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Trabajo en una empresa multinacional desde hace ya varios años, con el tiempo me han ido ascendiendo y tengo un puesto de los importantes, soy gerente de una división de la empresa. Los hábitos y costumbres fueron cambiando también con el paso del tiempo y de los ascensos, lo mismo que los compañeros de trabajo, a medida que fui escalando fueron acotándose, lo que me permitió un poco más de intimidad con varios de ellos, lo que derivó en una amistad con uno especialmente, un flaco de más o menos mi edad y que había progresado más o menos a mi mismo ritmo…

La amistad me permitió compartir cosas con él, hablábamos bastante de nuestras familias, los hijos, nuestras mujeres, al punto que pude compartir hasta conversaciones referentes a cómo me llevaba en la cama con mi mujer, le comentaba que el paso del tiempo y la monotonía hacían que la cama ya no fuera lo caliente que era los primeros años y que de a poco se había ido entibiando, a pesar que tanto mi mujer como yo le poníamos ganas, habíamos incorporado algunos juguetes y habíamos hecho algunas cosas fuera de la rutina, seguía siendo casi lo mismo al final de cuentas. En una de esas conversaciones él me aconsejó que tratara de avivar el fuego con fantasías, que pusiera una buena porno y que rompiera el hielo hablando con mi mujer, y preguntándole qué le gustaba, las pornos eran una buena fuente de inspiración para las fantasías y un excelente combustible para encender nuevamente la pasión sexual en una pareja como la nuestra, que ya se conoce de memoria…

Seguí sus consejos y la verdad es que comenzamos a disfrutar nuevamente de nuestros nuevos juegos, llegaba el sábado que podíamos estar tranquilos y yo ya tenía preparadas unas buenas pelis, siempre de diferentes temáticas, porno variado podríamos decir…. Pasamos de lo convencional hasta grandes orgías, negros con una pija enorme, lesbianismo, bisexualidad, travestis, y un largo etcétera…

Hablando con mi amigo le comenté los efectos de sus consejos, y en esa conversación me preguntó “y, ¿con cuál de las fantasías se entusiasmó más?”, me quedé pensando y la verdad es que no supe qué contestarle, no había caído en cuenta de prestar atención a las reacciones de mi mujer, se lo dije y me aconsejó “tenés que llevar las imágenes a la cama y explorar el efecto en su cerebro, lo mismo tenés que hacer con vos mismo, averiguá lo que realmente te calienta de lo que viste, luego tenés que saber explotarlo en la cama, hablar de eso, fantasear con alguna escena, fantasea, hablalo, es lo que va a encender tu cama de nuevo verdaderamente”

El sábado siguiente volvimos a mirar pelis, había conseguido una buena variedad, las fuimos mirando mientras tomábamos una botella de vino blanco espumante muy frío, comencé a hacer comentarios sobre lo que veíamos, había una escena donde una chica menuda como ella era penetrada por dos enormes negros con pijas como morcillas, una doble penetración que hacía que la chica delirara de placer, le pregunté de golpe “¿te gusta?”, sin dejar de mirar la tele me dijo “sí…. es tremendo”, le pregunté “¿te gustaría estar en el lugar de la chica?”, ella se rió y me dijo, “seguramente, aunque después de eso supongo que no podría caminar por tres días….”

Seguí con los consejos de mi amigo y en la cama las cosas iban viento en popa, las fantasías habían comenzado a ser parte de nuestra rutina sexual semanal, hablábamos de todo, imaginábamos situaciones, era realmente un renacer sexual en nuestro matrimonio, gozábamos como hacía años que no lo hacíamos. Se lo comenté en un almuerzo a mi amigo (vamos a llamarlo Carlos), y le dije que tenía mucho que agradecerle al haberme dado esos consejos. Él me preguntó, “¿descubriste al final qué es lo que más la calienta a tu mujer?”, le dije que eran varias cosas, pero había dos que realmente la motivaban, las pijas grandes y los grupales… “¿y a vos? preguntó. La verdad es que a mí todo me calentaba, pero si debía elegir, los tríos eran los que más me gustaban (sean de dos hombres con una mujer o viceversa), se lo dije y me dijo, “bueno, debés seguir explotando las fantasías de los dos, corporizá las fantasías, dales rostro y nombre propio, usa gente conocida, amigos, eso aumenta el deseo….”

