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No abrí el sobre, lo guardé tal como me lo había dado Carlos. Terminé mi rutina de trabajo y me encaminé hacia casa con la cabeza dándome vueltas, recordando nuestra visita anterior a la casa de Hertz y mezclando fantasías, todo al mismo tiempo, a tal punto que se confundían y parecía que habían pasado cosas que en realidad nunca pasaron, pero que a su vez me excitaban a tal punto que deseaba profunda y secretamente que alguna vez pasaran…. Imaginaba a mi mujer bailando con aquel desconocido pero de una manera mucho mas sensual, imaginaba que ese entregaba a sus caricias en el medio del baile, lo veía a él, tomándola de la cintura desde atrás y besando su cuello mientras ella se dejaba hacer y me miraba a la distancia, de soslayo, disfrutando el roce de su boca por su cuello… Tenía la cabeza perdida en esas imágenes cuando llegué a casa, y tuve que esperar a calmarme porque mi erección era demasiado evidente…..

Una vez que logré bajarme encontré a mi mujer en la mesa del comedor, tenía la computadora encima de la mesa, estaba haciendo una compra por internet… Me acerqué a ella, la saludé rozando mis labios con los suyos, me preguntó como estaba y le contesté “no se”, mientras sacaba de mi saco el sobre que me había dado mi amigo poniéndolo sobre la mesa, al lado de ella. Lo miró unos segundos, luego me miró a mi y luego volvió la vista hasta el sobre.
“¿Qué es eso?” preguntó, el sobre solamente tenía el sello de la empresa y estaba cerrado, “me lo dió Carlos, abrilo”, noté que se había dado cuenta de que se trataba… “no lo abriste” me dijo…. “no, abrilo”….

Volvió a mirarme y se levantó, tomó un cuchillo de la cocina y volvió a la mesa, tomó el sobre y lo abrió de un solo corte, dejó deslizar su contenido sobre la mesa…

Al igual que la vez anterior contenía dos tarjetas grandes, un papel y esta vez… 5 pulseras de goma de diferentes colores, una verde, dos azules y dos rojas. También había un papel, como la vez anterior con un plano impreso y algo escrito prolijamente del lado anverso. Mi mujer miró todo eso sobre la mesa y tomó una de las tarjetas grandes, la leyó rápidamente y mirándome me la entregó.

La Tarjeta decía:

“Invitación Personal”

“El origen de la sensualidad se lo debemos a la mejor creación de los Dioses, las mujeres.
Ellas supieron dar origen al placer, a lo divino, al éxtasis que produce el placer por el placer mismo.
Esta noche rendiremos culto a la primer mujer, aquella que ha sido ocultada de la historia,
esa que creó el adulterio en los albores de la humanidad.
Esta noche rendiremos culto a nuestras mujeres, permitiendo que den rienda suelta a su libertad
esta noche le rendimos culto a Lilith”

El papel, lo tomé yo de la mesa y vi que tenía el mismo plano que el anterior y en el reverso decía lo siguiente:

“Las pulseras son de postura obligatoria, cuentan con dos posibilidades, usar las azules, lo que les permitirá subir a la planta alta cuando la misma quede habilitada durante la noche, pero solamente podrán observar lo que sucede, no pueden interactuar con nadie ni siquiera con su pareja, si por el contrario optan por utilizar las rojas podrán entonces responder a invitaciones de cualquier participante, pero no podrán ustedes incitar o iniciar contacto alguno con nadie que no sea su pareja, solo esperar a ser invitados. Hemos incluido una pulsera verde para que inviten una persona que los acompañe, deben ir con esa persona invitada sino no podrán ser aceptados en la celebración, ese invitado deberá usar la pulsera verde. Las pulseras de ustedes (azules o rojas) pueden ser cambiadas durante la noche. La consigna es ir de blanco, ambos elegantes o de gala.”

“Sean nuevamente bienvenidos…”

Cris me miraba fijamente, seria, mientras yo leía el papel, cuando terminé se lo pasé y vi su rostro mientras leía con atención, en un momento dado me preguntó sin apartar su mirada “¿quien es Lilith?”…. “No tengo idea” le respondí… Mientras seguía leyendo pensé, “la decisión es de ella, no puedo siquiera sugerirle a menos que me pase la decisión a mi”…. Cuando terminó de leer me miró con cara de preocupación y me dijo “¿a quién llevamos???”…. su respuesta ya estaba dada, lo que inexplicablemente hizo que me subiera un latiguillo de excitación hasta mi entrepierna…

“Supongo que querés ir” le pregunté, me respondió con otra pregunta “¿vos no, no te intriga saber lo que pasa en ese famoso primer piso?”, me sonreí y le dije “si, tengo mucha curiosidad”….
“Bueno, pero ¿a quién llevamos?” me preguntó, “es complicado, no es un cumpleaños de quince” le dije… “pensá, quizás alguna de tus amigas”….

“Voy a hacer unas llamadas, andá vos a buscar al club a los chicos, a tu vuelta hablamos” me dijo mientras se alejaba…. “Guardá esto” le dije, señalando lo que había encima de la mesa “los chicos van a hacer peguntas”….

A la hora había vuelto, Cris estaba hablando por teléfono, los chicos saludaron y se fueron arriba. Me acerqué a ella cuando terminaba de hablar, me miró y me dijo “las únicas dos posibilidades que tenía no pueden, una enferma y la otra con un compromiso, no se que podemos hacer”….

