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Nací con la gracia de ser mujer. Gran bendición y privilegio. Con la belleza de la feminidad y con grandes ventajas por mi género. La dulzura me puede acompañar sin que me tachen de cursi y si me adorna la afabilidad es virtud y no defecto. Puedo abrazar y dar ternura y no ser juzgada por ello. Me proporciona una sensación muy placentera poder decir: “Te quiero” y ofrecer consuelo, ser brazos abiertos, mano extendida, camino libre. Puedo ser pañuelo y ser bastón. Ventana de par en par, alas extendidas. Ser mujer es regalo, es grandeza. Puedo llorar de tristeza o de felicidad sin perder mi reputación. Puedo ser yo misma, rodear a mis amigas de elogios y detalles, puedo llenar el mundo de poesía y de perfume fresco. Recibí el don de ser partícipe de la obra creadora y puedo dar vida desde mi vientre. Soy portadora de esperanza e ilusión. Madre de nuevas generaciones. Puedo ser cenicienta y hada madrina. Me complace poder disfrutar del mundo de la fantasía, sentir la magia y a la vez ser tan realista y vivir con los pies firmes sobre la tierra. Puedo sentir compasión y eso me hará aun más virtuosa. Puedo ser respetuosa y amable sin por ello ser débil. Puedo ser frágil y sensible, y esto será como flor que me engalane. Soy feliz porque soy mujer.

Pero hay lugares donde ser mujer significa ser inferior y se pueden vulnerar sus derechos. Se las puede violentar impunemente, y abusar de ellas. Pareciera un privilegio de machos que creen que se pueden librar de enfermedades mortales al poseer a las vírgenes. Hay lugares donde la mujer es considerada como el ganado con el que se puede comerciar, se la puede vender y comprar a peso. De forma detestable la casan, aun siendo niña, como transacción a cambio de favores. Países en los cuales se la puede tener esclavizada por medio de trabajos repugnantes. De forma aberrante hay culturas donde a las mujeres se las puede maltratar, mutilar, desfigurar, marcar solo por su género. Es increíble pero cierto que en la actualidad hay lugares donde a la mujer se la pueda apedrear por cometer lo que algunos consideran una falta grave, como quizá verse un poco más de piel de su brazo de lo permitido. Donde se puede cubrir su cuerpo y su rostro al completo, ocultándola de la vista de otros seres humanos, o incluso lapidarla. Sitios hay donde no puede caminar sola por la calle y siempre debe estar custodiada por algún varón, escondiendo lo aberrante de tales situaciones bajo el pretexto de que la mujer es muy valiosa y hay que protegerla.

Hace poco se celebró el famoso Día Internacional de la mujer, con la coletilla en algunos casos de “trabajadora”. Este día suscita diferentes opiniones, que aunque unos lo defiendan y otros lo ataquen creo que en realidad ambas partes vienen a decir lo mismo. A la mujer hay que celebrarla, hay que considerarla, respetarla y defenderla todos los días. Como mujer no me molesta en absoluto que se haya conmemorado un día especial por esta causa. Demuestra que había que actuar en contra de algunas injusticias que se dieron en el pasado por causa del género. Este día se levanta también como una voz que protesta por los atropellos que aún se cometen contra la mujer a día de hoy. Por esta causa yo me uno a la celebración del Día Internacional de la Mujer.

 

 

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, también llamado Día Internacional de la Mujer, conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Se celebra el día 8 de marzo.