El tiempo pasó, las fantasías continuaron, no fue fácil “corporizar” a los personajes de las fantasías, pero lo fuimos haciendo, en definitiva, la pasamos muy bien…

Un día, Carlos me pregunta en la oficina si quería ir con mi mujer a una fiesta que organizaban los altos directivos de la empresa, era la primera vez que me hablaba de ese tipo de reuniones, de hecho no sabía de eso hasta que él me lo comentó. “Son fiestas privadas, a mí hace un tiempo me invitaron y comenzamos a ir con mi mujer, me preguntaron por vos y les dije que seguramente ahora les gustaría ir, solo hay una consigna, no se puede comentar con nadie, no les gusta que sepan que existen esas reuniones para el resto del personal de la empresa… Les aviso que estás invitado y te paso los detalles cuando los sepa, todavía no sé dónde se hace ni la temática que tendrá…”

Le contesté simplemente “ok” y me fui… Me quedé pensando en varias cosas, primero me llamó la atención la frase que me dijo Carlos “ahora les gustaría ir”, no entendí ese “ahora”, tampoco tanto misterio con el lugar ni la temática….. Cuando se lo comenté a mi mujer se entusiasmó, me dijo que era un reconocimiento dentro de la empresa, algo que solamente los directivos sabían e iban y me incluían a mi, eso era importante….

Pasaron dos semanas en las que con Carlos no hablamos del tema, no le pregunté nada ni me dijo nada, hasta que el viernes por la tarde se me acercó y me entregó un sobre cerrado, me dijo “aquí están las invitaciones a la reunión, la dirección y la temática con algunas instrucciones, siganlas al pie de la letra, es mañana por la noche, nos vemos ahí”.

Se fue sin decir palabra, miré el sobre, tenía solamente un sello de la empresa, nada más. Lo abrí y dentro había dos tarjetas grandes, dos pulseras de goma de color verde y un papel donde había dibujado un pequeño plano y escritas una instrucciones…

Las tarjetas tenían impreso lo siguiente…

“Invitación Personal”

“La integración de los sentidos, tal como los conocemos, es solo posible cuando nuestra entrega es en total confianza…. Los sabores, los aromas, las texturas, las imágenes, los sonidos ahogados del deleite son parte de nuestra esencia cuando nos encontramos más allá de los límites de lo convencional, compartamos esta noche donde rendimos culto a Kāmadeva”

El papel, llevaba impreso un pequeño plano, una dirección y el siguiente texto…

“La pulsera verde para Ud., y su pareja son de postura obligatoria, indican que es la primera vez que tienen el privilegio de asistir a una de nuestras celebraciones. Las mujeres deben asistir vestidas íntegramente de rojo, los caballeros con algún detalle del mismo color, ambos elegantes o de gala. No podrán contemplarlo todo, pero podrán percibir por primera vez el acercamiento a la integración de los sentidos, deben cumplir estrictamente las indicaciones del personal que los orientará dentro de nuestra celebración…”

“Sean ustedes bienvenidos…”

El plano marcaba una dirección dentro de lo que parecía ser un barrio privado o country en una zona alejada de Pilar, en el norte de Buenos Aires… La verdad es que quedé perplejo, se suponía que era una fiesta de los directivos de la empresa, pero esto se parecía más a un ritual umbanda o algo parecido…. Guardé todo en el sobre y traté de ubicar a Carlos para que me explicara un poco de qué se trataba todo esto, no lo encontré dentro de la empresa y decidí llamarlo al celular, al atenderme me dijo sin dejarme hablar “me imagino que estás curioso, pero te digo, de acuerdo a lo que hemos hablado pueden, vos y tu señora, pasarlo muy bien conociendo gente interesante y descubriendo algunas cosas nuevas. Tenés dos opciones, ir o no, nadie te obliga a ninguna de las dos cosas, conversalo con tu mujer y decidan, por mi parte espero verte mañana por la noche” y cortó sin dejarme decirle nada más…

Llegué a casa esa noche, le conté la charla con Carlos a mi mujer y le mostré el contenido del sobre, ella miraba curiosa, pero era mayor el entusiasmo por asistir que cualquier duda que pudiera surgir de tan sugestiva invitación, terminó de escucharme y mirando el contenido del sobre lo primero que me dijo fue “no tengo ningún vestido que sea elegante y mucho menos de color rojo, lo único que tengo rojo es el conjunto de lencería que me regalaste…” Yo la miré incrédulo, ¿lo único que le preocupaba era el vestido? Ante mi cara se sonrió y me dijo “no conocemos las costumbres de este tipo de gente, son los directivos, y se manejan a un nivel distinto en el que nos manejamos, ¿qué puede pasar?, además Carlos es tu amigo, no nos va a invitar a un lugar peligroso o demasiado raro, ¿no te parece?, no te preocupes tanto y fijate que podés ponerte para mañana” y diciendo éso tomó el teléfono y marcó un número “hola ¿Ana?, estoy en aprietos, necesito para mañana un vestido totalmente rojo y que sea elegante, estamos invitados a una fiesta de la empresa de…” y se fue con sus preocupaciones en el teléfono….

