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Una nube de periodistas se presentó en el pueblo. La noticia de la aparición del cadáver se había filtrado a la prensa y ahora estaban por todas partes. Todo el mundo especulaba con la identidad del cuerpo encontrado. En un principio se daba por hecho que era Ramiro, cuando se supo que no era él, los vecinos murmuraban intentando adivinar quien podía ser. La zona donde había aparecido estaba acordonada por la policía. Los periodistas acreditados hacían fotos y preguntas. Un corrillo de curiosos se había reunido alrededor del cordón policial, nadie sabía nada pero todo el mundo quería opinar, todos buscaban su minuto de gloria en el telediario.

Alex se levantó temprano. Apenas había dormido y el sofá de Yoli no era precisamente cómodo, la dejó dormida, mejor así, pensó, una pregunta había rondado toda la noche por su cabeza, ¿era Yoli lo que parecía ser? O ¿le gustaba coquetear con todo el mundo? El día del juicio le pareció que hacía muy buenas migas con David, incluso llegó a pensar que fuesen algo más que amigos. Luego apareció Álvaro, el friki de las películas, eso también le dio qué pensar. Cuando fue a ver cómo se encontraba Yoli noches atrás, los vio tan acaramelados que no se atrevió a interrumpirlos, parecían la pareja perfecta. ¿Por qué se fue anoche dejándolos solos? Le pareció que lo hacía a propósito y que Yoli no estaba muy convencida. Incluso más de una vez había llegado a pensar que era gay. Había algo en sus maneras que parecían demasiado estudiadas, aunque quizá eso fuese debido a su trabajo, los peluqueros casi todos pecaban de amanerados, fuesen gays o no.

 

Llegó a comisaría, al salir del coche le cambió la cara y se le ensombreció el semblante. Resopló al advertir que uno de los periodistas se acercaba a él. Le pareció exagerada la cantidad de furgonetas que habían destacado los noticieros. De cada cadena de televisión había por la menos una, estaban distribuidas estratégicamente en todas las esquinas para no dejar escapar ni un solo habitante sin que pasara antes por sus cámaras o sus micrófonos. A Alex no le gustaban los periodistas, tenía la teoría de que estropeaban todo lo que tocaban, por mucho que se les dijese que no podían acercarse, en cuanto te descuidabas, allí estaban con sus zarpas tocándolo todo. Buscaban lo imposible para que fuese lo más amarillista permitido y si no lo era, a veces lo inventaban. Alex no entendía qué pensaban que les podían decir los habitantes del pueblo. Ni siquiera la policía tenía más información que la que se les había facilitado a ellos. Sabían perfectamente que mientras no tuviesen los resultados de la autopsia y el forense certificase el informe, de allí, en la medida de sus posibilidades, no podía salir ninguna información.

Intentó zafarse, pasar desapercibido, pero no hubo forma humana. Incluso le pareció conocido el reportero que se le acercaba micrófono en ristre.

—¿Me puede contestar unas preguntas, oficial? —Se acercó corriendo con el micrófono por delante, un reportero de La Sexta, seguido muy de cerca de su camarógrafo.

—No tengo nada que decir, en cuanto tengamos el informe del forense se lo haremos llegar.

—Sabemos que hace un tiempo desapareció un discapacitado de la zona, ¿puede corroborar que es su cadáver el que ha aparecido?

—Ya le he dicho que no tengo nada nuevo que aportar, no sabemos nada, estamos a la espera del informe forense —repitió Alex esperando que se cansara de sus monótonas respuestas.

En cuanto pudo se alejó del periodista entrando en comisaría. Mentalmente dio gracias a Dios ya que en aquel momento se acercaban dos periodistas más a la carrera. Los compañeros se lo quedaron mirando con cara de haber pasado por lo mismo.

—Llevan aquí desde anoche, parecen una plaga —comentó el comisario.

—No entiendo cómo se han enterado, apenas ha salido en la prensa local, parece que tienen antenas en todas partes.

—Alex, parece que vivas en otro mundo, y eso que vienes de una gran ciudad. Internet es un foco de noticias; buenas, malas y regulares.

—Tienes razón, no lo he pensado, apenas he dormido esta noche y estoy un poco espeso.

—Pues tómate un café bien cargado, que tenemos que lidiar con toda esa gente de ahí fuera, y el forense dice que tardará en darnos los resultados. La tierra en que ha sido encontrado el cuerpo es muy húmeda y el cadáver al parecer está saponificado y aunque es fácil determinar que no es Ramiro, le costará trabajo comprobar algunas cosas.

—Pensé que sería más fácil, espero que no tarde demasiado y nos podamos quitar pronto a esta plaga de aquí, son como buitres carroñeros.