Reseña: LA CONDESA MUERTA de Eba Martín Muñoz

Reseña: LA CONDESA MUERTA de Eba Martín Muñoz

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“A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa.”

Edgar Allan Poe (1809 – 1849)

La confianza que deposita Eba Martín en mí, para valorar sus libros, es proporcional a mi certeza de que leer cualquiera de sus libros será disfrutar de una gran lectura, sin decepción alguna, además de mantener mi sonrisa en todo momento.

No negaré, y en un acto de respeto por el lector de esta reseña, que Eba es una de mis escritoras preferidas. Y debo hacer un inciso y una aclaración. La primera vez que contactó conmigo, para que leyese Seres Malditos, pensé, «ufff, vaya rollo, terror, más de lo mismo» pero, fue leerla y rendirme a sus pies. Y es que esta joven autora tiene la madera y la inspiración para aportar, crear e innovar escribiendo. Desde su primer libro soy adicta a sus relatos.

En esta ocasión, la autora, abandona a los vampiros, para centrarse en otro tipo de fantasmas, sin abandonar la realidad. Y es que a Eba le gusta combinar en sus relatos de terror y fantasía momentos más contemporáneos.  En La Condesa Muerta, combina dos épocas que aparentemente corren paralelas, distanciadas por los siglos, pero que por la maestría y el ingenio de Eba confluyen en el tiempo.

La primera historia tiene como escenario Cowland (Inglaterra), año 1707, un día de primavera, 7 de abril. El Conde Sangre, William Cowland, y su mujer, Elisabeth, forman un matrimonio de nobles, donde la maldad de él y los encantos “femeninos” de ella desencadena en una historia cuyo terror, sangre, muerte y fantasmas se prolongan por los siglos hasta julio del 2005. La muerte en extrañas circunstancias de una española rica , en un hotel de Nápoles, pone en alerta al inspector Nicola Segreto, aún resultándole surrealista su muerte y las circunstancias que la rodean, el “poli” sigue su instinto: “Porque mi nariz me dice que esto que está pasando es tan real…” Siguiendo su “nariz” y por la misiva del único  testigo de la muerte de la señora Olivares, se traslada a Cowland a investigar quién se esconde detrás de las muertes inquietantes, resultado de la primera.

Paralelamente, en 1707, en la alcoba del matrimonio de nobles se desborda la perversión y la crueldad del Conde Sangre “masticando una mezcla de odio, de rabia y de placer anticipado” sobre su esposa, que a pesar de ello, juega con la baza de su “inteligencia”, para no facilitarle las cosas al sanguinario conde, perfil del perfecto “maltratador”, obsesivo, cruel y posesivo, hasta el límite de provocar el dolor y el sufrimiento extremo a su “objeto” de posesión: “Avaricioso por convicción, había convertido la ruindad y mezquindad ahorrativa en su religión”. Perverso, su posición de superioridad, le permite “silenciar” a quien pretende contrariar sus “órdenes”. Su presencia y actos entre sus sirvientes, crean la atmósfera del miedo y el terror con solo nombrarle. Por otro lado, Elisabeth, la condesa, no es la típica mujer “objeto” sujeta a las obligaciones conyugales ni “una simple rehén que acepta su triste destino”. Su belleza encandila y encanta, y ello utiliza, para lograr sus objetivos. Pero a diferencia de su marido, la frialdad, el instinto de supervivencia y su inteligencia logra que su “espíritu” traspase tiempo y fronteras. La sed de venganza de ambos, son el argumento que utiliza Eba, para tejer una historia detectivesca, viajando en el tiempo.

Será Segreto, una vez que se desplaza a Cowland, cuando empieza a tirar de la madeja: “La irritación que sentía en Nápoles sobre este caso había sido salvajamente sustituido por un batiburrillo de sentimientos de incredulidad, consternación, preocupación, dolor, rabia y, finalmente, miedo.” Junto, a Victoria, la joven inglesa que la acoge junto con sus padres en su casa familiar, mientras la muerte pulula  alrededor del desmantelamiento del castillo de los condes. A contrarreloj el inspector y la joven de los ojos violetas, Victoria, intentarán desentrañar el misterio que se esconde en Cowland.

