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¿Puede un ministro de cultura cometer errores ortográficos?

No ha pasado ni una semana del nombramiento de los nuevos ministerios llevado a cabo por Pedro Sánchez, tras la moción de censura, y Màxim Huerta, nuevo ministro de Cultura y Educación, ya ha tenido su primer lapsus en redes sociales. Como buen conocedor y experto del entretenimiento, ha sabido revolucionar la red de Twitter con un simple vocablo errado. Una consonante sobrante que convertía su tweet en una errata. Un fallo que podría haber cometido cualquiera, pero que a él sus detractores demostraron no tenerle ninguna empatía con este pequeño desliz.

“Sí, exacto, ‘Rolland’ se escribe con una sola ‘L’, es decir, Roland Garros. Y claro, la ironía era mayúscula: ¿Cómo puede el mandatario cultural del país no saber escribir de forma cabal uno de los mayores torneos deportivos europeos?”, decía un tuitero.

No he leído ninguno de sus libros, espero que pasaran por las manos de un buen corrector.

Tras conocerse la noticia el pasado jueves, que convertía a Huerta en el nuevo responsable de la cartera de Cultura y Deporte, sus redes sociales fueron peinadas y se recuperaron algunos mensajes tuiteados hace años por el que fuera co presentador de ‘El programa de Ana Rosa’. En estos, confesaba no tener ni idea del deporte ni de fútbol. Sin embargo, en su toma de posesión como ministro dejó muy claro un matiz trascendental: no practica deporte, pero sí le gusta. Màxim también dejó muy claro que para él todos los deportistas son auténticos héroes y un ejemplo de superación. Parece ser que donde dije digo, digo Diego, desde la poltrona cualquier deporte gusta, sobre todo si lo que se buscaba con su nombramiento era el efecto mediático que desde luego se ha conseguido.

 

 

Quisiera presentarme, mi nombre es María Teresa Mateo, nací en Sabadell provincia de Barcelona allá por octubre de 1960, por lo tanto soy de signo Libra, dicen que el símbolo del equilibrio, dejémoslo ahí. Soy catalana hija de andaluces, de Córdoba concretamente. Nunca destaqué en ningún deporte, ni fui brillante en mis estudios, aunque en mi defensa debo decir, que creo ser la única criatura en el mundo, que hace pellas en clase para irse a leer a la biblioteca. Acabé mis estudios sin pena ni gloria, empecé a trabajar en el negocio familiar y nunca dejé de leer, ni un solo día, la lectura fue (y sigue siendo) mi pasión, hasta que empecé a escribir; Y empecé por casualidad, todo el mundo me incitaba a la locura, yo creí estar más cuerda que ellos, hasta que ganaron la batalla. Aparte de escribir y leer, hago otras cosas: Tengo un negocio de perfumería y estética, estoy casada, y tengo dos hijos.
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