El viaje 4

El viaje 4

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Manuel y su familia, cargando su equipaje, siguieron a Eladio por las calles de Bilbao. Este salvaba con pericia los raíles de hierro que parecían alfombrar el suelo. El sol se filtraba con dificultad a través de una neblina espesa y el aire era irrespirable. Cruzaron el puente sobre una masa de agua amarillenta por la que se deslizaban gabarras con mineral de hierro o carbón destinado a los astilleros  que se extendían a ambos lados. Barcos a medio construir, grandes, pequeños. Barcas de pesca navegando entre la marabunta industrial hasta llegar al muelle del mercado. Llegaron, por fin a la estación de tren que les conduciría hasta Neguri. La zona fabril fue quedando atrás a medida que se acercaban a su destino. El paisaje de altos hornos, astilleros, fábricas y almacenes se alojaba cada vez más en la margen izquierda, junto a edificios de viviendas baratas, casas bajas y abundantes chabolas. A la derecha, jardines, casas señoriales, palacios… Dos espacios completamente diferenciados de una misma realidad.

Un coche con chófer esperaba a Eladio Gancel en la estación.

—Bienvenido Sr. ¿Ha tenido buen viaje…?— saludó con una inclinación de cabeza mientras abría la puerta trasera del vehículo para que subiese.

—Muy bueno Benito—y señalando a Manuel y su familia dijo—Ellos vienen con nosotros. Yo iré contigo en el asiento delantero.

—Como ud. diga— Y dejando la puerta abierta para los recién llegados se dirigió diligente hacia la otra parte del coche para dar paso a Eladio.

Rosa y su marido estaban algo amedrentados. El niño se había portado bastante bien durante todo el trayecto, ya que ella lo había alimentado cada vez que se lo requería. Pero ellos estaban hambrientos y sucios del viaje y querían llegar cuanto antes a donde fuese que tuviera la casa el hombre que les había contratado para trabajar. Comenzó a pensar que quizás su marido confiaba demasiado en el desconocido. Tendría que avisar a su familia de los cambios de planes y notificarles el lugar donde encontrarla en caso de necesidad.

El coche se puso en marcha. Era la primera vez que subían en un vehículo tan elegante, más bien, era la primera vez que subían en un automóvil. Éste enfiló la carretera adentrándose pocos minutos después por un camino flanqueado de pinos a ambos lados. Unos minutos más y la casona apareció tras la puerta de una verja de hierro. El chófer detuvo el coche y bajó para abrir la cancela, haciendo la misma operación cuando estuvieron dentro de la finca para cerrarla. Un laberinto de seto bordeaba el paseo de acceso a la vivienda, terminando en una plazoleta en la que burbujeaba una fuente con  ninfa en el centro vertiendo agua desde un ánfora sobre el vaso. Este desbordaba sobre otro más amplio en la que pudieron observar, más tarde, nadaban peces de colores. Parterres de rosas y flores extrañas que nunca habían visto, adornaban la escalinata central extendiéndose sobre el frontal del edificio. Benito paró el vehículo frente a la entrada principal y un criado salió a recibirles.

Eladio Gancel bajó y contestando al saludo de éste señaló hacia Manuel y Rosa diciendo algo que estos no escucharon. Se acercó a ellos.

—Hoy podéis descansar y mañana hablaremos sobre vuestras obligaciones. Martín os conducirá a la casa donde viviréis y os procurará algo de comida. Y desapareció de su vista ascendiendo por la escalera hasta entrar en la casa.

Marido y mujer se miraron sorprendidos y agradecidos de no comenzar a trabajar inmediatamente y siguieron al criado hasta una construcción que no habían visto por encontrarse dentro del bosque de pinos tras la vivienda principal. Se notaba que nadie había vivido allí hacía tiempo y la primera impresión de Rosa fue de sorpresa. Aquella casa le resultaba conocida….