No tenía alternativa, íbamos a asistir a esa extraña fiesta así que no tenía más remedio que ir por mi corbata roja y fijarme si estaba limpia….

El sábado lo pasé prácticamente solo, mi mujer había desaparecido en la mañana muy poco después del desayuno, yo aproveché para poner al día algunas cosas que tenía pendientes de la casa, al mediodía llamé a Cristina, mi mujer, para preguntarle qué hacía y si nos encontrábamos para almorzar o si venía a casa, ella me contestó que estaba muy atareada para poder estar en condiciones de ir esta noche a la dichosa fiesta, me preguntó por los chicos, le dije que se habían ido cada uno por su lado y que no volverían hasta mañana…. “mejor, así podemos estar tranquilos para prepararnos para esta noche” me contestó. Yo pensé para mí que solamente necesitaba media hora para ponerme en condiciones, pero no le dije nada, solamente que me avisara a qué hora vendría a casa. “Bueno, te aviso” y me cortó.

Cristina apareció a las seis de la tarde, venía con varios paquetes y cara de apurada, me preguntó “¿a qué hora hay que estar?” (ni siquiera me dijo hola), “a las nueve mujer, ¿dónde estuviste?”, “buscando el puto vestido rojo, en la peluquería, en lo de Ana que me acompañó a lo de Mercedes que a su vez hizo ir a Sol hasta su casa, me trajo estos zapatos, no son divinosssss?”, me mostró unos zapatos rojos con unos tacos interminables, después de eso me preguntó “¿vos tenés listo todo?”, la miré divertido y preferí decirle que sí antes que decirle la verdad, que era que no había ni buscado una camisa…

Pude entrar al baño a las siete, a las siete y veinte, luego de bañarme y afeitarme, salí del baño. Mi mujer no estaba en el dormitorio, comencé a vestirme y ella apareció en la puerta, lucía el vestido rojo que había conseguido, llevaba el pelo recogido en un peinado dejando ver sus hombros desnudos, llevaba los zapatos de tacos interminables y las medias rojas que eran parte del conjunto que yo le había regalado tiempo atrás…. Me dejó literalmente sin aire, era una mezcla de Venus con diablilla… “¿Cómo estoy?” preguntó. Cuando pude cerrar la boca le dije “divina, te ves como una dama de la alta sociedad, con alma de perra en celo”, me miró sorprendida y riéndose me dijo “¿es adecuado o parezco una perra como decís vos?”, “estás perfecta” le dije…. “¿Qué llevas abajo?” y levantándose el vestido me mostró parte del conjunto de lencería que le había regalado, me dijo “no puedo ponerme el corpiño, este vestido no va con sujetador”… La miré con cara de “si me das dos minutos te cojo de parado ahí donde estás”, ella interpretó mi mirada y me dijo muy seria “¡apurate que no quiero llegar tarde!”

Tomamos la panamericana rumbo a Pilar a eso de las ocho y cuarto. Había puesto la dirección escrita en el papel en el GPS y minutos antes de las nueve estábamos frente a la entrada de un elegante barrio privado en las afueras de Pilar, en la cabina de la entrada nos preguntaron dónde íbamos y me di cuenta que no había mirado cuál era la casa. Tomé el sobre y, sacando su contenido, tomé el papel de las instrucciones. El guardia, al ver las tarjetas de la invitación, me dijo “van a la casa de los Hertz, por favor pónganse las pulseras identificatorias, la casa donde van está al final del country, tomen el camino de la izquierda y lleguen al final, se van a dar cuenta de cuál es, ya que está separada del resto de las casas”. Acto seguido subió la barrera de ingreso y, poniendo una tarjeta de visitante en el parabrisas del auto, nos invitó a ingresar.