“Le decimos a Juan?” le pregunté, Juan es un compañero de la facultad, lo conocemos hace muchísimos años y se había separado de su mujer hacía ya varios meses. Cris me miró y me dijo “pero que va a pensar de nosotros?, las chicas son amigas y esta todo bien, pero Juan…. no se, lo veo tan rígido con todo”

Tomé el teléfono y lo llamé directamente, le expliqué lo más concisamente posible de lo que se trataba, sólo me preguntó “pero ustedes andan en la onda swinger?”, le expliqué de nuevo y dejé las cosas más o menos en claro respecto a nosotros, y le dije “vamos pero sin juzgar, confío en tu buen criterio de saber separar las cosas”, por supuesto accedió inmediatamente….

Esa noche tuvimos ese maravilloso sexo que te da la expectativa de lo que podía pasar, las fantasías volaban en nuestras cabezas, hablamos poco pero estábamos los dos encendidos con la cabeza puesta en la noche del sábado, imaginando y recordando, todo a la vez, le susurraba al oído cosas que la calentaban, le hacía la cabeza con lo que podíamos ver en el primer piso, con el danzarín que la había cortejado…. fue una noche de previa fantástica…

Por fin llegó la noche del sábado, los chicos nuevamente se fueron cada uno con sus amigos, su independencia nos beneficiaba como pareja para poder vivir estos momentos, yo acababa de salir de la ducha cuando vi como Cris se terminaba de calzar un vestido blanco, ajustadísimo, con una pequeña pollera que tenía un pico de un lado y un tajo que le llegaba hasta la cadera dejando a la vista su muslo y parte del nacimiento de su cola. Esto estaba rematado por unas medias blancas con portaligas y zapatos con unos tacos interminables blancos como el resto de su ropa….

Ella vio mi cara y se sonrió, se agachó para acomodarse los zapatos y pude ver asomar sus hermosas tetas por el pronunciado escote del vestido…. no llevaba corpiño…. ni vergüenza…. y eso me encantaba…

Tocaron el timbre, Cris me miró extrañada por una fracción de segundo hasta que recordó que juan era de la partida, vi como se ponía un poco nerviosa y me dijo “abrile vos, yo bajo en un rato cuando pueda ponerme algo encima de esto, no puedo bajar así….” Bajé a medio vestir para abrirle a Juan, el estaba impecablemente vestido con un atraje blanco, incluyendo zapatos y corbata… lo saludé y riéndome le dije “vendes helados?”…. “dale boludo, fuiste vos el que me dijo que tenía que venir disfrazado así, hasta los calzones llevo blancos, por las dudas”, me reí de su ocurrencia y le dije “ponete cómodo, servite algo que nos falta un poquito”…

Subí para terminar de vestirme con todo lo blanco que podía encontrar, Cris se estaba maquillando y pude ver un abrigo blanco largo apoyado sobre la cama, ese iba a ser su camuflaje frente a nuestro amigo…

Bajamos los dos ya listos y Juan estaba mirando televisión, se había servido un vaso de algo que no pude identificar, cuando nos vio emitió un silbido y dijo “bueno, como estamos eh?”, “dale galán, vamos que se hace tarde, seguinos con tu auto, es lejos, tenemos que tomar la panamericana”….

Tomamos el mismo camino que habíamos conocido en nuestra expedición anterior, juan nos seguía con su auto, llegamos hasta la puerta del barrio cerrado y entregando las tarjetas le indiqué que el auto que venía detrás nuestro era parte de nuestra comitiva, pasamos sin inconvenientes y recorrimos despacio la callejuela hasta estar nuevamente frente a la mansión de Hertz.

El viaje hasta ahí había sido en completo silencio, la cara de Cris delataba cierta preocupación, pero a su vez tenía un pequeño rictus en sus labios que me hacían pensar que estaba pensando en cosas que no le desagradaban en lo absoluto…. “No abriste la boca en todo el viaje, estás bien?”, pregunté. “Si”, me contestó, “me preocupa que va a pensar Juan de nosotros cuando salgamos de acá, ¿no te hizo ninguna pregunta?. “Ya sabés como es Juan”, le contesté, “no tiene problemas con nada, confía en nosotros y es medio desbolado, está sólo y la posibilidad de salir ya es algo que lo entusiasma, no va a andar haciendo preguntas, además, no es un tipo que juzgue, él tiene su historia y no anda pensando mal de nadie, siempre dice que lo que hagan otros está bien mientras no lo jodan a él…”

En el frente de la casona estaba el personal que había la vez anterior, el mismo joven que nos había estacionado el auto se acercó y nos invitó a bajar, lo hicimos y le entregué las tarjetas de invitación, tomándolas y antes de subirse al auto preguntó “¿su acompañante es el señor del auto de atrás?”, “así es” le contesté. Acto seguido se acercó a la ventanilla del auto de Juan y habló con él, vi como intercambiaban un par de comentarios y Juan me miró con cara de molesto, pero se bajó del auto enseguida, el joven volviendo a nuestro auto y subiéndose me preguntó “¿dejaron sus celulares en el auto?”, nos miramos con Cris e inmediatamente se los entregamos, nos habíamos olvidado de ese detalle.