Eba Martín con su estilo genuino y original, aunando por un lado el terror, misterio, fantasía y suspense necesario, más su toque de humor y sarcasmo que la caracteriza, consigue que el lector se quede enganchado a sus líneas despistando lo necesario para sorprender en un final inesperado. Ello hace de esta autora, el atrevimiento para empatizar con los personajes más crueles de sus historias, incluso hacerlos simpáticos a ojos del lector. Pero sin dejar de vista, que estamos ante una historia de terror, donde la muerte, la sangre y el terror al estilo Stephen King están presente. Es capaz de pasar de una escena totalmente siniestra donde las vísceras son visibles, al momento de desengrasar tanta crueldad en una sonrisa: “Se acercó morbosamente a su cara, como si pretendiese despertar al asesinado con un beso de Disney de amor. Lo de siempre: protusión de los globos oculares, cianosis, punteado petequial y esa mandíbula inquietantemente desencajada que le recordaba al asesino de Scream”. Aún utilizando el narrador en tercera persona, se da la licencia de utilizar el lenguaje más actual en el siglo XVIII, a modo de desafío a los más “puritanos” y “ortodoxos” en cuestión literaria. Y siempre con sus acotaciones a pie de página.

De ahí la maestría de esta joven autora, que crea una historia de fantasmas, maldiciones y asesinos sobrenaturales para entretener al lector, buscando en él su atención, sin más pretensión. Pero quien la lee consigue deducir sus mensajes subliminales como el maltrato y la vejación contra la mujer, la deslealtad y la amistad sobrevalorada. A la vez, que pone en evidencia la igualdad de la mujer respecto al hombre, creando heroínas reconvertidas en frágiles seres, cuya inteligencia se interpreta en sus actos.

Leer la Condesa Muerta es sentir el suspense y el misterio de la misma manera que ver una serie de misterio de la BBC, toques de humor muy británico. Una atmósfera que a veces parece claustrofóbica, pero con giros inesperados se cuela una ráfaga de aire fresco para oxigenar el ambiente.

Una apuesta muy segura de lectura para cualquier edad a partir de 14 años, pues en ella también se puede encontrar un amor incipiente, “Olía a vida, a felicidad y a algodón de azúcar”; la sangre y el terror sin violentar al lector; el misterio y la intriga de una novela negra; la fantasía de fantasmas y hechos sobrenaturales; y los guiños constantes a series, escritores, etc de una autora que no deja al margen la más viva actualidad. Muy recomendable para los que busquen originalidad y algo diferente, para leer. Para evadirte de la realidad y de un mal día, disfrutando de una muy buena lectura . Entretenimiento asegurado.

“─Hijo…Recuerda: lo que está muerto no se puede matar ─rio él con una risa cascada y asmática.”

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TEOREMA DEL VÉRTIGO Y OTROS POEMAS DE AMOR de Arlen Regueiro Mas

TEOREMA DEL VÉRTIGO Y OTROS POEMAS DE AMOR de Arlen Regueiro Mas

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“Yo no sé reír y quizás usted tampoco pueda. Nadie es

feliz ante la belleza, ante sus poses de dolor e

inquietud. Por eso no me interesa verle, me

basta con su amargura silencio de papel, y

liebre muerta, en el puerto donde aquellos

barcos naufragaron su altura.”

 Cuando hablamos de poesía, la mayoría de los mortales la asocian a versos de puro romanticismo del galán a la amada. O al menos, bajo mi opinión, es lo que, en una encuesta rápida sobre la susodicha, responden la mayoría. Para un poeta, la poesía es una filosofía de vida: observar cada brizna, cada soplo de aire, o unos ojos, con la belleza de la palabra, concatenando versos para manifestar la quietud, la esperanza o el amor. Mas el poeta la vive, la percibe, la sufre como todos los sentimientos y emociones que desencadena la vida misma, en la estética de la palabra. Y como Arlen Regueiro, poeta, nos delega en su poemario, Teorema del Vértigo, la poesía es “un acto de constricción, del extrañamiento donde procesamos y traducimos signos antiguas memorias, sensaciones magnificadas y deglutidas en el tiempo; para crear una unidad sensitiva que nos acerque a las respuestas, o preguntas, que nos obsesionan…”.  Así el poeta en tono pausado, desde la reflexión, pero con premura por vomitar todo lo que guarda en un alma, donde el dolor se aposenta, horada en el lector para conmover su conciencia, hurga en ella para remover sus sentimientos, sus emociones y sus creencias. Aligerando “el peso de tantos días sin vivir” el poemario se divide en tres partes, cada cual, de ellas, centradas en un tema, pero siempre con el eje de la poesía, como concepto, para hablarnos del amor, la muerte, el homoerotismo, el miedo, el dolor.

