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La atención personal es lo única ayuda posible para escribir mejor. Este artículo quiere formular algunas consideraciones sobre cómo elegir la mejor formación para escritores. El problema en realidad no es que la formación sea “del nivel” de alguien, sino que sea la adecuada para cada caso.

¿Es necesario tener en cuenta el nivel de cada escritor en un curso de escritura?

Parece fácil intuir que cualquier sistema de formación deba tener en cuenta la existencia de distintos niveles de conocimiento. Sin embargo, cuando hablamos de escribir esto es cierto solo a medias. Estos son los motivos:

¿Hasta dónde es posible clasificar la calidad de un escritor para un taller de escritores?

Ortografía y otros medios objetivos

¿Puede haber métodos objetivos? Podríamos dividir a los escritores en cuasi analfabetos (que los hay), los que tienen mala ortografía y los que escriben con una ortografía generalmente perfecta. ¿Sería esa una clasificación válida para algo? Es evidente que no. Las faltas de ortografía producen una pésima impresión, pero puede haber una persona que cometa faltas porque no ha disfrutado de una formación adecuada, pero demuestre inteligencia, sensibilidad, fluidez, imaginación, ingenio… ¡Ojalá se pudiera adquirir todo eso tan fácilmente como la buena ortografía! De no acabar con ese problema rápidamente quedará inevitablemente descartado. Sin embargo, otro escritor puede ser pulcro como un contable de los de antes, con manguitos y todo eso, pero ser un verdadero plasta escribiendo. Nos gustaría mucho que aprender a escribir literariamente fuera tan sencillo como poner los acentos en su sitio y no confundir la g y la j.

Amar el lenguaje

La sintaxis nos indica la facilidad que tiene  una persona en relación con el lenguaje. ¿Pero es eso exactamente lo que implica que sepas escribir? Puede haber alguien que tiene un sentido del humor magnífico, pese a que se lie con el complemento directo y el indirecto. Quizá además se le ocurren unas tramas fabulosas, o da muchas otras muestras de talento. Quiero decir que nada de esto tiene mucho que ver con narrar literariamente, que finalmente es una actividad artística. Cierto es que hay que dominar la sintaxis. ¡Que menos!

Escribir es un arte

La aceptación de un escritor sí que podría medirse. Obviamente si hablamos de gente que está aprendiendo, ni hay mercado al que preguntar, ni tampoco hay crítica. Pero si la hubiera, no hace falta decir que Belén Esteban o las No-sé-cuántas Sombras Muy Sombrías aparecerían en las primeras líneas de las listas de bestsellers y respecto a la crítica, la cosa no es nunca demasiado unánime. ¿Cuánto tiempo hace que alguien escribe o cuántas obras ha publicado? Da igual, eso tampoco sirve para medir su calidad.

No hay ningún criterio objetivo para clasificar la calidad artística. Ni en los textos, ni en la música, ni en la pintura…  Solo hay casos extremos pero no hay un gradiente exacto de niveles de calidad. Precisamente la palabra objetividad se da de tortazos con la escritura literaria.

¿Y de qué serviría saberlo para obtener la mejor formación para escritores?

De qué depende la mejor formación para escritores

Ahora supongamos que alguien con criterio se da cuenta de quién tiene más o menos nivel de entre sus alumnos o mayor o menos potencial. Esto está ocurriendo cada día , ya que, aunque no sea tarea fácil explicar cómo y por qué se llega a esa conclusión, se nota y muchas veces es evidente. ¿Sería fácil para alguien con buen criterio ordenar a Cortázar, García Márquez y a Vargas Llosa. Eso sería tan turbio, injusto y prosaico como la elección de Mis Mundo. Realmente los libros y los autores no están hechos para ser clasificados.

Separar. ¿Para qué?

