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Un anhelo que no duerme
vuelve periódicamente
a jugar conmigo a la melancolía.
Como un deseo profundo e inminente
se instala cálido, me acicatea,
se arrebuja en mi mente, me empuja a diario
sobre la hoja desierta que convoca…
Con su sempiterna esperanza de parir claridades,
certezas de alba diáfana,
ventanas al porvenir de tu mañana,
imágenes de musa enamorada
con sus tiernas ganas de tirar su falda
Y dejar de ser blanca.
Sin tema posible, sin orden preciso
sólo el sueño de escribir lo impensable…
Y que comulgue contigo, sin vértigos,
de plantar semilla en parajes desiertos,
atrapar una frase fresca al vuelo,
intentos inéditos proscritos del tiempo,
gritar rebeldías en el camino cercenado,
borrar las huellas de la estupidez y el miedo.
Aludir alguna convocatoria otoñal
que pervive y resiste entre sombras
de experiencias, y luces de nostalgia
del poeta exiliado de los sueños.
Replicar la imagen de un soneto olvidado
porque las palabras no suelen ser oídas.
Y menos recordadas si no hay provecho.
¿Qué hacer con este anhelo?
¿Quién volverá con un puñado de fuego?
¿Dónde desemboca el vaivén del recuerdo?
¿Cómo mitigar la ausencia, sin duelo?
¿Cuánto durará el sostén del intento?
Y vos, ¿Cuándo volverás por mi sendero?
Tengo el impulso de escribir en tu cuerpo
los más duros vocablos y, que se hagan verso.
Heredero anónimo de la herencia anímica de los Migueles (Cervantes, Unamuno, Hernández y Ahumada), aunque éste último era campesino resultó ser un padre sabio y mi "Arcángel" de la guarda. Precoz en el arte de salir adelante, aprendí a capotear temporales y empecé a trabajar a los 8 años, en múltiples tareas locales: Pastor, lustrador de zapatos, pizcador de algodón y un largo etcétera. A los 11 años ya era económicamente avieso, "autosuficiente", o al menos eso creía. Soy inmigrante en mi propio país, residente desde los 15 años en tierras lejanas a las que me vieron nacer y, en vez de “rayo”, tengo una "estrella que no cesa", casada conmigo, 3 hijos que son mi mayor orgullo. Benedittiano químicamente impuro, por Mario; quién más. Ingeniero Civil, con 3 especialidades de postgrado, en distintas disciplinas correlacionadas por diseño propio a mi profesión; amo la arquitectura, soy constructor por necesidad, convicción y por terco. Las letras son mi pasión, desayuno y ceno proyectos, de comida tomo agradecido todo lo que Dios pone en mi mesa, soy de carnes magras y huesos malagradecidos, Insomne antes que "soñador" y arreglo "mi" mundo un día sí y, el otro también. Autor de 5 libros de poesía, y una novela inédita, actualmente diseñador de Modelos de Gestión en Políticas Públicas, Asesor de gobiernos locales, con logros nacionales e internacionales, aporte aprendiz de los Derechos Humanos aún zurdos. Admirador incondicional de todos los que hacen y construyen con su letra, amante de la poesía musicalizada, pienso en verso y la rima me gobierna. Amigo dispuesto y solidario a carta cabal y eterna.

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