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Permanecer en la nueva casa sola, la consumía.
A penas había pasado una hora desde que lo vio subirse al rojo coche, acompañado de su mujer. Pensó que ambos se dirigían a su hogar y ella por su lado haría lo mismo.
Recordó la sensación de tristeza e impotencia que sintió durante el trayecto, de no saber qué hacer con tanto amor compartido de forma intermitente.
Decidió echarse a la calle , comenzó a correr rápido, para que no pudieran alcanzarla sus pensamientos.
Corrió sin rumbo por las amplias avenidas, hasta que exhausta aminoró el paso y comenzó a andar.
Miró alrededor, no sabía dónde se encontraba, tan solo llevaban unos días en la ciudad. Cerca de ella se encontraban un grupo de policías, decidió preguntarle al más alto de ellos. Este serio pero de forma cordial le dio las indicaciones para que regresara a casa, ella le agradeció y se dispuso a esperar a que el semáforo le cediera el paso.
Mientras observaba la luz intermitente, un beso se posó en su nuca, ante el asombro de los demás policías, que le gritaban: _ Macho que calladito te lo tenías, es tu mujer….

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