Arranqué el auto pasando al lado de la garita y tomé el camino indicado. “¿Hertz es el nombre de tu jefe?”, me preguntó Cristina. “Nunca en mi vida escuché de este tal Hertz”, le contesté. Nos miramos los dos sin entender demasiado…. Continuamos nuestro camino pasando por casas realmente impresionantes, el country era muy exclusivo por la magnificencia de sus casas, al llegar casi al final del camino tomamos una pequeña curva y nos encontramos al final del sendero con una mansión, literalmente era una mansión, una casa de dos pisos con columnas en la entrada, iluminada desde abajo y con todo el jardín perfectamente iluminado. Se veía que tenía un gran parque en la parte de atrás, aunque estaba muy bien rodeada de abetos que impedían ver más allá de la entrada y el jardín. Había muchos autos estacionados alrededor y algunas personas en las escalinatas del acceso a la casa…. Llegamos con el auto lo más cerca posible, pero como no había lugar decidí pasar por la puerta para estacionarlo del otro lado. En la entrada, un joven vestido con uniforme me hizo señas para que me detuviera, bajé la ventanilla y con mucha cortesía nos saludó y pidió las tarjetas de invitación, se las entregué y verificando que tuviéramos puestos los brazaletes nos indicó que dejásemos el auto ahí, que él se hacía cargo de estacionarlo. Nos pidió por favor que dejásemos los celulares en el auto, ya que no se podía ingresar con ellos, me entregó una ficha con un número y, dando vuelta del otro lado, abrió la puerta del acompañante y ayudó a bajar a Cristina. Luego se acercó nuevamente a mi puerta y, con un guiño, nos invitó a pasar a la casa con un cálido “bienvenidos, es su primera vez, la van a pasar muy bien”. Acto seguido subió al auto y partió…

Mi mujer me tomó del brazo y subimos las escalinatas de la entrada. Había algunas personas ahí conversando, todos muy elegantemente vestidos. Cuando llegamos a la puerta, otra persona uniformada nos dice cálidamente, “bienvenidos, por favor deben utilizar esto todo el tiempo que estén dentro de la estancia o en los jardines” y nos entrega dos antifaces, uno azul para mí, otro rojo para Cristina. Miro lo que nos entrega y la miro a mi mujer, que miraba su antifaz entre divertida e incrédula… “¿debemos ponernos esto?” le pregunto al hombre uniformado. “Todo el tiempo que se encuentren dentro de la estancia y en los jardines, si se los sacan deben abandonar inmediatamente la celebración”.

Naturalmente, ya estábamos con un pie dentro de la estancia y nuestra curiosidad era mucho más poderosa que cualquier otra tontería que nos pidieran hacer, así que nos calzamos los antifaces, nos miramos divertidos y del brazo entramos a la majestuosa mansión…

La recepción estaba unida a un gran salón, era la casa más grande y lujosa que jamás habíamos visto. La estancia principal era de forma redonda, con paredes decoradas con inmensos cuadros y candelabros que tenían velas encendidas, el centro del salón estaba coronado por una extraordinaria araña que tenía las luces muy bajas, de manera tal que se equiparaba con las luces de los candelabros de las paredes…. Había pequeñas mesas a los costados cubiertas de canapés y pequeñas entradas, había bastante gente, toda impecablemente vestida, las mujeres todas de rojo, todas de largo, muchas de ellas con vestidos muy sugestivos, con transparencias o generosos escotes, ellos todos elegantemente vestidos, la mayoría con pañuelos y corbatas rojas y todos, absolutamente todos, tenían su antifaz puesto y portaban sus pulseras de goma, aunque variaban los colores. Casi todos tenían pulseras azules, algunos menos tenían pulseras rojas, otras violetas y muy pocas llevaban pulseras negras. Se nos acercó un mozo y nos ofreció una copa de champagne, la tomamos, brindamos y Cris me regaló una de sus mágicas sonrisas que me reconfortan por más preocupado que esté… El champagne era excelente, le dije a mi mujer que tuviera cuidado, el champagne era su principal deshinibitorio, en ese momento tocan mi hombro y reconozco la voz de Carlos “vinieron, qué bueno, los felicito”. Lo saludamos a él y a su esposa, que llevaba un vestido realmente provocativo, nada usual en ella, pero esa noche la verdad es que nada era usual…. Mientras Cris y su mujer charlaban me acerqué y le dije “flaco, esto es una locura, explicame bien de qué se trata porque desde esas invitaciones a todo esto con mascaritas no entiendo nada…. Además, al entrar nos dijeron que esta es la casa de un tal Hertz, ¿quién diablos es Hertz???”