 

Estás a un clic de poder conseguir un buen libro escrito por Nicole Regez

 

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
El viaje 3

El viaje 3

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
[ratings] Los colores del amanecer aparecieron por el horizonte entre las sombras oscuras de las montañas cubiertas de pinos. Las formas todavía difusas, pasaban rápidamente tras la ventanilla del compartimento. De vez en cuando, un túnel hacía desaparecer el paisaje, para recuperarlo unos instantes después.

Ni la mujer, ni los hombres habían intercambiado más palabras entre ellos durante el viaje. Cada quien estaba sumido en sus pensamientos. Después que Rosa alimentó al bebé, se cubrió y recostó la cabeza sobre el asiento, dirigiendo su mirada a la oscuridad exterior. Permaneció despierta y estática sujetando a su hijo e intentando ignorar los ojos del desconocido que la había sobresaltado y que no la dejaban de observar.

Manuel rumiaba en su rincón la oferta del elegante.

 

«El trabajo que me ofrece este tipo es mejor que el de la mina. Pero ¿será legal, o encierra algún propósito que se me escapa? No deja de mirar a mi mujer…. pero ella parece no hacerle caso… Estos malditos celos me consumen… Tendría que preguntarle cuánto nos iba a pagar…Trabajar como minero es muy duro, pero se gana bien…En cambio, hacer de casero no está nada mal… Estaré al aire libre y con mi familia todo el día…. podré cuidarles…. no les pasará nada si  me quedo con ellos… Y la vivienda… no tendré que preocuparme de buscar una… seguramente serán caras….»

 

Desde mi ventana es un libro de relatos de fantasía de Nicole Regez

¡Compra ahora el libro Desde mi ventana, de Nicole Regez!

—Estamos pasando Orduña, pronto llegaremos a Bilbao.

La voz de Eladio sobresaltó a Manuel y a Rosa

—Parece que hoy hará buen tiempo. Van a conocer una ciudad extraordinaria— dijo acercándose a la ventana.— ¿Ha tomado una decisión sobre la propuesta de trabajo que le hice anoche…?

Rosa interrogó a su marido con la mirada…

—No hablamos de jornal…, ni concertamos dónde viviríamos mi mujer, mi hijo y yo….

—Eso no es un problema… sólo tienen que aceptar y lo demás corre de mi cuenta… Tendrá todo lo que necesite. Pago bien si me sirven bien. Vivirán en una casita aneja a la casa principal y disfrutarán del aire limpio y sano de los pinos que la rodean, muy alejados del ambiente malsano de las minas…es bueno para el niño…

«Fué imaginación suya, pensó Manuel, o la voz del elegante cambió al nombrar a su hijo…»

Desechó este pensamiento y habló, contestando al mismo tiempo a su mujer y a Eladio

—De acuerdo, iremos a trabajar para usted.

Rosa no dijo nada. Había abandonado el pueblo para acompañar a su marido. Si aquel hombre les proporcionaba empleo y casa, tenía suficiente. Confiaba en su compañero…..

El tren aminoró la marcha y los primeros edificios de la ciudad desfilaron ante los viajeros….


Estás a un clic de poder conseguir un buen libro escrito por Nicole Regez


 

Photo by Paco Abato

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
El viaje  2

El viaje 2

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

Eladio Gancel se sentó junto al hombre oscuro y malhumorado que vigilaba como un perro de presa a su familia. Sabía que su presencia en el compartimento le molestaba profundamente pero estaba acostumbrado a tales recibimientos por parte de sus víctimas. Aquel mameluco hacía bien en sentir miedo. Ni siquiera podía sospechar lo que les esperaba a él y a su hermosa mujer, sin menospreciar al pequeño que en realidad era el que más le interesaba.

—¿Van para Bilbao…?— preguntó Eladio sin esperar contestación— ¿Quizás en busca de trabajo…?

Manuel se removió inquieto a su lado

—En estos tiempos viene mucha gente del  campo en busca de un empleo —continuó como si su pregunta hubiese sido contestada afirmativamente — Yo mismo necesito alguien para emplear en mi casa, aunque no es fácil encontrar un matrimonio dispuesto a vivir alejado de la capital.

Manuel se relajó ante los comentarios del desconocido y Eladio percibió su interés.