¿De qué servirá saberlo? Como mis lectores son todos muy listos, me dirán que es evidente: para agruparlos. Y yo contestaré que, si lo que tienen es un sistema de aprendizaje mediante videos, o textos, o audios… poco se consigue agrupando, porque los vídeos son los que son.

¿Puede haber un sistema de formación para escritores a base de videos u otros medios precocinados que contemple distintos niveles de “destreza” literaria?

No es metafísicamente imposible, pero en la práctica la respuesta es que no, no lo hay, o al menos, lo que yo conozco es muy burdo. Los motivos son varios. El  primero y fundamental, que en la mayoría de los cursos de escritura te enseñan los cuatro tópicos que todo el mundo conoce antes de hacer ningún curso. Ya sabes, lo del narrador en tercera o en primera persona, algo sobre estructura, escenas, personajes… Enseñan vaguedades. Nada que realmente te vaya a servir para aprender a escribir. El resto son cursos más específicos. Frecuentemente es lo mismo, pero con el nombre del curso detrás. Por ejemplo: curso de novela negra. Tema 2 el narrador  en tercera persona omnisciente en la novela negra. Que hablamos de novela histórica, pues el mismo tópico en el tema 2, pero donde antes ponía negra, ponemos histórica. El narrador en tercera omnisciente en la novel histórica. ¡Atención! No todos son así. Hay gente seria y buena por ahí. Pero hay que buscar bien.

Los cursos que prometen demasiado

Algunos de los que enseñan a escribir no parecen creer en su trabajo.  Para escalar niveles enseñan literatura. Pero la historia del arte te enseña poco o nada sobre pintar, y el estudio de los escritores, más allá de alguna práctica suelta relacionada, apenas te enseña a escribir, a encontrar tu voz y tu estilo.

 

¿Y si el sistema es directo, ya sea presencial o por videoconferencia?

La importancia de la presencia

Entonces sí. El formador podrá pasar por alto la explicación de la tercera persona omnisciente, que no es que ya la conozcas, sino que ya estás harto del mismo rollo, sea en la novela histórica, la negra, la porno, o la  que sea. Pero, si tiene un grupo de buenos escritores, con potencial de mejora.  ¿Sabe qué explicarles? ¿Tiene algo para ellos? Sabrá qué contarles mañana a los que ahora empiezan cuando ya hayan alcanzado un determinado nivel?

Frecuentemente, no, porque nada que ponga en los libros le va a ayudar a ese profesor. Ningún gran autor conocido ha escrito lo suficiente como para resolver este problema, de modo que ya puede el profesor de escritura tratar de buscar información… Poco va a encontrar para lograr que sus alumnos logren hallar su voz, descubrir sus temas, convertirse en autores apasionantes… Nada listo para copiarlo y transmitirlo a sus alumnos cuando ya no son tan novatos.

Volvemos a la pregunta del principio, sobre la mejor formación para escritores:

¿Cómo se elige la mejor formación para un escritor?

La única solución es un conductor de taller autodidacta, creativo y una enseñanza personalizada.

Eso implica:

  • Autodidacta, porque con la información que se puede encontrar no basta. No hay mucha. Hay que crear nueva formación cada día.
  • Mucho contacto directo del conductor del curso o taller (presencial o videoconferencia) con los miembros del taller.
  • Grupos pequeños. No se puede ofrecer enseñanza personalizada a grupos de cuarenta y siete personas.
  • Personalizada, significa exactamente esto: personalizada. No un tópico publicitario más. Adaptado al máximo a cada escritor. Para elegir la mejor formación para escritores, hay que saber que escribir no es una técnica solamente, sino que implica cambios internos, ya que es algo 100% personal. Y un buen escritor nunca es un tonto. Mejor que no le vayas con tonterías, porque eso es más expuesto que torear sin capote. Hay que penetrar a tope en el universo personal de cada escritor y poderle juzgar desde ese mundo suyo,  no desde una tarima un palmo más elevada que el suelo del tallerista.