El dio una sonora carcajada y, pasando su brazo por mis hombros, me dijo bajito, “nadie que yo conozca sabe quién rayos es Hertz, solamente sabemos que es el dueño de esta mansión y el encargado de armar estas fiestas, digamos, temáticas. Te vas a encontrar con gente de la empresa, no seas demasiado efusivo, saludalos y nada más, el resto es pasar una velada agradable, tomando el mejor champagne, comiendo unos deliciosos canapés (no dejes de probar los de caviar) y mirando cómo se divierte la gente de mucha plata…. Respecto a los antifaces te comento, no te los saques, ni vos ni tu esposa, si se los sacan van a retirarlos de inmediato de la reunión y sería una lástima. Las pulseras, por otro lado, indican que son nuevos aquí, por lo tanto hay lugares donde no van a tener acceso, por ejemplo, la planta alta, quizás la próxima vez ya puedan ser azules y puedan subir a mirar lo que ocurre arriba, por ahora solamente disfruten de la velada y no dejen de visitar los jardines, más tarde se pone muy interesante”.

“Y eso de festejar a…. Kamadeva, ¿qué o quién es Kamadeva?” le pregunté. Él me miró sorprendido y me dijo “¿cómo, ni siquiera lo googleaste?”, y dando media vuelta y otra vez riéndose se fue hacia donde estaban las mujeres mientras me decía “estoy seguro que lo vas a hacer cuando vuelvas a tu casa”… Tomó del brazo a su mujer y besando en la mejilla a la mía le dijo, “recorran, coman, tomen, disfruten, que para eso han venido” y se fue con su esposa hacia el fondo del salón…

Cris se acercó a mí y me preguntó qué me había dicho Carlos, “nada que sirviera para entender qué tipo de fiesta es esta”… “Lo mismo me dijo Maru, ellos ya han venido varias veces y dice que es un lugar muy interesante, que no me preocupe y que disfrutemos, que nos va a gustar mucho… Por cierto, ¿te diste cuenta de que las pulseras de ellos eran azules?”… “No le presté atención realmente, sí me sorprendió la forma en que estaba vestida ella, nunca la vi tan producida y mucho menos tan zarpada, ¿no?” Mi mujer me miró con su cara de celos naturales pero no me dijo nada….

Fuimos hasta una de las mesas con comida, como nuestras copas estaban casi vacías inmediatamente uno de los tantos mozos que estaban dando vueltas por el lugar nos la cambió por otras llenas, comimos un par de cosas desconocidas por mí pero que estaban definitivamente deliciosas, luego nos acomodamos en una de las paredes a observar el resto de la gente…. Había música que invitaba a bailar, varias parejas lo hacían, de hecho, se notaba que varias de ellas se conocían, ya que hablaban mientras bailaban. Mirando un largo rato observamos cómo algunas parejas se prodigaban caricias y besos, quizás muy generosamente…. En un momento dado vemos cómo dos parejas bailando hablan casi en el centro de la pista, ambas parejas habían estado bailando y acariciándose mutuamente por un buen rato, ahora charlaban juntos los cuatro mientras bailaban y, de repente, ambas parejas se cambiaron para seguir bailando. La mujer de una de las parejas cambió lugar con la otra y comenzaron a bailar nuevamente, pero con sus nuevas parejas. Yo las observaba mientras ocurría esto, poco después se alejaron una de otra, por lo que seguí con la mirada solamente a una de las parejas, bailaban riéndose y muy relajados, ambos con sus antifaces puestos, de golpe el caballero se le acerca y le dice algo al oído de la dama, ella hace un movimiento con la cabeza y él, aprovechando la cercanía, la toma suavemente del cuello y le da un profundo beso, siempre sin dejar de bailar…. Me quedé duro de la sorpresa, pensé que había visto mal, pero no, era la mujer del otro que antes estaban a los besos y ahora estaba haciendo lo mismo con este….. Inmediatamente busqué con la mirada al que yo creía que era su pareja, los localicé en el otro extremo del salón. Bailaban juntos y se reían bastante, en un momento dado él la da vuelta al ritmo de la música y la pone de espaldas a él, con los cuerpos muy pegados, y siguiendo la música comienza a acariciarla por los hombros hasta que comienza a besarle el cuello de un lado y del otro….

