Miró directo a sus ojos,  le espetó como lanzando un dardo: ─Volverás, ─ y sonrió con esa su mueca llena de ironía.

Lo que no imaginaba y nunca sabría, era que ella a fuerza de insultos, golpes y violaciones, había logrado encender en su interior la fuerza suficiente para aprender a amarse. El camino sería largo, pero nunca tan tortuoso como el que hasta ese momento había seguido.

Sin pensarlo más, sin bolsas ni equipajes, tomó al recién nacido en brazos y salió con la mirada serena; segura de volver a empezar para jamás regresar.

Lorena Guadalupe Páez Aguirre

Lorena Guadalupe Páez Aguirre

Cuando pequeña, soñaba y escribía. Jugaba con mis hermanos a "la escuelita" y yo era la maestra, esto último se cumplió. Durante muchos años gocé de las satisfacciones que deja la docencia en casi todos los niveles, en consecuencia, la escritura se fue postergando. Mis circunstancias cambiaron. Ahora, escribir por fin es prioritario y mi país México, siempre me regala un motivo para hacerlo.
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