Juan se acercó al lado nuestro y me dijo “me dijeron que dejara el celular en el auto, dónde me trajiste?”, mientras veíamos como el joven se alejaba con nuestro auto le dije a Juan “tranquilizate, es una fiesta de alto vuelo, gente de mucho nivel y es de un ambiente muy raro, pero divertido y muy zarpado, tratá de manejarte con prudencia, hay muy buena comida, un excelente champagne y posibilidad de que la pases muy bien, lo que si, lo que veas acá adentro queda acá adentro, ¿podemos confiar en vos?”. Él, mirando largamente a Cris, de hecho mirándola fijamente a Cris dijo “lo que pase acá queda acá, quédense tranquilos”, supongo que habrá imaginado algo de lo que después íbamos a vivir.

Enfilamos hacia las escaleras de la mansión, muy por lo bajo Cris me susurró “no creo que haya sido buena idea traerlo a él – refiriéndose a Juan- me estoy poniendo nerviosa”. Yo pensaba lo mismo, así que la miré y no dije nada.

En la puerta un joven vestido con una especie de frac nos indicó el lugar de los antifaces y preguntó “¿sus pulseras?”, Cris sacó de su bolso las 5 pulseras y tomando la verde se la dio a Juan. Este la tomó y me miró con cara interrogativa “ponétela en la muñeca” le dije, él se encogió de hombros, se la colocó en la muñeca izquierda y se arrimó donde estaban los antifaces con cara divertida “supongo que esto completa el disfraz” me dijo, “así es” le contesté, y se puso a elegir un antifaz con la cara cada vez más risueña.

Cris me miró con las cuatro pulseras en la mano y me dijo “nos ponemos las azules”, no fue una pregunta, sino una afirmación directa. Asentí con la cabeza y tomando una de las pulseras azules nos acercamos a la mesa de los antifaces.

Entramos al gran salón los tres, con los antifaces y las pulseras debidamente colocadas. Me dirigí a Juan y le dije “podés pasear, comer y tomar lo que quieras, únicamente no podés ir al piso de arriba, es lo único que no podés hacer”, el me miró divertido y me dijo “espero que el baño no esté en el piso de arriba”, lo miré divertido de su ocurrencia y me dijo “bueno, voy a buscar donde está el baño porque debería haber ido en tu casa, ahora vuelvo”, y se perdió entre la multitud…

Comenzamos a caminar por el salón, todo el mundo estaba de absoluto blanco, pero increíblemente todos muy elegantes, las mujeres con vestidos muy atrevidos, que dejaban bastante poco a la imaginación pero siempre con un toque de elegancia, nada de lo que se veía en ese lugar podía llamarse vulgar. La música era similar a la reunión anterior, las escenas muy similares….

Pasando la mirada por la gente noto como la mano de Cris aprieta un poco la mía, como reaccionando a algo que acababa de ver, fue casi imperceptible, busqué con la mirada lo que le había provocado esa disimulada reacción y encontré a nuestro cariñoso amigo de la vez anterior, el que se había empeñado en bailar con ella, estaba de blanco absoluto acompañado de dos hermosas mujeres que hablaban con él pero a su vez nuestro amigo tenía la vista puesta directamente en los ojos de mi esposa y ella reaccionó, indudablemente el bailecito que le había dedicado no habían quedado en el olvido. Lo que más me sorprendió en ése momento no fue la reacción de Cris sino la mía, tuve una erección digamos instantánea, subió un calor por mi cuello y mi verga se llenó de sangre de una manera irrefenable. Turbado por lo que me sucedía me quedé mirando fijamente a Cris que no despegaba la vista de su festejante, cuando reaccionó me miro con una cara que mostraba una mezcla de excitación y vergüenza, como si la hubiera sorprendido haciendo algo malo, sólo me sonreí y le dije “vamos al jardín”…. ella no dijo nada.

Nos recostamos sobre unas reposeras muy elegantes mientras tomábamos la primer copa de champagne que ya nos habían alcanzado, Juan no volvía y Cris si bien estaba tranquila se la notaba un poco tensa, parece que el encuentro con el danzarín la había puesto así, sorbí un poco de la copa y dejándola apoyada al lado abracé a mi esposa y comencé a besarla, ella al principio no respondió de inmediato pero a los pocos momentos mis besos y caricias lograron aflojarla lo suficiente como para que comenzara a responderme, de a poco deslicé mis manos por el generoso tajo de su vestido acariciando sus muslos sin dejar de besarla, de a poco comencé a bajar por su cuello mientras mi mano seguía su exploración ascendente por sus muslos hasta que la punta de mis dedos rozaron el borde de la diminuta tanga, de un movimiento rápido metí dos dedos debajo del elástico y llegué rápidamente a los bordes de su hermosa conchita, encontrando un panorama más que encantador, sus labios estaban hinchados y se deslizaba por su rajita su flujo espeso que yo tanto adoraba. Mi mujer soltó un suspiro en ese momento pero se incorporó casi de inmediato diciendo “pará que Juan va a aparecer en cualquier momento” y diciendo esto levantó la vista y se quedó paralizada, nuestro invitado a la fiesta estaba parado delante de nosotros mirando fijamente lo que hacíamos, al vernos sorprendidos soltó una carcajada y dijo “que lindo que la gente se quiera”.