—Me llamo Eladio Gancel y necesito un ama de llaves para mi residencia de Neguri, además de un hombre que se ocupe del jardín y el huerto. Tendría que realizar pequeños arreglos de carpintería y mantenimiento en la vivienda.

Volteó la cabeza hacia su compañero de viaje que intuyó visiblemente interesado y le preguntó directamente:

—¿No les interesaría a usted y su mujer ejercer de domésticos para mi…?

Manuel descubrió que la mirada del elegante había cambiado. Sus ojos parecían amables y risueños, muy diferentes a las pupilas negras y frías que le asustaron al principio.

Desde mi ventana es un libro de relatos de fantasía

¡Compra ahora el libro Desde mi ventana, de Nicole Regez!

Un movimiento en el asiento de enfrente hizo que los hombres mirasen al mismo tiempo. El niño había despertado y buscaba el pecho de su mamá para comer. Rosa en un movimiento instintivo y con los ojos aún cerrados, desabrochó la blusa y un seno níveo, coronado por un botón rosado, apareció ante los ojos de los hombres. El crío, con un gruñido de placer abrió la boca y sujetando el pecho de su madre con las manitas empezó a succionar con avidez.

Eladio permaneció estático ante la imagen que estaba observando, pero en su interior un fuego intenso se había iniciado… Manuel lo escrutaba buscando alguna señal que le produjese desconfianza, pero no la encontró.

La mujer, despertándose, acomodó al niño en su regazo. A advertir la presencia del desconocido, se incorporó al instante provocando la salida del pecho fuera de la boca del bebé. Éste al no entender porque su fuente de alimentación se había esfumado, comenzó a llorar desconsoladamente. Rosa calmó al niño poniéndolo de nuevo a lactar y cubrió su desnudez con el pañuelo que llevaba al cuello, tapando también la cabeza de su hijo.


Estás a un clic de poder conseguir un buen libro escrito por Nicole Regez


0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
El viaje

El viaje

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos

El viaje en tren se truncó de repente por el chirrido de los frenos sobre los raíles. Manuel  despertó sobresaltado y miró a su mujer que, con el niño pegado a su seno, descansaba ocupando los dos asientos frente al suyo. Escudriñó por la ventanilla, sucia a causa del polvo y la lluvia caída durante la noche aunque no alcanzó a ver nada. Volvió su mirada de nuevo hacia Rosa y su hijo. El amor que siente por ellos es inmenso y el que profesa a su mujer roza la enfermedad a causa de los celos. La puerta del departamento se abrió y un hombre bien vestido apareció en el umbral con un maletín de cuero. Su apariencia no confundió a Manuel, en su vida ha conocido  sujetos como éste: Atractivos y de modales elegantes que intentaron robarle lo que le pertenecía. Siempre fué así.

—Buenas noches— saludó amablemente el desconocido

Manuel respondió con un «¡Hola!» que sonó más a un «¡Vete por donde has venido!»

El recién llegado como si no se hubiese dado cuenta de la maldad que encerraba el saludo se quedó mirando a la mujer y al niño dormidos.

—Son mi mujer y mi hijo— apostilló como un gruñido— puede sentarse a mi lado si quiere.

Desde mi ventana es un libro de relatos de fantasía

¡Compra ahora el libro Desde mi ventana, de Nicole Regez!

—Están ocupando mi asiento— dijo el hombre sin darse por enterado del enfado— pero pueden seguir en él. Tiene usted mucha suerte, amigo. Su esposa es muy bella y el niño… ¿porque es un niño, cierto…?

Sus ojos habían adquirido un brillo especial y las pupilas de color negro intenso asustaron a Manuel. Algo maligno y oscuro se habían instalado en ellas sin que él se hubiese percatado del cambio. La angustia le subió a la garganta impidiéndole respirar.  Temió por su familia y por él mismo….

continuará….

Photo by Lissettt….FotosFomes

 

 


Estás a un clic de poder conseguir un buen libro escrito por Nicole Regez


 

0.00 Promedio (0% Puntuación) - 0 Votos
A %d blogueros les gusta esto: