Picados todos por el gusanillo de la curiosidad científica, y empapados de historia del arte, los “ratones de biblioteca” del Instituto para la Conservación y Restauración del Patrimonio Archivístico y Bibliográfico de Italia luchan precisamente contra bacterias, hongos, roedores y coleópteros que “pican” documentos históricos de toda Italia, o que han sufrido inundaciones, humedades y otras calamidades del paso del tiempo.

Incluso guerras que pasaron a través de sus páginas en forma de balas. Luchan con el entusiasmo de tener siempre un pie en dos peldaños de la historia: el de hoy y el del polvoriento siglo del ejemplar en el que están trabajando. Es más, son restauradores de hoy y de entonces, porque, dependiendo de los padecimientos de cada documento, utilizan técnicas de “resucitación” tradicionales –algunas, del Renacimiento– o las últimas tecnologías y herramientas químicas y tecnológicas del siglo XXI.

El laboratorio es pionero en erradicar colonias bacterianas y de hongos, suciedad y otras amenazas de distintos soportes a base de usar la goma gellan –empleada hasta ahora en alimentación–, que, al ser solo moderadamente adhesiva, absorbe la humedad, fuente de muchos problemas de conservación, pero no daña el documento.
Son químicos, físicos, biólogos e historiadores del arte al servicio de eso tan raro llamado papel.

Quisiera presentarme, mi nombre es María Teresa Mateo, nací en Sabadell provincia de Barcelona allá por octubre de 1960, por lo tanto soy de signo Libra, dicen que el símbolo del equilibrio, dejémoslo ahí. Soy catalana hija de andaluces, de Córdoba concretamente. Nunca destaqué en ningún deporte, ni fui brillante en mis estudios, aunque en mi defensa debo decir, que creo ser la única criatura en el mundo, que hace pellas en clase para irse a leer a la biblioteca. Acabé mis estudios sin pena ni gloria, empecé a trabajar en el negocio familiar y nunca dejé de leer, ni un solo día, la lectura fue (y sigue siendo) mi pasión, hasta que empecé a escribir; Y empecé por casualidad, todo el mundo me incitaba a la locura, yo creí estar más cuerda que ellos, hasta que ganaron la batalla. Aparte de escribir y leer, hago otras cosas: Tengo un negocio de perfumería y estética, estoy casada, y tengo dos hijos.
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