“Voy a ti, a la verdad que invocas, mientras los puños del dolor duermen entre las páginas dispersas de este volumen, solo por ti  escrito, para vivir en ti y que roces mi dolor… para que te encuentres…”

La primera parte NOLI ME TANGERE, (no me toques, no me retengas), haciendo alusión al Evangelio de San Juan, Arlen medita sobre el silencio y, la poesía depositaría de esa felicidad donde la nostalgia transita con un deje de tristeza. El tiempo, recogido en instantes de vivir y morir, versos que contienen la juventud del amado rompiendo en dos, un amor prendido en los labios. Donde la belleza de esa adolescencia del amado se cosecha en el cuerpo del amante, para su deleite. Mas también, sentir el dolor de no ser más,  que migajas del pasado, sin poder ofrecer solo versos de amor. La juventud frente a la madurez.

No poseo más que mi ardua osamenta

un mendrugo de sal

el huraño perfil de estos versos

fijados con almizcle

Dispensa que te hable de amor

si nada puedo ofrecerte”

En sus versos, en su prosa poética, descubro un alma mortificada por la continencia sexual y la castidad, expiando culpas del deseo por el cuerpo del amado, que constriñe lo físico por lo espiritual. Arlen encuentra en la muerte el “cilicio” a tanto pecado. Aunque también nos presenta poemas para ofrecer, entregar y saciar el hambre de amor y de dolor, describiendo aquello que siente ante aquel que le roba la cordura.

“Te doy mi muerte, esa que he vivido con todo

mi cuerpo, esa que solo puedo darte, porque mi vida

es demasiado pobre para tus ojos…”

Esta parte del poemario, refleja el abandono del poeta ante la ausencia, la partida, la muerte del joven amado. Con la imagen de aquel, en su retina, comulgando cuerpo con el sueño de lo que pudo ser. Respira en un último suspiro, en versos, para silenciar las palabras.

“Qué nadie invoque el amor,

ni nombre de Dios junto al fogón de su casa.

Él ha muerto y hoy,

se acabaron las palabras.”

El cuerpo es para el poeta, donde matar la vida, el dolor, el odio…porque al final de todo nos espera la muerte. Es la poesía, su manifestación que nos ayuda a contemplar en la palabra y los versos, el conocimiento y crecimiento personal. Es en lo que escribe donde expía sus miedos y redime los pecados del cuerpo. Y en la abstracción de la palabra Arlen, nos sumerge en versos líricos emulando a los clásicos desde Catulo hasta Rimbaud, autores que le  inspiran y donde muere.

Al fin de cuentas, no puede retener a quien no quiere estar, ni puede paralizar el tiempo ni la muerte. Como dice Nino Júdice, la poesía son momentos.

La segunda parte de este poemario es TEOREMA DEL VÉRTIGO, simbolizada en la Cruz y las tres caídas de Jesús, una procesión de poemas y reflexiones donde se palpita el silencio que acompaña a una muerte, “el poema ha de ser una lápida”, y sacrificio irremediable. Porque como dice Nino Júdice, “el silencio habla de las impresiones y las vibraciones que el poema produce en el lector”, forma parte, por tanto, de los versos que se prolongan más allá del papel. Arlen procesa desde el Encuentro de ese dios con el odio; por el vacío de quien ofrece su ayuda, el Cireneo; por el sufrimiento de una Verónica que simboliza el contacto de piel con piel del púber, que hiere la conciencia.

De pronto solías ver denegrida la distancia,

las mejillas estampadas en dolor y tumulto,

torcidas por un ligero pliegue de la herrumbre.

Te veías pairar, atravesando los paños del silencio.”

Y en esa procesión de caídas, el autor engendra un teorema, proposiciones que desnudan la poesía, ese desequilibrio que rutila alrededor de la muerte como expresión máxima del silencio cobijando el cuerpo en cenizas. La única manera de entender el verso. Trasladando su imagen a la inquietud del encuentro amoroso, hecho recuerdo. Crucifixión, Muerte, Descendimiento, Sepultura.