No nos quedó más remedio que reírnos, Cris avergonzada le dijo “¿que vas a pensar de nosotros, de mi sobre todo?”, “nada, ¿que voy a pensar?, quedate tranquila que lo que pase aquí se queda aquí, ¿no?”. “Muy loco el lugar”, me dijo “¿fuiste al baño?, es todo de mármol, me dio pena tener que orinar en un lugar así, ¿podés creer que hay un tipo adentro que ni bien salís entra a limpiar?, y la gente, es todo muy loco, de ida al baño me dieron una copa de champagne, me la tomé para poder entrar, cuando salí me asaltó otro mozo con otra copa, la tomé viniendo hacia acá y como estaba a punto de terminarse, mientras los veía como se querían vino otro mozo y me la cambió por esta, ya tengo miedo de tomármela… jajaja”

Nos quedamos hablando un buen rato, tratando de bajar la temperatura, cuando aparecieron Carlos y Maru, se acercaron y nos saludaron muy efusivamente, les presentamos a Juan quien no podía sacar la vista de encima de Maru, la mujer de nuestro amigo había venido ataviada con una falda muy corta de absoluto blanco y una blusa de gasa, absolutamente transparente, sin sujetardor, lo que dejaba ver claramente sus tetas perfectamente operadas coronadas por dos pezones obscuros. Carlos notó a nuestro indiscreto amigo y le dijo directamente “¿te gustan?, espero que si, me costaron carísimas”, lo que desató una risa a carcajadas de Maru y la cara de no entender nada de nuestro amigo Juan.

Seguimos charlando un rato los cinco, de cosas referidas a la casona, el jardín y algunos personajes que estaban por ahí hasta que alguien mencionó que estaba por saludar Hertz, lo que hizo que todos nos moviéramos al salón principal, mientras lo hacíamos Juan me preguntó lo lógico, quien era ese tal Hertz?, le fui contando los detalles de lo poco que conocía mientras nos ubicábamos todos en un costado de la estancia, revisé con la mirada la gente que estaba alrededor nuestro, en realidad buscaba a nuestro amigo danzarín, no logré encontrarlo…. Los aplausos me sacaron de lo que estaba haciendo, en la parte superior de la escalera apareció Hertz con su esposa, todos terminamos de aplaudir y lo escuchamos con atención…

“Quiero agradecer la presencia de todos, queridos amigos, en mi casa esta noche, como saben estas reuniones se tratan de poder estrechar nuestros lazos de amistad y conocimiento y de poder hacer nuevos amigos, les pido por favor un fuerte aplauso a los nuevos amigos que hoy nos visitan”

Comenzó un fuerte aplauso y las miradas se posaron en todos los que portaban una pulsera verde, el caso de Juan que miraba asombrado como la gente alrededor nuestra le aplaudía y de alguna manera le daban la bienvenida.

“Esta noche, queridos amigos, hemos decidido rendirle culto a una diosa casi desconocida, pero que gracias a ella nuestras mujeres han aprendido a disfrutar mucho más allá de lo que nuestro cerrado machismo les permitía, esta noche le rendimos culto a Lilith, es por tal que las homenajeadas esta noche serán las mujeres, quiero que nuestros invitados hoy queden al servicio de ellas, lo que ellas quieran, lo que ellas pidan, debe ser concedido…”

Otro fuerte aplauso arrancó en el salón, sobre todo partió del lado de las mujeres, sabían que esa iba a ser su noche….

Hertz bajó las escaleras con su mujer y la gente comenzó a charlar nuevamente, la música arrancó nuevamente, nos miramos los cinco sin saber bien que decir hasta que Juan se inclinó gentilmente y dijo “señoras, por órdenes del jefe Hertz, estoy totalmente a su servicio”, Maru divertida le dijo “bueno, si es así podés comenzar trayéndome algo de comer…” a lo que Juan salió corriendo inmediatamente hacia las mesas de afuera en búsqueda de algo de comer…

Carlos en ese momento me preguntó “tu amigo, ¿ya sabe de qué se trata esto?, ¿es de confianza?”, a lo que le contesté, “no sabe bien de que se trata aunque ya creo que algo imagina, y si, es de confianza, ya quedamos que lo que pase en lo de Hertz, queda en lo de Hertz…”

Juan apareció nuevamente munido de algunos platillos con caviar, salmón y otras delicias, Cris y Maru tomaron algunos mientras Maru le preguntaba a Juan “¿ya conocés el lugar?”, Juan negó con la cabeza y ella mirándonos a Cris y a mi nos dijo “bueno, aprovechando que hoy es nuestra noche me llevo a estos dos caballeros para que me sigan consintiendo” tomando de la mano a Juan y a Carlos enfiló hacia el fondo del salón y Carlos mientras se iban nos dijo “aprovechen de conocer el primer piso, hoy pueden… y a ver si lo que ven los convence de cambiarse el color de la pulsera….”

Nos quedamos solos….. rodeados de gente que comenzaba a bailar al ritmo de esa música sensual, comenzamos a movernos suavemente dejándonos llevar por la gente que nos rodeaba y por lo contagioso de la música. las luces habían bajado notablemente su intensidad y todo se tornó muy rápidamente en un ambiente donde se respiraba sensualidad….