Juro que no entendía nada, juro que pensé que me había equivocado… debo haber pensado mal o debo haberme confundido…. Poco rato después las parejas nuevamente se encuentran en el centro de la pista, se miran y se ríen los cuatro, las parejas se separan y quedan formando un grupo de cuatro que no dejaba de moverse al compás de la música. Ellas se ponen frente a frente y comienzan a bailar una con la otra, pasando una el brazo por el cuello de la otra y la restante por la cintura… Los hombres miraban divertidos mientras ellas continuaban bailando una con la otra, cada vez más juntas, cada vez más sensualmente…. Solo atino a tocar a mi mujer y hacerle una seña para que mirara, ella me contesta “sí, los veo”. De repente, las chicas ya casi totalmente abrazadas comienzan a moverse más y más sensualmente al ritmo de esa música tan especial (creo que era Enigma o algún otro grupo parecido, mezcla de barroco con electrónica y con cantos gregorianos). En un momento dado, una de ellas se acerca y queda de frente, casi tocando sus caras, la otra pasa su mano por el rostro de la otra y sin mediar palabra y mirándose fijamente a los ojos se dan un beso profundo e inigualable… Mi mujer me toma de la mano suavemente, pero aprieta mis dedos, como si yo no me hubiese dado cuenta del espectáculo…. Esto duró algunos segundos, pero los suficientes para darnos cuenta, mi mujer y yo de la “temática” de la reunión…. Seguimos mirando a los cuatro, se reían y bailaban entre ellos, luego se separaron, cada oveja con su pareja…..

Vimos este tipo de escenas varias veces, una de las parejas se acercó a un joven, muy joven, muy bien vestido, saludaron y se quedaron hablando un rato con él, luego se fueron los tres hacia el jardín, en el fondo de la estancia. Cuando vi eso le dije a Cris que fuéramos a conocer el resto, seguramente nos íbamos a encontrar con algunas sorpresas más… Miré a mi esposa, se notaba aún detrás del antifaz que su curiosidad estaba a flor de piel, pero sobre todo, y a pesar de ella misma, se la notaba excitada, con el rostro (lo que se podía ver debajo del antifaz) un poco turbado y sonrojado…. La tomé de la mano y enfilamos hacia el final del salón, pasamos por una arcada y salimos al jardín…

Había más cantidad de gente que en el salón, las parejas paseaban tomadas de la mano alrededor de la piscina, había un pequeño recinto de donde salían las bebidas, varios asientos repartidos por ahí, no eran asientos de jardín tipo bancos de plaza, eran cómodos sillones perfectamente dispuestos y llenos de gente en ese momento. Localicé a Carlos, que estaba charlando con dos parejas, pero no vi a su mujer. Seguí con la mirada y localicé a la pareja que había estado charlando con el joven anteriormente, se habían ubicado los tres en uno de los sillones al fondo del jardín, todos tenían una copa de champagne en la mano. La mujer de la pareja estaba ubicada en el medio de su marido y el joven, charlaban animadamente y el marido no dejaba de tocar y acariciar las piernas de su mujer, en un momento dado ella se recuesta un poco en el respaldo del sillón y su marido se acerca y le da un profundo beso mientras el joven los mira a ambos con atención. Luego de ese beso, el marido se incorpora y mirando al joven le hace un movimiento de cabeza, la mujer seguía recostada, entonces el joven hace lo mismo que el marido anteriormente, se inclina y, poniendo la mano que no sostenía la copa de champagne en uno de las tetas de la mujer, le prodiga un profundo beso a la esposa….

En ese momento me saca de mi ensimismamiento Cristina que, tocando mi mano, me dice “estás recaliente”. La miro y ella solo hace una señal con sus ojos señalando mis pantalones, mi erección no era disimulable a esa altura…. La volví a mirar y le dije “bueno, no lo puedo evitar, ¿vos estás viendo lo mismo que yo?” “Sí”, me contesta, “esto es muy loco”… La invité a ir hacia el lugar donde repartían bebidas, ya que estaba cerca Carlos. Cuando Cris caminó delante mío pude observar bien el tajo trasero de su vestido, era realmente impactante, llegaba casi al borde se sus nalgas. Acompañando lo que había visto y con el comienzo del efecto del champagne metí mi mano por la parte superior del tajo tratando de llegar hasta su cola. En ese momento ella se da vuelta y me pregunta “¿qué hacés?” Yo la miro y le muestro mis dedos… estaban empapados…. “No soy el único que no puede disimular que le gusta lo que está viendo”.