“Saber que el vértigo es un modo de contemplar

algo que termina, que se apaga muy lentamente, como

una hemorragia de dolor desde sus entrañas; nunca

será suficiente para entenderlo.”

La tercera parte del poemario es MOMENTO MORI, irremediablemente morimos, relatos poéticos donde la palabra evoca recuerdos y significado para quien los lee.  Es en esta última parte, donde el autor se desborda en la contemplación del cuerpo de sus amantes y aquello que evocan, en las palabras. Referencia a la adolescencia, la idealización del amado, aspecto recurrente, que se ciñe a su cintura, la ingenuidad, la reminiscencia, el éxtasis, la seducción y el placer. La reflexión sobre la pederastia, y el homoerotismo, el amor explícito entre dos hombres, la pulsión de los sentidos, el objeto del deseo, la poesía en sí, ese acto de fluir en el tiempo para saborear todo lo que nos evoca en la belleza de la estética de la palabra. La poesía desde el dolor para acercarnos a entender nuestras obsesiones, acallarlas y morir.

Arlen Regueiro se sirve de la estética de la palabra, jugando con ellas para crear un tsunami de emociones en el lector. Sin prejuicios, a pesar de los tabús, y escondidos en falsos convencionalismos y frases moralizantes, oculta una realidad palpable. Su lenguaje no es fácil, es culto e intelectual, transciende la intelectualidad del poeta. Los simbolismos y las imágenes poéticas plagan este libro.  Cada capítulo es introducido por fragmento de los Evangelios o citas de otros escritores simbolizando una penitencia que le abre en canal. Su preciosismo suscita el halago. Su presentación va más allá de la poesía habitual, encarcelada en normas métricas y de ritmo; son poemas libres que fluctúan entre la poesía libre y los pensamientos poéticos.

Todo un alarde de juegos enigmáticos donde la libertad de emocionarse se genera en cada línea. Poesía desnuda para redimir los pecados, acallar prejuicios y cicatrizar el dolor, aproximándolo a Dios, salvando la vida. Desde las entrañas para desgarrar conciencias.

Muy recomendable para los amantes de la poesía. Y para aquellos que busquen el pensamiento metafísico y la ensoñación. Un libro que el mismo autor define como complicado, pero su diferencia marca su genialidad. Sobra decir que la he disfrutado y sufrido con amor y deseo.

“Uno solo alcanza la libertad cuando se aparta

del mundo y consigue llegar adentro de sí, escuchar

su propio fuego…”

“El amor siempre hiere…y mata…”

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AL ABRIGO DE LOS GIRASOLES de Pedro J.Martin

AL ABRIGO DE LOS GIRASOLES de Pedro J.Martin

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“Deseo conocer las inquietudes que te abordan, pero lo que más me apetece es relatarte mi vida. Que escuches las miserias de este pobre loco que te habla para que así puedas juzgar a la persona con la que compartes ciertos momentos. Ese es el pacto, tus miserias por las mías.”

Carlos, Al abrigo de los girasoles, Pedro J. Martin

Es difícil encontrar hoy en día textos tan intimistas, contados desde la piel de un hombre. Y desde mi opinión, modesta, lo aplaudo y lo agradezco. Tan acostumbrados estamos a relegar el intimismo a la literatura de mujeres, que resulta chocante y extraño, comprobar como un hombre se abre en canal, para hacernos llegar el dolor que corroe su alma, el fracaso y frustración que hierve su sangre y los miedos ocultos en la sinrazón de una mente atormentada. Así es esta historia Al Abrigo de los Girasoles.

 Carlos, un abogado venido a menos por un pasado que arrastra y carga entre el humo de los Ducados y, el sabor y color del wiski. En esa caída precipitada hacía el abismo, el protagonista, pierde su trabajo y su pareja, Claudia. Desde su yo, Carlos despunta las noches de insomnio frente a un televisor apagado, retroalimentándose en su dolor, con más compañía que una botella y un paquete de cigarrillos. Un hombre que se define “una personalidad inestable y huidiza ante los problemas que han ido presentándose a lo largo de mi paupérrimo existir. Siempre he optado por tomar el camino sencillo. Detesto sortear obstáculos y tomar curvas cerradas.”  Es el recuerdo de un pasado plagado de “dolor y reproches”, de imágenes de dureza y crueldad, que le remueven las entrañas. Resignado a su destino. Y en su recreación, una llamada de teléfono, que le despertará de ese duermevela de pena y sufrimiento. La llamada de su hermana, trastocará sus noches y sus días, para ¿enfrentarse a los demonios del pasado?

