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“Coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela. La misma flor que hoy admiráis, mañana estará muerta”. Vivir consiste en eso ¿verdad?… En aprovechar momentos, en disfrutar ocasiones y oportunidades al vuelo. En saltar dentro de los trenes en marcha o desde aviones en vuelo si nos equivocamos de destino. Pero sucedía que aquel hombre creía que si no tienes conciencia de estar ante una oportunidad tampoco tienes por qué lamentar perder. La pérdida es directamente proporcional a la importancia que el individuo le dé a lo perdido. Debería ser una ley elemental de física pero cómo todo lo relativo al alma y la conciencia humana era tan discutible como personal.

– Precioso poema pero ¿y si prefiero admirar a la rosa mientras se marchita? Arrancarla y apropiármela no hará que deje de morir

– Detesto cuando te pones literal. Sabes perfectamente lo que significa

La voz de ella sonaba contrariada. Le fastidiaba que él fuera tan práctico para todo, incluso para el amor que es la actividad humana menos práctica que existe. Tiene la cualidad el amor de funcionar por libre y transformar en defectos lo que en un principio fueron virtudes. Admiraba antaño la independencia de pensamiento de él, como no se adaptaba tan fácilmente a las ideas de ella porque eso significaba que tenía convicción y personalidad propia. Era algo que la había conquistado y no impedía que se hubieran enamorado por lo que cada uno se aportaba. Pero ahora… ahora no lograba transmitirle su sensibilidad antes ciertos asuntos y cada desacuerdo era como una aguja que pinchaba con un dolor soportable, pero dolor al fin y al cabo.

– Es una gran oportunidad para ti, para nuestro futuro y nuestra tranquilidad. Tendremos mayores ingresos, podremos cumplir algunos sueños… ¿te acuerdas?

– Creo que esos sueños que tuvimos se han realizado y por eso no los añoro. ¿Qué nos falta? Queríamos una casa donde ser felices y la tenemos. Queríamos trabajar en lo que nos gusta y lo hacemos. Queríamos una ocupación que nos permitiera vivir y es lo que hacemos. Queríamos tiempo para compartir y disfrutar viajes, libros, tardes de sol y mar, meriendas tranquilas… ¿Algo de eso nos falta?

– No pero, ¿no te gustaría poder viajar por el mundo siempre que quisieras? ¿no tener que pensarte si cambiamos de coche o no mirando el precio?…

– A cambio de todo eso mi tiempo pertenecería a la empresa, todo mi tiempo. Sé bien lo que significa “disponibilidad total”. No me pidas que deje de ser dueño de mí mismo para conseguir lo que no necesitamos.

Ella guardó silencio y agachó la cabeza porque era evidente que su decisión estaba tomada y nada podía hacer. Pensó por un momento en que donde ella veía una oportunidad, él veía una cárcel y con ese pensamiento se dio la vuelta en la cama e intentó dormir.

Aquella fue una de esas noches en que las horas duran un parpadeo. Se despertó en la misma postura en que se había dormido. Su cama hacía tiempo que había variado de tamaño porque ya no la compartían dos sino tres: ella, él y la frustración de ella ante la poca ambición de él. Se dio la vuelta y encontró la otra mitad vacía. En la mesa de la cocina un enorme ramo de rosas sostenía una nota: “dentro de unos días comprobaras que el tiempo no se ha detenido para estas rosas que he cogido para ti. Hoy es sábado, día libre… te espero en la playa”.

 

Mercedes E.M.

Mercedes E.M.

Amante desde niña de las palabras que encierran mundos y abren universos.
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