Seguí buscando con la mirada, mientras bailábamos muy cerca el uno del otro, al festejante de mi mujer, seguí sin encontrarlo, abracé a Cris y comenzamos a movernos ritmicamente, me acerqué a su oído y le susurré, “esta noche podés pedir lo que quieras…. ¿qué te gustaría?”…. “Quiero subir al primer piso a ver de que se trata”, “¿con las pulseras azules o con las otras?” pregunté. “Con las azules por supuesto”….

Mientras bailábamos vimos como varias parejas subían por las escaleras y se perdían arriba, o sea que había gente y no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar…. Llegamos al pie de la escalera y comenzamos a subir lentamente, al llegar arriba miré hacia el salón, la vista era increíble, mirá hacia adentro y me encontré con un pasillo largo, escasamente iluminado, a los costados se veían cortinas, como separando estancias a los costados del pasillo. Cada 5 metros en cada lado del pasillo había unos candelabros que emitían una luz muy pobre, apenas iluminaban el camino. Cris apretó mi mano con ansiedad, la miré y le dije “vamos…”

Comenzamos a transitar el pasillo, las cortinas, azules creo, eran muy pesadas, de tela muy gruesa, como de terciopelo, arrastraban abajo y cubrían solamente una parte de cada “habitación” que podíamos visualizar, había mas personas en el pasillo que se paraban y miraban dentro de cada una de esas habitaciones, se quedaban un rato mirando y luego seguían, algunas solamente miraban y algunas se adentraban dentro de la estancia.

Comenzamos nuestro recorrido mientras mi mujer apretaba fuertemente mi mano, le pregunté “¿tenés miedo?”, “no, solamente curiosidad”, pero su actitud era otra, nos acercamos a la primera habitación donde las cortinas estaban a medio correr y podíamos ver la parte de adentro de la misma, bueno, ver es un decir ya que dentro había una obscuridad casi absoluta, nos quedamos al lado de las cortinas tratando de ver algo dentro, se escuchaban susurros pero no podíamos ver nada, esperamos unos minutos mientras nuestros ojos se adaptaban a la obscuridad hasta que comenzamos a adivinar algunas figuras dentro de la habitación, logramos visualizar unos sofás amplios, con lugar para cuatro o cinco personas, eran tres, uno en cada pared, en el medio había lo que parecía una gran alfombra…
Luego de un rato vimos como en uno de los sofás había una pareja, sola, que se acariciaba y besaba, lentamente, suavemente, cada tanto miraban hacia donde estábamos nosotros y seguían con sus caricias, que vistieran de blanco nos permitía visualizar mejor. En el sillón de al lado pudimos ver a una mujer flanqueada por dos hombres, en este caso la mujer era acariciada y besada por los dos, ella no llevaba nada en la parte de arriba, tenía ambas tetas descubiertas, los hombres pasaban de besarle el cuello y la boca a meterse sus pezones en la boca, ella tenía la cabeza inclinada hacia atrás y se notaba que disfrutaba profundamente las atenciones que estaba recibiendo. Nos quedamos mirando todo desde la entrada un buen rato, los hombres estaban dedicados a brindarle placer a la dama, sólo se preocupaban por eso, mientras la otra pareja seguía en lo mismo pero mirando este trío cada tanto.
En un momento dado la mujer de la pareja le dijo algo al hombre, lo que inmediatamente hizo que el hombre se levantara y se dirigiera hacia donde estaba el trío, se arrodilló y comenzó a acariciar las piernas de la mujer, de a poco se fue inclinando y comenzó a besar sus muslos, la mujer seguía con la cabeza inclinada hacia atrás dejándose hacer…
Noté como la respiración de mi mujer se aceleraba, le excitaba ver lo que veíamos, le dije muy despacio en su oído, “¿nos sentamos a ver el espectáculo en el sillón que está libre?”, afirmó con la cabeza y nos dispusimos a entrar, en ese momento un brazo nos detuvo, no habíamos visto a una persona que estaba oculta detrás de la cortina, era personal de la casa, simplemente miró nuestras pulseras y nos dijo, “pulseras azules, no pueden pasar, sólo mirar desde la entrada”. Nos pegamos un buen susto, ya que con la obscuridad no imaginamos que había alguien “cuidando” el lugar. Nos quedamos parados ahí, pero con el susto que habíamos recibido decidimos continuar nuestra exploración, ya sabíamos como eran las cosas….