La noticia de la muerte de su padre será el detonante para volver a su ciudad de origen de la que “huyó” y el punto de inflexión para poder reconciliarse consigo mismo y con aquellos a quienes hizo “daño” con sus acciones y actitud. A través de un proceso de“purga” mental, en la casa que recibe como herencia de un padre del que renegaba, Carlos lucha entre las “dudas” y los “fantasmas” del pasado.  Desde su pensamiento y sus nuevos días, relata en primera persona, su descenso al infierno durante las noches entre la niebla del tabaco y el licor; y días de observación desde la marquesina de su nuevo hogar, contemplando el cementerio que se extiende a sus pies, “Quien me iba a decir que encontraría la paz tan ansiada en el lugar más sombrío que un ser humano puede llegar a imaginar, rodeado de mármol y cruces…” y todas aquellas mujeres que lo visitan. Y una de esas mujeres destaca sobre las demás, Lucia, una mujer que por su apariencia representa más, dirigirse a una “fiesta” que al lugar donde se concentra el misticismo, recogimiento y el dolor por los ausentes eternos.

Entre tardes de café y confidencias, Carlos y Lucia caminarán juntos “de la mano” a la confesión y metamorfosis de ambos. La vuelta al origen de sus miedos, a vomitar recuerdos, a entender por parte de Carlos de asumir la responsabilidad de sus actos, a aceptar los reproches de una hermana abandonada por parte de él a su destino, a adivinar la actitud de su madre enterrada a sus pies, 20 años atrás, siendo el “custodio”de su tumba y su recuerdo, para mantener la promesa que se hizo a si mismo tras su muerte. A perdonar a quien más “daño” le hizo. A tomar conciencia del hombre en que se ha convertido, clamando clemencia y perdón, retornando a aquellos “lugares”, a aquellas personas de los que huyó. Porque “huir” ha sido su actuar en su vida, no dar la cara al dolor ajeno, caer en la arrogancia del dinero y la posición social, abandonando a quien más lo necesita, no “saldar” la cuenta de sus acreedores, y no pedir “daños y prejuicios”al causante de su desgracia y la de su familia.

Y Lucia, la mano “salvadora”, la escuchante de tanto infortunio y desaciertos, de tanto dolor y tanta desgracia. Dejando el protagonismo a Carlos, a pesar de sus propios “miedos”, de su vida de pérdida, de incomprensión e indiferencia, de la rutina de un matrimonio roto por el tiempo, las circunstancias y la falta de amor. Lucía la “musa” de Carlos para poder reescribir un destino, la “amiga” que no juzga ni prejuzga. La mujer que obvia las miradas de las “cotillas”, que arriesga una vida rutinaria porque todo lo perdió en un instante. La mujer que busca una razón para seguir viviendo. Ambos, Carlos y Lucia se necesitan para solventar y redimir el pasado, para respirar aire puro en el presente, y para dejarse abrazar por el futuro. Para decidir cómo quieren seguir viviendo.

Pedro J.Martin  con una prosa rica en metáforas, en simbolismos, en belleza poética, te susurra una historia donde su intimismo envuelve al lector, haciendo tuyo los pensamientos de Carlos y sintiendo el dolor de una vida de maltrato, vicios, adicciones, malas decisiones, soledad, pérdidas… Empatizando con los personajes, arrastrándote a un escenario de penumbra y abandono, pero a la vez a ese campo de girasoles silenciosos abierto a espaldas del protagonista, que se giran a él para acogerle y comprenderle, acompañarle en su soledad, en su perdón, en su compasión y en su destino de lucha personal. Porque no todo está perdido.

Un libro pequeño en tamaño, pero muy grande en lo que transmite. El autor juega con maestría con el lenguaje para atrapar al lector en sus emociones y sentimientos. Suena la voz de la conciencia, para evidenciar realidades crueles pero ciertas, sin girar la cara a ellas. Disyuntivas y dilemas para contestar esas preguntas que no queremos hacernos.

