Llegó sigiloso, familiarmente a la casa, sin miedo de ser sorprendido, lo esperaban… Subió las escaleras hacia la habitación, despacio, sin emoción en el rostro, sacando a la par su pistola y su alma negra, disparó dos tiros de gracia, justo encima de los ojos que lo vieron con cariño antes de cerrarse, convirtiendo sus rostros en máscaras inertes.
Descendió con la pistola aun humeante, esperó a que acudieran a su llamado los policías. No hizo resistencia y ofreció sus manos para esposarlo, se declaró culpable del homicidio de sus hermanas. No supo responder por qué motivo lo hizo: sabía que debía hacerlo, siguió su instinto dormido.
Pasó todos los años de sentencia buscando la razón de aquel acto irracional, que a través del tiempo se borró el odio que sentía por ellas. No recordó que sus dulces hermanas le habían arrebatado su herencia millonaria, y las volvió a amar

Acacia González

Acacia González

Tan solo una persona que le gusta contar historias, que le gusta conocer cada día nuevas cosas, aprender jamás termina y yo sigo esa norma..
Acacia González

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