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Si hay un momento en el año sin sorpresas, ese es Navidad. Sabemos el guión de memoria, palabra por palabra, gesto por gesto, sentimiento por sentimiento, todo lo que va a pasar y cómo nos vamos a sentir.
Otra vez, la tía negativa, la suegra contando viajes, el suegro criticando al gobierno, los adolescentes indignados, Mario en su burbuja, yo la culpable y la responsable.
Compras de comidas, de regalos, preparación de la casa. Arte efímero. La comida se convertirá en descomposturas, críticas y platos sucios. Los regalos en celos, quejas y devoluciones. Yo me convertiré en la culpable y la responsable, otro año más.
Hoy, 20 de diciembre ¿Quién querría colaborar conmigo?
1- Príncipe azul: se suponía que ese era Mario, pero no solo es la panza y la pelada, sino que eso de defenderme, no está en su agenda.
2- Mesías: Se supone que nació para salvarme, pero no sabe , no contesta.
3- Santa Claus: otro panzón que no existe.
4- Súperman, Batman, Ironman : ni un mísero Robin llega a mi pueblo.
5- Godot: todavía lo estoy esperando.
Se supone que ya somos grandes, que Simone de Beauvoir no escribió en vano. Tantos libros feministas en la biblioteca, tanto “mayo francés”, quema de corpiños, películas de Julia Roberts y yo igual que siempre, sin sorpresas. Deberes. Culpas. Esperanzas puestas en hombres salvadores.
Por eso es que aquí estoy, aprendiendo a escribirme. Este año la carta me la escribiré para mí.
“Querida Catalina:
La fórmula secreta para superar esta navidad es encantarte. Pociones, pócimas y demás encantamientos podrás encontrar en la web desafiosliterarios.com.
Eso sí, debes tener fe en ti misma. Diseñar tu lugar en el mundo, convertirte en tu mesías y volver a nacer en esta navidad.
No olvides lavarte los dientes y portarte muy mal.
Con amor.
Catalina”
Así es como me encantaré, me emborracharé y pasaré una feliz navidad sin guiones, sin críticas y sin corpiño.