“No soy de piedra tampoco”, me contesta…. Caminamos hasta cerca del pequeño bar, pero en el camino nos interceptó otro mozo, que casi sin preguntar nos entregó otra nueva copa de ese riquísimo champagne, llevándose las copas vacías… En ese momento, mi amigo Carlos nos ve y nos hace un ademán con la mano para que nos acerquemos, vamos junto a él y nos presenta con las parejas con las que estaba hablando. “Este es un muy buen amigo mío y su encantadora esposa, como pueden ver es la primera vez que visitan lo de Hertz, son nuevitos, digamos, y están descubriendo lo mágico de estas reuniones”. Todos nos saludan amigablemente, son matrimonios la mayoría entre 40 y 50 años, aunque no se podía ser preciso por el famoso antifaz…. Una de las mujeres nos dice “la primera vez que vinimos nos sorprendimos mucho de todo esto, ahora siempre estamos ansiosos de poder asistir de nuevo”… Charlamos un rato más y le pregunto a Carlos, “¿Maru?”, “no sé, debe estar por ahí con algunos amigos…. ¿cómo la están pasando?”, “un poco… digamos… sorprendidos…” contestó Cris… Carlos se rió y le dijo, “estoy seguro de que en un rato más dejarán de sorprenderse y comenzarán a dedicarse a disfrutar solamente”, abrazando a mi esposa le dijo cerca de su oído “relájense, conozcan gente, no hay nada que acá no se pueda hacer, excepto ir al piso de arriba, por lo menos no hoy… Si no se sienten a gusto con nadie me buscan, o a Maru, así no se sienten tan perdidos”, pasó la mano por la espalda de mi mujer llegando casi hasta su cola y, guiñándome a mí, me dijo “vuelvo en un rato, disfruten”…

No dijimos nada, pero ambos nos quedamos sorprendidos por la “familiaridad” que mostró nuestro amigo, no había sido así nunca…. hasta ahora…. Caminamos hasta donde había un espacio en un sillón, al lado de dos parejas que estaban sentadas conversando. Seguimos tomando champagne y fumamos un par de cigarrillos mientras mirábamos las situaciones que se iban prodigando por los diferentes rincones del lugar. Había caricias, besos, parejas cruzadas, dos mujeres solas, dos hombres con una mujer, era todo muy sugerente, pero no pasaban de besos o caricias…. No sé cuántas copas llevábamos bebidas, pero nos comenzamos a relajar, nos acariciamos suavemente, nos comenzamos a besar, todo el ambiente, lo que estábamos viendo, el champagne… La cosa es que, en un determinado momento, estaba Cris recostada sobre el respaldo del sofá, junto con la pareja de al lado, y yo la besada profundamente, pasaba mi lengua por su cuello y mi mano se entretenía al borde de su minúscula bombachita roja por debajo del vestido…. En un momento dado dejé de besarla y bajé la vista y vi cómo el dorso de la mano de nuestro vecino acariciaba suavemente el muslo de mi mujer, su pareja miraba lo que él hacía, y mi mujer solamente suspiraba, dejándose hacer…. Miré a Cris sorprendido y muy excitado, para ser sincero, no le dije nada, ella estaba recostada con los ojos entrecerrados disfrutando de los besos y caricias (ahora a tres manos). En ese momento, se acercó de la nada Carlos, se agachó delante nuestro y apoyando su mano en la pierna de mi mujer (que se incorporó de un salto saliendo de su cómodo disfrute) nos dijo, “Hertz va a dirigir unas palabras, sería bueno que entren, disculpen que los interrumpa…”

Nos incorporamos inmediatamente, tanto mi mujer como yo dimos un vistazo al vecino cariñoso que nos tocó en el sillón, él nos dirigió una sonrisa y siguió con su charla…. Cris se acomodó un poco la ropa y enfilamos hacia adentro del gran salón…. Nos ubicamos a un costado, cerca de una de las paredes. Había bastante gente, calculo que por lo menos unas 30 o 35 parejas que llenaban la gran estancia… A los pocos minutos se asomó en la parte de arriba de la escalera un hombre, impecablemente bien vestido, calculo que de unos 60 años pero muy bien llevados, delgado y canoso. Estaba acompañado de una mujer preciosa, también dentro de su rango de edad, al asomarse los dos recibieron un cerrado aplauso de todos los que llenábamos el lugar…. Hizo un ademán de agradecimiento con la mano y comenzó a hablar….

“Antes que nada quiero agradecerles a todos por su presencia en mi humilde casa. María y yo estamos muy complacidos de poder compartir esta noche con nuestros amigos, quiero aprovechar también en dar la bienvenida a los nuevos amigos que se están incorporando esta noche dentro de nuestro círculo íntimo, quiero pedirles un aplauso para ellos por favor…” La gente arrancó con el aplauso y sentimos con Cris las miradas de todos los que nos rodeaban, pudimos ver que había otra pareja en nuestra situación no muy lejos de donde estábamos, comprobé que ambos llevaban la pulsera verde al igual que nosotros y que se veían tan confundidos como lo estábamos….

