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Rod Carson llevaba ya muchos años en el candelero, consagrado como estrella del rock. Nadie iba a disputarle su sitio en el Olimpo de la fama, pero no era esa la jodida cuestión. ¿Quería continuar con aquella vida disipada? ¿Hasta cuándo? Eso era lo que se preguntaba mientras el reloj ―no el tatuado en su antebrazo, de estilo biomecánico y tan realista que parecía que podía ver sus manecillas moverse, sino el de la pared del camerino― seguía avanzando. Ya se acercaba la hora de subirse al escenario para poner el broche a la gira mundial que lo había llevado durante los últimos tres meses por todos los continentes. Esa noche era la despedida. Al día siguiente plegarían bártulos y regresarían a casa. «¿Qué casa?», pensó angustiado. Sí, tal vez seguiría teniendo una casa, pero a aquello ya no podría llamarle hogar. Por lo menos, no después de lo que acababa de pasar.
Llevaba ya varios años con su novia y siempre había creído que un día formaría una familia con ella. En el futuro quizás, cuando hubiera sentado la cabeza y abandonado sus malos hábitos de una vez por todas. En contra de su costumbre, ella había decidido no acompañarlo esta vez. Aquello ya tenía que haberle puesto sobre aviso, pero reconocía que no vio venir el golpe. Acaba de dejarlo por wasap, la muy puta. «A pesar de todo me gustaría que siguiéramos siendo amigos. Siempre podrás contar conmigo». Eso le había escrito para despedirse y a continuación le había puesto dos emojis: lanzando un beso y guiñando el ojo. Por ese orden. La cabrona podría haber esperado a hacerlo en persona. Pero no, su cobardía la había llevado a hacerlo interponiendo su smartphone y veinte mil kilómetros entre los dos.

Avelina Chinchilla Rodríguez
Soy médica de profesión (con la especialidad de microbiología clínica) y escritora por afición. He publicado en antologías de relato y poesía. En solitario tengo tres libros de poemas "El jardín secreto" y "Paisajes propios y extraños" y "10 horizontes para una tierra de versos", un libro de relatos "Y amanecerá otro día", una novela romántica "La luna en agosto" y una juvenil, "El inspector Tontinus y la nave alienígena", primera entrega de la saga Univero Belenus. Cada nuevo proyecto me llena ilusión me hace avanzar.
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