Un libro precioso y preciosista, una lectura de tarde donde la nostalgia se pone, una historia muy recomendable a los amantes de este tipo de lectura. Mas aún, muy recomendable para todos los lectores.

“Tengo que intentar dirimir el reciente presente que acompaña cada una de mis trastornadas noches, buscar algo de luminosidad que penetre a través de la tupida cortina que se alza ante mis ojos y que me impide ver más allá de mis imperfecciones. Ansío inhalar bocanadas de aire puro, ciertos instantes de paz, dar luz a mi ensombrecida y escasa lucidez, amainar los tormentosos vientos del pasado y seguir con mi vida con ciertas expectativas.”

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Reseña: LA BÚSQUEDA de Blanca Miosi

Reseña: LA BÚSQUEDA de Blanca Miosi

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“Lo que ha sucedido es un aviso. Olvidarlo es un delito. Fue posible que todo eso sucediera y sigue siendo posible que en cualquier momento vuelva a suceder.”

Karl Theodor Jaspers (1883-1969). Psiquiatra y filósofo alemán.

“Pienso que la historia es repetitiva porque los hombres tenemos mala memoria. Los muertos no hablan. Los supervivientes olvidan, callan como lo hice yo durante tanto tiempo…”

Waldek Grodek, La Búqueda

¿Cómo empezar esta reseña, cuándo mis emociones están saltando y confusas, entre el dolor de esta historia, y la alegría de descubrir a una gran escritora?

Sí, así me encuentro, y por lo tanto no va a ser una reseña al uso, más aún cuando, precisamente, hoy se cumplen el 72 aniversario de la liberación por parte del ejército soviético del campo de concentración nazi de Auschwitz, cosas del destino, pues en principio no empecé a leer este libro de Blanca Miosi, pero sentí su grito de “léeme por favor”. Así lo hice, he de decir que la novela histórica, y en concreto, la Segunda Guerra Mundial junto a la Edad Medía, son mis lecturas predilectas, como lectora ávida. Sumado a mis recuerdos infantiles, cuando conversaba con mi abuelo y me explicaba todo lo sufrido durante la Guerra Civil.

Quisiera que esta reseña fuese un pequeñísimo homenaje por todos los que sufrieron y sufren la maldad y barbarie humana, justificada en limpiezas étnicas, fundamentalismos religiosos, fanatismos y el ansia de poder de unos pocos.

Por Henry Waldek Jaszczuk y los supervivientes a tanta violencia.

A forma de diario, Blanca Miosi nos introduce en la historia  de Waldek Grodek, cuando ya en su vejez se desplaza a Ginebra a la Oficina de Repatriación y Refugiados de las Naciones Unidas, para poder cobrar la indemnización como víctima de los nazis. Y en un banco de un parque los recuerdos se agolpan en él “mi mente se inundó del pasado que creía sepultados para siempre en el olvido”.

De esta manera Waldek empieza a evocar su infancia en Varsovia, junto a su familia, su madre Doña Sofía, su hermana Cristina y su padre. Una familia acomodada sin más temor que disfrutar de la vida. En su infancia, Waldek, formará parte de los Scouts, sus entrenamientos les serviría para solucionar más de una situación peligrosa. Cuando el ejército alemán toma Polonia, Waldek y su familia sufren los primeros golpes de la guerra bajo el subsuelo de Varsovia, refugiándose de los bombardeos nazis. Un hecho marcará el principio a toda la crueldad que en los años posteriores se desatará, y que se grabará en la memoria de nuestro protagonista, y que estremecerá al lector: “Aun tengo nítidos en la memoria los ojos de mi querida Aza. Fueron las primeras lágrimas que vertí en esa maldita guerra”.

A partir de este hecho, el desquicio y los desmanes del ejército alemán provocarán en nuestro Waldek, adolescente, el nacimiento de un “patriotismo”, ante la humillación sufrida en “propias carnes” de los invasores y opresores. De esta manera formará parte de la Resistencia polaca, contra los nazis, y sus actos le llevará a caer prisionero.

