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“El inspector Tontinus y la nave alienígena”, de Avelina Chinchilla
“Botas de hule”, de Arturo Ortega
“Mar de sueños azules”, por Mar Maestro.
 

A todos nos gusta viajar, bueno o eso creía yo, hasta aquella tarde en la que mi amiga Puri me confesó que lo odiaba. Sé que no es la única pero lo suyo no era normal, tanto que me quedé perpleja. Ella que era de las que no deshacía la maleta porque no le daba tiempo de un viaje a otro, me acababa de confesar que lo detestaba. Ante este tipo de confesión tuve que indagar e interrogarla hasta que me contara cuál era la causa de ese cambio tan drástico. El caso es que se había casado, cosa que yo no sabía porque había estado un año en Londres, ¡hay que ver la de cosas que pasan cuando una se ausenta!
Bueno a lo que iba, que se casa la Puri y se va de viaje de novios, un viaje minuciosamente preparado al que no le faltaba detalle. Enamoradísimos los dos, pasaron una semana inolvidable en un hotel maravilloso, su Paco, como ella le llamaba, la colmaba de atenciones y estaba pendiente de cada detalle. Llegó el día de regreso, pero a Paco no se le ocurre nada mejor que sufrir un cólico nefrítico, total que perdieron el vuelo y hasta el próximo tendrían que esperar un día. No se podían quedar en el hotel, así que Paco habló con un amigo suyo de un pueblecito de las afueras de la ciudad y los dejó quedarse en su casa. Hicieron un trayecto en tren, pero el resto tenía que ser andando, cosa que hizo que se perdieran dos veces antes de llegar a la cabaña de su amigo. No parecía muy grande, pero con la que estaba cayendo les serviría para resguardarse y pasar la noche. A media noche oyen unos ruidos, alguien da golpes en la puerta. Puri se levantó sobresaltada para ver que ocurría, era el amigo de Paco, su tío llevaba mucho rato en el baño, y tras mirar por la ventanilla, habían comprobado que estaba muerto. Puri no daba crédito a lo que oía de labios de aquél hombre que venía a buscar a su Paco para que lo ayudara a sacarlo de allí y llevarlo hasta la cama para que todos creyeran que había muerto mientras dormía. Horrorizada contemplaba la escena, ellos sacando el cuerpo sin vida por la ventanilla mientras llovía a cántaros. Aquello superaba cualquier película de terror que hubiese visto antes.
Pobre Puri, un viaje de novios para no olvidar y un marido que no le había durado más de seis meses. Hay que ver la de cosas que pasan cuando decides casarte, si ya me lo decía mi abuela que me lo pensara bien antes de casarme.

 

 

Photo by Gonmi

 
Begoña de la Rosa

Begoña de la Rosa

El susurro del mar es mi nana favorita mientras me dejo atrapar por sus idas y venidas incesantes. Soy parte de su bravura en los días de tormenta y remanso de paz en las tardes de verano en las que el sol coquetea con la luna antes de sumergirse lentamente entre sus aguas. La exquisitez del aroma del chocolate, su fuerza y su cuerpo forman parte de mí como lo hace el aire. Sin oponer resistencia soy presa de su embrujo como lo soy de las palabras, que se agolpan en mi pensamiento pidiendo a gritos a mis manos que las deje volar. Y como un soplo de aire fresco que entra por la ventana las libero y permito que viajen por un folio en blanco que en pocos segundos recibe parte de lo que soy capaz de crear.
Begoña de la Rosa

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