Solo fue un lema, otro más en una época en la que mi garganta nunca se cansó al gritarlos. En la que casi todos marchábamos por la misma avenida intentando que nuestra voz sonara más fuerte de quien caminaba a nuestro lado. El miedo se había diluido entre los primeros rayos del sol que subía por el horizonte de esos años. Pero no fue solo una proclama, no pertenece en exclusividad a la frágil y engañosa memoria, también da fe de ello una amarillenta pegatina adosada a una carpeta de plástico trasparente con viejos escritos míos y que no sé cómo hizo para sobrevivir a tanto cataclismo personal. «23 de abril, más libros … más libres». Hoy se cumplen cuarenta años de aquello.
Confieso mi fascinación por todo cuanto resiste el desgaste provocado por el paso del tiempo. No obstante, soy reacio a celebrar aniversarios y a que cualquier excusa dé pie a conmemorar, año tras año, ‘el día de … ‘ pero con una excepción: el Día del Libro. En esta jornada, olvido mi resquemor y abrazo la efeméride. Lo hago para recordar que los libros pueden ser nuestros mejores amigos, los más eficaces consejeros, los inquebrantables aliados, nuestros pacientes confidentes, los más reputados psicólogos o los más ardientes amantes; que solo en ellos podemos encontrar la fuerza para conquistar imposibles, el bálsamo para nuestras heridas o la temblorosa caricia que nos emocionara al sentirnos cualquiera de los personajes que viven entre sus hojas. Libros de un ayer que vuelan para ser de hoy más que nunca. Libros de ahora mismo mostrando el ayer que nos cinceló. ¡Más libros … más libres!

Desde aquel lejano día de hace cuatro décadas, echo la vista atrás hacia el torrente por el que mi vida ha discurrido y me pregunto si conseguimos ser más libres, si aquello de más libros se llegó a cumplir en algún momento. Difícil respuesta, tantas caras tiene este prisma que desde cada una que lo contemplo descubro diferentes y contradictorias contestaciones. Sin embargo, de algo sí estoy completamente seguro, en seguir reivindicando más cultura, más educación. En suma, en fomentar los libros y la lectura lo que, con toda seguridad, nos hará mucho más libres.