“Como todos saben, nuestras reuniones se centran en poder estrechar nuestros lazos de amistad, compartir momentos inolvidables y, a su vez, rendirle culto y agradecimiento a nuestros dioses, paganos o no… Esta noche es el turno de Kamadeva, así que, por favor, dediquemos nuestro baile a ella, dejen fluir sus sentidos y sean felices, aunque sea por esta noche…. Bienvenidos y que comience la celebración…”

Inmediatamente después de esas palabras, el matrimonio bajó las escaleras mientras el público los aplaudía nuevamente, comenzó de inmediato a sonar muy fuerte la música que habíamos escuchado al entrar, las luces se atenuaron al punto de estar casi solamente iluminados por los candelabros y la gente comenzó a bailar…. mejor dicho, a danzar al ritmo sensual de la música, que nos invadió por completo…. Sin pensarlo, comenzamos a hacer lo mismo que el resto, bailamos juntos mi mujer y yo, pegados uno contra el otro, pero las cosas comenzaron a ponerse muy raras y excitantes a nuestro alrededor…

Los cuerpos en movimiento, la baja luz, el exceso de alcohol, el fino champagne que había corrido desde el comienzo de la noche, hicieron que todos comenzaran a bailar de una manera muy sensual, las caricias y los besos comenzaron a estar inmersos dentro del baile. Por un momento me hizo recordar la escena de la película Matrix, la tercera y última parte, donde todos bailan y se acarician antes del comienzo de la gran batalla…. Mientras bailábamos y nos poníamos cariñosos entre nosotros, por qué no decirlo, estábamos embriagados y excitados por todo esto, comencé a mirar a mi alrededor…. Cerca nuestro estaba la pareja que vi cuando salimos al jardín, estaban con el mismo joven que los acompañaba, en este caso la mujer se encontraba bailando en el medio, entre su esposo y el joven invitado, estaba de espaldas al marido y de frente al joven, ambos la mantenían apretada, haciendo un sugestivo sándwich. El joven la besaba en la boca mientras el marido se comía su cuello, ambos pasaban sus manos por todo el cuerpo de la mujer e inclusive entre ellos, se acercaban para apretar más a la dama que, con los ojos entrecerrados, disfrutaba de la atención que le brindaban…. Todo esto con los antifaces puestos, que no impedían nada de lo que hacían….

Cerca nuestro, dos mujeres bailaban solas, se movían, se tocaban, se acariciaban…. Un poco más allá pude ver a Carlos y Maru, ellos bailaban juntos mirando hacia todos lados. Maru se agachaba, tocaba a Carlos, este la tomaba la nuca de su mujer y la empujaba hacia su entrepierna. Estaban vestidos, pero era realmente excitante todo lo que hacían…..

Las cosas se pusieron realmente calientes. De a poco vimos cómo varias parejas y grupos subían las escaleras hacia este primer piso que nos tenían prohibido a nosotros, en la pista todo seguía con la misma música, la misma sensualidad, el mismo erotismo… En un momento dado se puso detrás de Cris el joven que había estado al lado nuestro en el sillón. Se acercó muy despacio y comenzó a bailar detrás de ella, como invitándola a bailar en el medio de nosotros dos. Cris se percató y se dio vuelta quedando frente al joven, seguíamos bailando pero esta vez nos acercamos los tres, cada vez más… Cris se movía al ritmo de la música y yo me acerqué más a ella, apoyándome en su hermosa cola. En ese momento, el joven se le acercó aún más y quedó encerrada entre nosotros, se notaba que mi mujer estaba excitada, bailamos unos segundos así hasta que el joven puso su mano en el brazo de mi esposa. En ese momento Cris se dio vuelta y me dijo “creo que es el momento de irnos….”, la miré y pude ver su excitación y su perturbación también… Habíamos fantaseado mucho, pero quería que si algo pasaba debíamos estar los dos preparados para disfrutarlo y luego no tener que lamentarnos…

Le dije “dale, es el momento”. Busqué con la mirada a Carlos, no lo encontré. Cris estaba ya lista para irse, había dejado de bailar, pero no así el joven que insistía en moverse detrás de mi mujer, ella se dio vuelta, le acarició el rostro y le dijo “chau, quizás la próxima…” y salimos…

Al estar del otro lado de la puerta pudimos sacarnos los antifaces, nos miramos por un momento y Cris me dijo, “buscá el auto, quiero ir a casa, aunque no me guste decirlo estoy recaliente…”