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Introvertida y tímida Magdalena, era prácticamente invisible para todo el mundo y en especial para Jorge, el chico más popular de la universidad. Alicia, sabía que su amiga estaba enamorada del chico, por lo que, en una ocasión que se encontraron con él, aprovecho para presentarlos. Jorge altanero e indiferente, escuetamente le dijo “Hola”, ella torpemente respondió el saludo.

Maliciosamente Jorge, la invito a una fiesta, donde fue objeto de bromas por parte de él y sus amigos, humillada se retiró.

Así paso el tiempo, sus vidas se separaron, hasta que, en una reunión de trabajo, el destino nuevamente los junta. Inmediatamente, Jorge demostró gran interés por la licenciada Merino, una joven ejecutiva, bastante atractiva.

Desplegando todos su ardí de seductor, consiguió finalmente que la atractiva mujer aceptara una invitación.

El día de la cita, Magdalena, llevaba un vestido entallado, su cabellera suelta y zapatillas altas, su belleza era innegable. Jorge embelesado, deleitaba sus pupilas, mientras ella se aproximaba a la mesa.

La cena transcurrió en un ambiente divertido y relajado. Jorge estaba verdaderamente interesado, además de ser una mujer hermosa, era divertida, inteligente e ingeniosa.
Así, llegada la hora de retirarse, Jorge le invita a seguir la velada con una copa de vino en su departamento; ella acepta.

Después de un breve trayecto, se estaciona frente a un edificio de departamentos, mientras su acompañante desciende lentamente del vehículo, su mirada tiene un brillo especial.

La invita a sentarse en el sofá de la sala, mientras se dirige a la cocina, después de un breve tiempo regresa con dos copas y una botella de vino.

Entre tanto, Magdalena lentamente, se va quitando la ropa, dejándola caer despreocupadamente. Jorge siente que el calor sube desde sus tobillos y se extiende por todo su cuerpo como un virus, conquistando cada una de sus células.

Magdalena, se aproxima apoyando su espalda contra su pecho, retira su pelo hacia un lado para sentir su respiración. Él la rodea con los brazos, ella recuesta su cabeza en su hombro. Cierra los ojos y se relaja felizmente.

Poco a poco, una corriente sube hasta su estómago y desatada su furia en un remolino de sensaciones, se lanza contra la intimidad. Ella, gime de placer, su cuerpo se tensa y su cadera se levanta. Sus gemidos son cada vez más y más rápidos, Jorge se ciñe a su cuello con pasión. La lujuria se apodera de Magdalena, agarra sus muslos y clava las uñas con la misma fuerza con la que siente como el orgasmo llega.

Acto seguido, Magdalena sensualmente acaricia su pecho, baja lentamente por su abdomen. Él, gime suave a veces, furiosa en otras, siente una enorme fuerza pugnando por escapar, su deseo es patente, elocuente, palpable, doloroso, incluso. Ella se levanta y le susurra: te has portado muy bien, te mereces el premio… pero no aquí, no ahora.

Jorge, se queda en medio del recinto, mientras Magdalena, toma su ropa y se retira.