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En el segundo nivel, Minos tendría problemas para saber a qué círculo iría Annie. Por debajo de ella estaban los glotones, avaros, iracundos y tristes, herejes, violentos… Nada de eso era ella, por eso sería complicado. Allí, en el segundo estaban los lujuriosos, esos torbellinos que sólo saben ver la vida con pasión. Una vez traspasada la puerta del infierno, pasó volando a ras de suelo sobre los indiferentes porque hubiera sido un contrasentido que permaneciera allí ni un minuto siquiera alguien que había realmente vivido con plenitud. Nadie de las altas esferas se planteó nunca que los suicidas como ella lo eran casi obligados por las circunstancias. Una vez desaparecidos sus hijos y Chris apenas en un periodo de cinco años, ¿qué otra cosa podía hacer? Deseaba realmente que cesara la marea de dolor que la invadía por dentro y eso ya no sucedería nunca mientras respirara.
Día a día su paleta de colores se había ido apagando y fundiendo en gris. Los cuadros del paraíso que imaginó para ella y para él le parecían ahora una burla grotesca, por eso pensó que su mente trastornada se divertía iluminando la esquina de aquel lienzo. El día antes, en uno de sus ataques autodestructivos, había rociado con disolvente el cuadro del paraíso en el que los rojos vibrantes, los malvas insolentes y los amarillos inadecuadamente espléndidos abofeteaban su vista y sus sentidos. Sin embargo, ahora, en aquella esquina se vislumbraba una leve claridad que no parecía obedecer a la disolución de ningún color. Día a día la nueva mancha fue invadiendo el cuadro, señalándole un camino, el único posible… Al final del sendero, que alguna mano invisible en algún lugar dibujaba, una figura humana esperaba con los brazos abiertos.
No necesitó mucho más para entender que Chris la esperaba, como cada día desde siempre. Incumpliendo las leyes y disposiciones divinas, Annie cruzó El Umbral y obligó al barquero Carón a navegar un poco más allá, hacia el nuevo círculo de acuarelas y óleos creado para ella.

Mercedes E.M.

Mercedes E.M.

Amante desde niña de las palabras que encierran mundos y abren universos.
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