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Desvelo sedicioso 

Devoro cielo y sal

lejanas olas de mar,

que cubiertas de nubes,

conjugan el verbo amar.

El presente es un pretérito,

el futuro un condicional,

que abrazado al compuesto

o a la forma impersonal,

solo ahora el imperativo

convierte en subjuntivo

cualquier tiempo verbal.

 

Queda en mi retina cuanto tuve,

cuanto luché por atesorar,

el deseo que siempre me cubre

con el cosquilleo de enamorar.