Los carnavales, aquí en mi ciudad, no tienen, prácticamente, ninguna repercusión, pero a menos de 100 km de aquí, en mi Águilas querida, son todo un espectáculo de luz y color.

En este pueblo costero, forjado por antiguos pescadores, aúnan las fiestas de la virgen de agosto, con una representación, en pequeño, que augura la explosión de color y sonido, que se producirá durante los carnavales del año próximo.

Aquel verano, no tan lejano, estábamos contemplando las aguas cristalinas de sus playas, tostándonos al sol y bebiendo cervecica fresca sin miseria, como decimos aquí.
Nos acompañaba la novia polaca de mi hijo, blanca, casi cristalina, la protegimos de nuestro astro, todo lo que pudimos, pero aun asi… el rojo gamba de su piel contrastaba con el moreno oliváceo de mi hijo.

Mediterraneos nosotros, lo de la fiesta, el color, la música y la cerveza… no nos lo tiene que explicar nadie.

Si a esos datos, le añades un inmenso castillo de fuegos artificiales acompasados con música y explotados sobre el mar, que refleja la ola de color que los pirotécnicos han diseñado para el espectáculo.

Si a todo lo anterior, le añades un desfile de plumas, lentejuelas, mujeres más o menos espectaculares, que desfilan al son de ritmos salseros. Hombres con sombreros imposibles, meneando las caderas.

Música atronadora, tambores varios, olor a pólvora quemada, gentío bailando al son de la música, cerveza, mucha cerveza…

Si además, fuera de desfile, la gente va ataviada con los disfraces mas dispares, desde hombres vestidos de bebes, hasta disfrazados de lobezno, con su tableta de chocolate pintada sobre el único abdominal que mantienen, y sin olvidar sus uñas de papel aluminio.
Si las mujeres, van vestidas de niñas con coloretes, pecas y coletas o de enfermeras más o menos traviesas…

Si a todo le añades que el serio de mi hijo, anda bailando cual peonza…

¿Alguien puede explicarle a la polaca cristalina que los mediterráneos somos así?, que un acorde, con un poco de cerveza y algo de color nos convierte en personajes desinhibidos, alegres y bailarines locos.

¿Alguien puede decirle que mi hijo volverá a su ser, cuando cese la música, cuando no quede cerveza?

¿Alguien puede decirle a esta nuera mía, que significan los carnavales?, ¿Alguien le dirá, que no son eternos?.

Yo no puedo, no hablo ni una palabra en ingles, y mi hijo… definitivamente… no está para explicar nada…

Pero…, ahora que miro… no debe ser tan importante, mi polaca cristalina, baila y ríe, mueve las caderas al son de la música… la dejaremos disfrutar, mañana con la resaca… que alguien se lo explique… yo me tomare una aspirina.

Teresa López

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