No hay niveles sino perfiles diferentes,  para formar escritores

  • No hay conocimientos de nivel uno, dos y tres. Hay distintos tipos de autor y de ser humano, esto es lo que hay. No es cuestión de escalas ni gradientes. Se precisa el conductor de un taller que a medida que la dificultad aumente, siga teniendo respuestas y retos que ofrecer, porque conoce bien a sus talleristas. Respuestas que no están previamente escritas en un manual de ningún autor famoso. Resulta que los grandes escritores, cuando nos enseñan a escribir, siguen haciendo literatura en muchos casos. Y eso no es muy práctico. Cada cosa en su momento. Como en los libros de autoayuda, si sacas en claro media docena de ideas prácticas, ya será mucho. Pero eso no es suficiente.

Cuidado con los sucedáneos de taller de escritura.

La mejor formación para escritores no puede consistir en una trato distante o escaso

Hay que tener cuidado con los inventos intermedios. Tipo, te largo unos vídeos pero, una vez al mes, concedo una hora para que los cuatrocientos alumnos que hacen el curso me hagan una pregunta. De verdad, no pierdas tu tiempo. Yo comprendo que así es como se gana dinero, pero también es como los alumnos se quedan a mitad de camino entre lo que son y sus sueños. Bueno, no: ojalá fuera a mitad de camino. Se quedan casi como estaban.

¿Escritores con más premios y más libros publicados dan mejor formación?

El poder de la fama y la mejor formación para escritores

Bueno, ellos te podrán enseñar tenacidad, que es algo necesario para triunfar en cualquier cosa, ya sea escribir, aprobar una oposición para notaría, o practicar el funambulismo… También, ay, ay, ay… te podrán enseñar la importancia de tener buenos contactos y relaciones. Eso puede ser más importante que tu talento en muchos casos. No debería ser así, pero es. Y la popularidad, te venga de lo que te venga, puede también ser muy importante. Ninguna de estas virtudes tiene mucha relación con escribir bien. Aquí hablamos de la mejor formación para escritores. Los cursos para triunfar en la vida están en la otra puerta, allí, donde te hablan de “consigue tu independencia financiera”, “sé tu propio jefe”, y “escribe tu bestseller en dos patadas”

Preguntas clave para elegir la mejor formación para escritores

La pregunta es: ¿te van a dedicar esos escritores conocidos mucho de su valioso tiempo? Por lo que vas a pagar, bien podrían… ¿Realmente crees que les vas a importar lo suficiente? Si es que sí, ya me están cayendo bien esos famosos, prueba con ellos, corre. Pero si es que no, que es casi seguro… entonces son muy listos. Trata de ser tú más listo que ellos  y aléjate, porque su fama no pronostica nada bueno. ¿Han aportado algo nuevo a la formación para escritores? ¿Se sabe quién les enseño a ellos? Seguramente han aprendido en modestos talleres.

Otra pregunta. Para aprender a dibujar o pintar, ¿elegirías a Velázquez? Yo no. Yo buscaría un buen profesor de dibujo. Uno que realmente se identificase con su trabajo: no me refiero al oficio de pintor de la corte, sino el de ayudar a potenciar la formación y el talento de otros y entregarse con pasión, humildad y honestidad (y amor) a comprender el arte y transmitirlo a los demás. Si te paras a pensar, entregarse a los demás nunca es lo que caracteriza a los listos. Eso te da una pista.

Primera conclusión

Dale una oportunidad a quien te enseña dando la cara. Valóralo. Prueba con él o con ella y si disfrutas y aprendes, es que funciona.

Conclusión final para la mejor formación del escritor.

 

El objeto de un taller literario

para aportar la mejor formación

no debe ser  la escritura,

sino el escritor.

 

 

Taller de Escritura Enrique Brossa

El objeto de nuestro taller es el escritor

Enrique Brossa

Taller de Escritura de Enrique Brossa