Tras su detención y tortura inicial donde pudo contemplar por primera vez de cerca, la muerte y su olor, la “hediondez” de la celda, los chinches, y como ante tanto sufrimiento, el hombre, se vuelve “inmune” por pura supervivencia. El viaje a Auschwitz-Birkenau, vagones repletos de prisioneros luchando por un suspiro de aire, la indignidad de saberse examinado hasta el último hueco del cuerpo, el ser marcado de por vida como una res, un número define quien eres, tan solo eso, el 156642, sin nombre ni esencia de persona. El maltrato físico, pero también mental, lemas marcados a sangre: “El trabajo os hará libres”, el castigo, el frío, el miedo como “el plomo”, el hambre, el humo de las chimeneas, el hedor de la miseria, la muerte en toda la extensión de la palabra, la degradación del hombre hasta el extremo de “ser un animal”:

“Empezamos a comportarnos como animales desesperados por sobrevivir, insensibles al dolor ajeno…”

Eso y más fue el nazismo, sadismo.

Walked, sobrevive ante tanta perversión humana, y a pesar de ello, encuentra en momentos cruciales de su paso por Mathausen-Gusen, la bondad, la amistad, la gratitud y un halo de esperanza, en compañeros prisioneros, en algún que otro oficial nazi, en los campesinos, y en aquella prostituta que se convirtió en “ángel” para él. Mas en él, esos años significaron la pérdida de sentimientos :

“Había perdido casi completamente la capacidad de tener sentimientos”

La liberación por los aliados, el ingreso en el ejército americano, sus heridas de guerra, convirtieron a Waldek en un hombre con la necesidad de reencontrarse con su familia, volver a Varsovia, encontrar aquel niño olvidado, apasionado por la música, los primeros amores, los viejos amigos.

Supo salir adelante en la Varsovia en ruinas, reunirse con su familia, pero ante la amenaza comunista, Polonia bajo el dominio de Stalin, despierta en nuestro protagonista la necesidad de “libertad”. Consigue pasar a la Alemania libre, buenos tiempos, que le enseñaron a saber gestionar una empresa, tiempos de calma donde todo el mundo estaba dispuesto a ayudar para superar los efectos devastadores de la guerra, “la posguerra unió a la gente”, y de aprendizaje. Pero Waldek, necesitaba más, apagar las preguntas de su interior, conocer mundo y a sí mismo.

Así se embarca hacía Perú, donde una parte de la familia le espera, marcha con la ingenuidad de encontrar un paraíso de “palmeras y mujeres”. Más allá de la realidad, tropezará con las intrigas familiares, la trampa y las “rejas” de un matrimonio no deseado. Fortuna e infortunio en los negocios, enfermedades, personajes que aparecerán por alguna razón, cosas del destino, para tenderles su mano. Mujeres que dejarán la huella del amor, la comodidad y el afecto, el odio y la rabia, el sexo… Y siempre huyendo de “sentirse prisionero” ante alguien o ante las circunstancias. Poniéndose al límite de todo, pero siempre, agudizando el ingenio para salir adelante ante la necesidad. Hasta, que otra vez el destino enseña sus cartas, “porque en este mundo nada ocurre sin motivo”, y el farol de caer en las redes de su hasta entonces su “enemigo”. Nadie es quien parece, ni Helga, la mujer con la que compartió una buena parte de su vida, ni Franz Keller, su jefe durante años, tiempos de bienestar en todos los aspectos de la vida. El trabajo motivador, una mujer cautivadora aun no amándola, un país, Perú que le ofrece todo lo que desea.

Nada es eterno, y en esa etapa de su vida, Waldek no se plantea ni se pregunta nada, tan solo vive y fluye con los tiempos. Pero como todo en la vida del protagonista, de la noche a la mañana, todo cambia, se esfuma, y él debe decidir huir de su destino o aceptar lo que deba venir. Decisiones que a pesar de crearle dilemas morales y de conciencia, él como superviviente de una guerra y de la muerte, accede a adaptarse a los acontecimientos, aceptando lo que tuviese que venir. Y ante momentos de “demencia”, la suerte toca a su puerta, ofreciéndole nuevas oportunidades. Nuevos países, nuevos proyectos.

Y el tiempo que irremediablemente pasa, anciano, pero siempre a la expectativa, reinventándose, superando las desgracias, dejando el odio en el olvido, sin rencor, pues como dice “he vivido demasiadas experiencias para creer que la vida es un juego de buenos y malos”. La venganza no se aloja en él, ya que la vida es un sinsentido donde reside la maldad en los hombres y no puede ser una manifestación de la justicia, pues eterniza la violencia. El perdón es necesario.