Nos encaminamos nuevamente por el pasillo, esta vez la iluminación nos pareció mejor, nuestra vista ya se había adaptado…. Contamos tres habitaciones iguales a cada lado del pasillo y unas cortinas cerradas al final del mismo, la gente seguía deambulando entre estancia y estancia. Nos detuvimos en la última del mismo lado donde habíamos estado mirando, esta vez nos asomamos y pude visualizar al “vigilante” sentado en un taburete semi oculto detrás de la cortina. Esta vez había más gente, tres mujeres solas se acariciaban y besaban en uno de los sofás, en el otro, el de la izquierda estaba una mujer rodeada de por lo menos cuatro o cinco hombres, a los costados de ella y de cuclillas a su alrededor, ella estaba completamente desnuda, solamente tenía puestos unos botas que le llegaban más allá de las rodillas, tenían unas enormes plataformas y unos tacos aguja larguísimos, brillaban, parecían de látex o plástico. Tenía las piernas abiertas de par en par, dos de los hombres se dedicaban a chuparle los pezones con avidez, otro estaba de rodillas chupando y lamiendo su conchita, otro estaba detrás de ella lamiendo y mordiendo su cuello y a cada lado de ella, de rodillas en el sillón, dos hombres con sus miembros muy erectos eran chupados alternativamente por la dama. Todo formaba un cuadro que bien podría haber sido la tapa de una película porno, pero todo era tan armónico, todo era suave y poderoso a la vez, no había nada que pareciera vulgar. Nos quedamos mirando un buen rato a la afortunada dama, mi mujer alternaba sus miradas entre la izquierda, la mujer con sus dedicados complacientes y a la derecha, las tres chicas que no paraban de besarse y acariciarse, después de un rato noto que mi mujer mira al frente, ese sillón yo no le había prestado atención, había solamente un caballero que estaba sentado, vestido pero con su miembro afuera, tenía una verga realmente grande y muy gruesa, estaba siendo chupado por dos damas, una a cada lado, engullían su verga alternativamente y de vez en cuando la dejaban de lado y se besaban, el hombre tenía apoyada sus manos en cada una de las cabezas de las damas y estaba con su cabeza ligeramente reclinada hacia atrás, en un momento dado levanta la cabeza y mira a sus invitadas, luego nos mira directamente a nosotros que estábamos parados en la puerta, mi mujer en ese momento aprieta con fuerza mi mano, el tipo la mira y se sonríe, era el danzarín que la vez anterior había dedicado sus dotes de baile a mi mujer. Cris se quedó mirando sin moverse, sin pestañear diría, creo que lo que miraba fijo era el gran pedazo de nuestro amigo danzarín. En ése momento deslicé mi mano, que estaba apoyada en la cintura de mi mujer hacia el profundo tajo de su vestido y sin mayores preámbulos introduje dos dedos entre su tanguita hasta llegar a sus labios….
Estaban hinchados, era una sopa…. Ese estado produjo una erección impresionante en mí, ella con un suspiro se inclinó un poco pero sin dejar de mirar a nuestro amigo, me acerqué a su oído y le dije “te gusta, te encanta”, se mordió los labios reprimiendo un gemido ya que mis dedos habían comenzado a hurgar en su caliente cuevita, antes de contestarme noté que nuestro amigo se había levantado y cerrando su pantalón tomó de la mano a cada una de sus amigas y se dirigió directamente donde estábamos nosotros, se paró delante nuestro, a centímetros de la cara de mi mujer y mirando su muñeca le dijo, “con ese color sólo te vas a quedar con las ganas, si te cambias la pulsera te espero al lado, a vos y a tu esposo, él también va a querer estar ahí….”
Pasó rozando a mi mujer pero con las manos en alto, como indicando que no podía tocarla, luego enfiló hacia las cortinas del fondo, donde estaba todo cerrado y no habíamos podido ver de que se trataba todavía, entró seguido de las dos damas, las cortinas se cerraron detrás de ellos y mi mujer y yo nos quedamos mirando, yo todavía con mi mano metida dentro de su vestido, ella entre la calentura y la petrificación….

No sé cuanto tiempo pasó, muy poco supongo, mi mujer giró delante mío y encarándome me dijo “vamos, vayámonos”, la miré largamente, le dije “vos no querés irte, vos querés entrar, está todo bien, es solamente un juego, no te preocupes tanto”, ella me miró fijo y me dijo “vos sabés lo que va a pasar si entramos, y esto es un juego muy peligroso, no quiero un divorcio por un momento de calentura”, “nadie se va a divorciar ni van a haber problemas, me excita ver como te calentás con ese tipo, todo esto me excita, estoy re caliente y quiero saber hasta donde podemos llegar, calmate, y hacé lo que tengas ganas, yo no me voy a enojar, además, hoy es tu noche…” dije con una sonrisa….
Ella me miró, como analizando, luchando entre la razón y la excitación, acto seguido metió su mano en la cartera y sacó las pulseras rojas, de un tirón se sacó la pulsera azul y se la cambió por la roja, estiró su mano y me dio la otra pulsera roja y me dijo “espero que tengas razón”. Me cambié la pulsera y enfilamos hacia el salón del fondo, corrimos las cortinas y lo que vimos fue más que sorprendente…

En el medio de la habitación habían dispuesto por lo menos 4 camas king size, juntas, armando una especie de enorme cama, al rededor de esa gran cama había sillones, sillas y sofás, dispuestos todos en dirección de la enorme cama, con espacio detrás para poder utilizar todo de manera absolutamente funcional. unas pequeñísimas luces se adivinaban en dos de las paredes, pero eran casi imperceptibles, se notaba que habían inciensos prendidos ya que había un olor particular, de almizcle y sándalo, se notaba que habían puesto parlantes en esa habitación ya que la música de abajo se escuchaba perfectamente. No estoy seguro pero habían por lo menos unas 15 o 16 personas, algunos estaban desnudos, otros semi vestidos, otros totalmente vestidos. La constante eran mujeres recibiendo atención de otras mujeres y de todos los hombres, se habían formado como pequeños grupos que iban cambiando, cada tanto salía gente de un grupito y se anexaba a otro, todos estaban haciendo algo, chupando, penetrando, siendo penetradas, lamiendo, suspirando o gimiendo, todos, absolutamente todos…. menos nosotros, que seguíamos parados en la puerta al lado del “guardia” de turno, que ni bien entramos examinó disimuladamente el color de nuestras pulseras. Después de varios minutos donde vimos todo lo que pasaba ahí dimos un paso adelante para entrar, entonces el guardia nos dijo “recuerden que pueden intervenir si los invitan, no pueden iniciar nada ustedes, pónganse cómodos” y señalando un pequeño sillón nos quiso indicar que nos moviéramos allí y así lo hicimos.

Cris se sentó a mi lado, seguimos mirando absortos todo a nuestro alrededor, no podía distinguir mucho pero lo que podía ver realmente me calentaba, era una escena increíble… Pasé el brazo por detrás de la cintura de mi mujer y ella se acomodó como dándome la espalda, deslicé mi mano por su muslo y comencé a acariciar su empapada vulva, cerré los ojos y con la otra mano acariciaba una de sus hermosas tetas mientras mordía y besaba su nuca, estuvimos un buen rato así hasta que noté que estaba cambiando su forma de estar sentada, me separé un poco y pude ver una escena que no olvidaré nunca….

Delante de ella, completamente desnudo estaba nuestro amigo danzarín, con su enorme verga apuntando directamente hacia la cara de mi esposa, ella lo miraba fijamente, subía la mirada y miraba a nuestro amigo y luego la bajaba y miraba fijamente esa verga erecta que se balanceaba delante de sus ojos, ella se dio cuenta que yo me había dado cuenta ya que había dejado de hacer lo que estaba haciendo, segundos después decidí volver a mi posición anterior, mordiéndole la nuca y metiendo más profundamente mi mano en su conchita, eso parece que lo interpretó como mi aprobación ya que inmediatamente sentí sus movimientos, me separé y vi como se metía esa enorme verga todo lo que podía en su boca, con una cara de puta y de placer que hizo que mi pantalón pareciera que fuera a estallar de la erección que tenía en ese momento…. Me separé un poco, la dejé hacer, saqué mi mano y simplemente me puse a observar, en ese momento ella giró su cabeza, con esa verga en la boca y me miró, Dios, que sensación, mi cara debe haberle dicho todo porque comenzó a mover su cabeza dándole una chupada maestra a nuestro amigo…

Casi de inmediato aparecieron las dos acompañantes que habían estado en la habitación anterior, cuando se me acercaron tuve una reacción por demás extraña, estaba tan extasiado contemplando lo que hacía mi mujer que con un ademán las frené y les dije, “hoy es todo para ella”, ellas me miraron divertidas y se arrodillaron al lado del danzarín, una de ellas comenzó a compartir la chupada con mi esposa, lamia los testículos y volvía al tronco de esa verga, mientras mi mujer se dedicaba a metérsela todo lo que podía en la boca y mordía y chupaba con avidez cada tanto la enorme cabeza….
La otra chica se acomodó a el otro costado de mi mujer y con mucha habilidad logró sacarle de su vestido una teta que comenzó inmediatamente a chupar, pasaba su lengua alrededor del rosado pezón, succionaba y mordisqueaba al punto de lograr que mi mujer la tomara un rato de la nuca indicándole tácitamente que siguiera con eso….
Después de unos minutos, que para mi fueron eternos, la chica que acompañaba en la chupada a mi mujer abandonó su tarea, se debe haber dado cuenta que mi esposa estaba entregada en cuerpo y alma a esa verga, entonces simplemente se arrodillo delante de mi esposa y con mucha habilidad sacó de un sólo movimiento la tanguita blanca y empapada que Cris llevaba, con cara de pícara me la entregó, luego le separó las piernas y acomodándose debajo literalmente de nuestro amigo se sumergió en la chorreante e hinchada concha de mi mujer, comenzando a chuparla dedicadamente….
Esto arrancó suspiros continuos de Cris, la escena no podía ser mejor, yo a centímetros de todo esto, mi mujer que chupaba esa verga descomunal como si fuera lo último que iba a hacer en esta vida, con una teta chupada por una de las chicas y recibiendo una muy buena chupada de la otra chica, eso se evidenciaba ya que a pesar que Cris no hacía otra cosa más que chupar esa verga sus movimientos de cadera mostraban lo mucho que sabía chupar esa chica….

Esta escena duró varios minutos, y yo sin moverme de ese pequeño sillón, pegado junto a mi esposa, mientras pasaba todo esto, mi pija estaba ya en un estado que creo que nunca la tuve, había comenzado a sentir dolores fuertes pero no podía parar de mirar….

En un momento determinado, Cris se separó se esa verga (pensé que no lo haría nunca) y miró a su dueño, esa mirada sólo significaba una cosa…. El amigo lo supo interpretar y alargando una mano alguien, no se quien, le puso un forro en la mano, el se separó un poco y abriendo el envoltorio se lo comenzó a desenrollar sobre la cabeza del glande, mientras, la chica que chupaba la teta de mi mujer, se separó y se puso a mirar, la otra seguía sumergida en la concha de mi mujer sin importar lo que pasaba alrededor. Mientras se deslizaba el forro el amigo me miró directo a los ojos, mi mujer se dió vuelta y me miró también, era evidente que, o querían pedirme permiso para darse ese polvazo o querían saber si yo iba a estallar en un arranque de furia, fue un segundo, mi cara evidenciaba que quería ver ese polvo tanto como Cris quería sentirlo, inmediatamente y dándole una pequeña nalgada a la chica que seguía chupándole la conchita a mi mujer el le indicó a ella que se pusiera de pie, la chica salió e inmediatamente mi mujer se puso de pie, nuestro amigo aprovechó ese momento para darle un profundo beso a mi mujer, la separó del sillón y al darme cuenta yo de lo que este hombre quería me levanté inmediatamente. Él se sentó y subíendole el vestido a mi mujer hizo un ademán para que ella lo montara, las chicas se habían separado mirando igual que yo el espectáculo, mi mujer se puso a horcajadas y se trepó arriba de esa verga…. Su vestido era demasiado largo y me impedía ver como era penetrada por este extraño, así que sin pensarlo me acerqué y se lo saqué por la cabeza, ella colaboró subiendo sus brazos sintiéndose libre para poder coger sin nada que la incomodara….
Se deslizó esa verga despacio, pero sin pausa, llegó a desaparecer dentro de la concha de mi mujer, una vez que la tuvo toda adentro comenzó a moverse, primero despacio, luego más ritmicamente, a medida que avanzaba sus movimientos se iban volviendo más y más frenéticos, hasta el punto del paroxismo, arqueaba si cintura y movía sus caderas clavándose hasta el fondo esa verga que se notaba que abarcaba toda la superficie de su concha, era una verga más ancha que larga y eso a ella le encantaba, fueron varios minutos, pero los suficientes para que en medio de movimientos imparables ella se tirara el cuerpo atrás y acabara de una manera indescriptible, fueron dos o tres movimientos más que le sacaron hasta la última gota de jugo que podía llegar a tener en esa concha maravillosa…. Nuestro amigo no había acabado, así que siguió bombeándola pero ya con la incomodidad de mi mujer que había bajado el ritmo de sus caderas, por lo tanto decidió cambiar la posición, la levantó a mi mujer y la puso apoyada en cuatro con la cara contra el respaldo del sillón, ahí fue él el que la penetro profundamente, sinceramente pensé que mi mujer había terminado con esa tremenda acabada pero me equivoqué, en cuanto sintió esa verga irrumpir con furia hasta el fondo de su concha volvió a pegar un gemido eterno, arqueó nuevamente la espalda y aferrándose al sillón recibió las estocadas finales de nuestro circunstancial invitado….
Todo terminó luego, todo menos mi profundo dolor y mi incorruptible erección….
El bailarín, ya desagotado se acercó a ella y le dijo al oído algo que la hizo reír, luego se acercó a mi y me dijo, “tu mujer es maravillosa, te felicito, pero deberías tratar de darle placer a alguna de estas damas”, yo lo miré y le dije, “lo único que quiero es cogerme a esta puta lo más salvajemente que pueda”, él me miró hasta que entendió que mi insulto era pura calentura, entonces tomó otro forro que había al lado en una mesa, me lo acercó y me dijo “¿y que esperas?, ella necesita terminar esta experiencia con la verga de su marido adentro… ”
Las dos chicas se me acercaron, una me bajó el pantalón de un tirón sacando mi dolorosa erección afuera, la otra me acercó al culo de mi esposa, que seguía en la misma posición totalmente entregada, sin pensarlo iba a penetrarla pero una de las chicas me dijo “aunque sea tu esposa, las reglas aquí son siempre con protección”, así que abrí el envoltorio, me puse el forro y la ensarté sin contemplación alguna, mi mujer pegó un salto, no esperaba que la penetrara de esa forma, pero sus caderas comenzaron a moverse enseguida, mientras la cogía le preguntaba “¿te gustó cogerte al bailarín, te gustó esa verga?” ella contestaba que si, que le había encantado, que le encantaba como me la estaba cogiendo yo y la verga que antes se había comido…..
Fue demasiado…. acabé, acabé como nunca, no terminaba nunca de acabar, después de acabar mi verga seguía erecta y yo quería seguir y seguir, pero no daba más, fue demasiada calentura….
Nos acomodamos la ropa y fuimos juntos a un baño que había dentro de la misma habitación, nos sorprendió saliendo del baño nuestro amigo el bailarín, nos miramos los tres, el se acercó y le dio un beso en los labios a mi mujer y nos dijo “espero verlos de nuevo” lo miré con cara de preguntarle algo a lo que él sin dejarme hablar respondió “solamente en lo de Hertz, afuera es otra historia…”

Esta historia termina aquí, lo demás es parte de nuestra propia historia, hemos vuelto a lo de Hertz, tenemos pulseras de todos los colores ahora….
También lo que pasó con Juan, nuestro amigo…
Y lo que nunca pasó con Carlos y su hilarante esposa….

Tenemos mejor sexo que nunca, y somos más allá de matrimonio, padres y pareja, somos amigos que se profesan un profundo amor y que se animaron a vivenciar cosas que pocos matrimonios se atreven, podemos decir que esto ayudó a sentirnos ahora plenamente felices….

Busquen, quizás ustedes puedan encontrar la casa de Hertz como lo hicimos nosotros, créanme, vale la pena….

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