Tiró el material encima de la cama: seis ampollas de Fentanilo, jeringa, aguja, palomilla y compresor. Le faltaba el antiséptico, pero ya no tenía sentido desinfectar nada.
Se recostó, completamente desnuda, sobre la almohada. Abrió las ampollas, las cargó en la jeringa, conectó ésta a la palomilla y purgó el sistema hasta que la primera gota asomó por el bisel de la aguja. Buscó en la flexura del codo izquierdo y se palpó la vena cefálica sin dificultad. Mejor así, sin compresor. Lamentablemente despertó un día más tarde, nunca se le había dado bien manejar las dosis. Ni los recuerdos.

 

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