el tren de la ilusión para recorrerlos .

Nada me ataba al contrato estipulado, que aún si firmar, fue validando el tiempo.

Me adentré en las entrañas de lo desconocido, no por ello menos deseado!

Viví el carnaval en un tiempo no dispuesto.
Y los inviernos fueron permanentes primaveras.

Bebí de fuentes prohibidas sin miedo a represalias.
Y sentí emociones, que creí dormidas en mi persona.

Ahora, haciendo cuentas en el terminar de los días,
Solo me arrepiento de la tardía decisión.

Carmen Escribano.