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Cáliz, cuando el sol se acostaba en la cama del horizonte.
Cuando levantaba la falda de la luna.
¡Sin ella!
Era, como el preso sin sus cartas.
Como el Bar sin sus tragos.
Tuvo poderes en mis lágrimas.
Su amor se me convirtió en un barril de pólvora.
Me explotó mis ilusiones.
Malamente respiraba del cuento.
Mi bola de cristal, se oscureció.
El invierno ocupó mi cuerpo.
Me dio el revés mi almohada.
Hoy comprendí que su brillo era un shampoo.
Sus caricias, un cigarrillo encendido.
Son felices los labios que no ha besado.
Amigo, ella…
Cobra la suerte de los sin Alma.
No trates de ahogar tus penas
No cuelgues la culpa en el cuello de nadie.
Tú fuiste el que escogiste.
¡Tú fuiste el Don Juan!
Carlos Manuel Cañizares

Photo by Carlos Eduardo Samaniego Montañez

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