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Fue de lo mas surrealista. La pedida de mano mas desastrosa.

La llevé al restaurante más conocido de la ciudad. Ya entramos con mal pie… ¡fiesta temática! Iban todos los comensales con sus trajes medievales, yo de smoking y ella con un vestido que le regalé de lo más moderno y despampanante. No sabía donde meterme, ¡qué vergüenza! Nos llevaron a nuestra mesa, justo al lado de la puerta de los lavabos, para rematar. No dejó de pasar gente por nuestro lado en toda la velada.

Abrimos la carta, y no conocíamos ninguno de los tropocientos platos que había. Es lo que tiene la vida de los “come fritos”, que te alimentas solo de patatas, lomo, bacon y huevos fritos. Pedimos lo que mejor nombre tenia, y, consecuencia de ello, creo que la peor elección. Prácticamente dejamos los platos enteros. El postre estaba pactado con el restaurante. Sacaron el plato con un pedazo de pastel, que tenia una pinta estupenda.

Otra consecuencia de elegir mal los platos, en cuanto Rous lo vio, hambrienta que estaba, metió la cuchara y se zampó casi un cuarto de pastel de golpe. No me dio tiempo a frenarla. Ya era tarde. Se partió un diente con el anillo. No soportaba el dolor, así que pedí la cuenta y salimos a de allí directamente hacia el odontólogo de urgencias. Le pedí que me esperara en el portal de al lado del restaurante mientras yo iba a buscar el coche. Se quedó allí, dolorida pero feliz con su anillo. Por cierto, entre quejido y quejido, me dijo que ¡sí! Pero ya lo volveríamos a celebrar.

Cuando ya llegaba con el coche, escuché unos gritos, y acto seguido un disparo. No la veía por ninguna parte. Bajé del coche, empecé a caminar y la encontré a escasos veinte metros de donde la dejé. Estaba tirada en el suelo, sobre un charco de sangre y, cerca, la silueta de un hombre encapuchado, inmóvil. No daba crédito a lo que veía, no podía reaccionar. Me acerqué a Rous, pero ya era tarde. La dejé y me acerqué al hombre, estaba llorando, mirándola fijamente. Se desencapuchó. Ya lo había visto antes, si. Era el padre de la hija de Rous. Nunca llegó a aceptar que se fuera, dejando atrás su turbulento pasado juntos.