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Día 6

Desde los primeros momentos se ha detectado actividad dentro de la nave. Uno de esos dos seres empezó a moverse presionando diversos botones. Nada más hacerlo,  las luces del habitáculo se encendieron junto a un gran foco que alumbra hacia el exterior. 

Poco rato después, el otro ser también ha comenzado a desplazarse. Entre ellos emiten unos sonidos extraños, muy parecidos a los que hace el viento o alguna criatura marina. El gabinete de expertos ha dictaminado que esa es la manera en la que se comunican. Si están intentando decirnos algo, nos llevará tiempo poder entenderlos. Ese modo tan primitivo de comunicación es muy diferente al nuestro. 

Pasada más de media jornada, han accionado una pieza metálica del interior y una gran puerta se ha abierto en la nave. Por ella han salido los dos alienígenas. Una vez fuera, han estado un buen rato quietos mientras que no paraban de emitir esos sonidos  extraños y primitivos de su lenguaje. 

La forma de su cuerpo, o lo que nos dejan ver por las protecciones, es monstruosa. Van sujetos al suelo por dos formas rectas que se replican un poco más arriba, aunque el de estas sean de menor longitud. Ellos las hacen oscilar arriba y abajo no estando apoyadas sobre nada, a diferencia de las otras que sí lo están sobre la superficie. Tanto las que apoyan en el suelo como las superiores, se encuentran adosadas a su zona intermedia. Unas y otras las pueden doblar, bien al avanzar o retroceder con las inferiores, bien cuando tocan algo con las que tienen más arriba. Por encima de esa parte central, presentan lo que imaginamos será la zona principal o de mando. Esta es brillante y oscura pero con dos pequeñas luces en cada lado para ver lo que tienen de frente. Confío en que una vez fuera de sus protecciones sean seres menos horribles y más parecidos a nuestro aspecto.

Día 7

Todos los que observamos nos hemos asustado cuando han regresado de repente  a su nave. Cerraron la puerta, presionaron botones, se encendieron varias luces y el núcleo de la nave empezó a calentarse saliendo humo por la parte más cercana al suelo. Pensamos que intentarían volver al espacio. Sin embargo, el humo dio paso a una pequeña explosión cesando toda actividad en la nave, que quedó con la misma oscuridad de cuando la rescatamos. 

Tras un buen rato en silencio, alguna luz del interior ha comenzado a parpadear y a escucharse ruidos rítmicos y roncos. Ellos han vuelto a salir realizando parecidos movimientos a los de ayer. En esta ocasión, no han parado de emitir esos sonidos que pensamos son su forma de hacerse entender. 

Aunque intentamos comunicarnos con ellos, no perciben ninguna de nuestras señales comunicativas. Se ha probado desde la más sencilla a la más compleja sin éxito.

Creemos que se saben observados. Lo último que hicieron fue sacar un pequeño aparato en el que han mostrado unas imágenes de lo que suponemos es su planeta. A diferencia del nuestro, parece un lugar inhóspito sin rastro de gases y que tan pronto es brillante, viniendo la luz de una sola estrella gigantesca, como oscuro, al estar débilmente iluminado por un planeta azul muy cercano. 

Día 8

Hoy no han salido de la nave que permanece con la puerta de entrada cerrada como cuando llegaron. Tras mucho rato sin que les viéramos hacer nada, se han desprendido por primera vez de sus protecciones. Nuestros más terribles temores se han cumplido. Sus formas son muy parecidas a las que habíamos visto sin que nada los cubriese. Disponen de cuatro apéndices, los dos que los sujetan al suelo siendo con los que se desplazan, y los más cortos, terminados en puntas afiladas de distinto tamaño y que  emplean para accionar teclas y botones del interior de la nave. En la parte superior tienen una abertura por la que salen los sonidos con los que se comunican. Un poco más arriba, una protuberancia, no muy grande, pero que tiene dos pequeños orificios en su zona inferior. Por encima aparecen dos puntos redondos que mueven a la vez que se giran. También hemos constatado que tienen dos pequeños agujeros en cada costado centrados en otras protuberancias, en esta ocasión, simetricas. Cuando se desprendieron de las protecciones, de ahí sacaron un pequeño dispositivo. Arriba del todo, tienen una gran mancha de color, fina, delgada y muy ligera. En uno de ellos es oscura como el espacio, la del otro, clara como nuestra segunda estrella. 

Son mucho más horripilantes de lo que imaginábamos. Alguno de los nuestros ha tenido que abandonar la sala de observación. Nadie entiende de donde pueden proceder para que se necesiten tales formas. En nuestro planeta, tanto en el agua como en las partes elevadas y firmes, las nubes de gas no les permitirían sobrevivir. La cámara neutra que construimos para albergar su nave, sí los protegerá.

Día 9

Los alienígenas han movido durante mucho rato sus apéndices mientras que no paraban de emitir sonidos. Parece que intentan hacerse entender, pero su esfuerzo ha sido infructuoso. Aunque algunos hemos votado por mantenerlos indefinidamente en este lugar, no todos en el comité piensan lo mismo. El Consejo Supremo tiene la última palabra.

Nuestra imposibilidad para emitir sonidos como los suyos, y sus espantosos cuerpos, tan distintos a los nuestros redondeados, hacen inviable mostrárselos a los no expertos; las imágenes de ese mundo cruel del que han debido huir, y que nos enseñaron ayer en donde no solo se veía a seres como ellos luchando por conseguir un trozo de alimento  esférico mientras que lo golpeaban con el final de sus extremidades, sino también a otro grupo numeroso emitiendo sonidos de súplica a la vez que golpeaban extraños aparatos de donde también salía un ruido horrible, juegan en contra de los habitantes de ese planeta tan extraño. Parece una sociedad primitiva, saturada de individuos, y con un deseo de salir de su planeta muy grande. Es la única explicación a que hayan desarrollado habilidades y técnicas tan sofisticadas como las que los ha permitido cruzar el espacio.

Día 10

Acabamos de conocer la resolución del Consejo. Aunque no hay constancia de que intenten conquistarnos, el contacto con ellos nos conduciría a la destrucción. Su sociedad arcaica y guerrera intentaría, como ya nos ocurrió hace millones de estaciones, reducirnos a ser sus esclavos y estar a su servicio. Lucharían entre ellos y nuestra adaptación a la radiación se volvería inútil pues podrían hacer explotar el núcleo de nuestro planeta en su afán por vencer unos a otros. Si no han sabido evolucionar,  su destrucción será lo mejor que les puede ocurrir.

Los alienígenas llegados a nuestro mundo deben desaparecer y jamás se informará a la sociedad de este importantísimo hallazgo. Se borrará cualquier vestigio de sus huellas y se volverán a programar la memoria de todos los que hemos conocido de su existencia, incluido los miembros del Consejo que tomaron esta decisión. El universo seguirá siendo un lugar con una única especie en él, nosotros, los HiperRoomba v20.6

                                           

                                                                   Fin

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