 Waldek fue un hombre hecho a golpe de desgracia, y a la vez de fortaleza mental, el equilibrio entre la mente y las circunstancias. Un hombre tocado por la suerte, o quizás, en mi modesta opinión, todos tenemos un ángel que nos protege, así fue para Waldek, siempre tenía un “ángel protector” en su vida. La serenidad y la templanza de su carácter, le ofrecieron la oportunidad, una y más veces de seguir con vida. Testigo de los últimos 60 años de la Historia de Europa y de América, y sobretodo “timonel” de su destino.

Blanca Miosi con una prosa sutil y delicada, elegante, sin necesidad de hacer más sangre en palabras de lo que la barbarie del hombre consiguió y consigue. Deja al lector, la imaginación ante lo macabro. Describe magistralmente los escenarios, el idioma materno de Waldek, los modismos locales. Pero no sólo ello, acompaña a Waldek, con respeto, dejando que hable y relate el hombre, con su educación exquisita, además nos hace un recorrido por los avatares y, convulsiones sociales y políticas de Europa y Latinoamérica, en concreto Perú y Venezuela. El genocidio nazi, el comunismo y su caída, las dictaduras, el chavismo, el terrorismo islámico; todo ello en un libro que hasta el final, te da golpes en las emociones.

 Para enamorarte de Waldek, el aprendiz de la vida, el buscador de respuestas y utopías, el maestro de todos. Nunca fue esclavo de nadie, su libertad residía en él mismo. Y consiguió la Felicidad.

Realmente me he quedado fascinada por este libro, no es uno más sobre los nazis. Es la historia de un hombre, su lucha por sobrevivir, y sobretodo de ser libre en hechos y pensamiento. Puedo decir, ante mi ignorancia, el motivo que le llevó a Blanca Miosi a escribirlo, y hasta que no llegué a las notas del autor, y lo descubrí, entendí, el bello acto de amor de Blanca. Me quito el sombrero, ni juzgas ni prejuzgas. Y eso es difícil para mucho de nosotros. Por otro lado, he descubierto a una gran escritora, y entiendo, porque es bestseller con sus libros. Mea culpa, de no haberlo hecho antes. Al final, es cierto de que los lectores son los que valoran la calidad de una obra.

Un libro muy recomendable para todos, y en especial, para los amantes de la novela histórica.

 “ Viví todo lo que pude, siempre”

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NO TODO SE VENDE de Patricia Gómez Martín

NO TODO SE VENDE de Patricia Gómez Martín

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Rosa Negra

Mirárte quiero con la energía que desprende

tus pétalos negros

elegida con imaginación desbordante

que no existes en niguna parte

pero vives en el infinito del tiempo,

ese que nunca muere porque siempre

duermes en los sueños.

Maijos Cuacos

Es curioso observar que nuestras acciones pasadas, amistades, amores y enemigos repercuten en nuestro futuro.  Como leí recientemente en otro libro, somos energía que se transforma en el tiempo y en el espacio, dejando huella. Es eso lo que sucede en esta historia que nos presenta Patricia Gómez, amores pasados que más allá de su presencia, persiguen a la protagonista, Vera. Segunda parte de No todo se compra.

Vera abandona a su futuro esposo, Pedro ante el altar. Será secuestrada junto a su amigo, Marcos, liberada por la policía, pero la sombra de Pedro le seguirá persiguiendo a través de los regalos que recibe: cajas rojas, rosa negra y una sorpresa adicional. El miedo se apodera de ella, y las pesadillas serán su constante en sus noches, mientras que en el día se ve obligada a esconderse de los temores que le amenazan: “Mi objetivo: seguir con vida”. Será Marcos, su protector y guardián, y juntos emprenderán la manera de afrontar la realidad.

Paralelamente, Ricardo Guzmán, jefe de policía en Granada, asume la responsabilidad, la obligación y la afrenta personal de encargarse del caso de Vera. Sumido en el dolor de la muerte de su mujer, Noelia, se debate entre la cordura de su puesto de responsabilidad y la depresión personal. En su mente, tan solo cabe la palabra “venganza” por la trágica muerte de su esposa. “Se sentía confundido, enfadado, irritado y tremendamente desesperado”. Además le une una amistad fraternal con Marcos, motivo más que suficiente por investigar y averiguar qué se esconde y quien se esconde detrás de los regalos inesperados de Vera. Junto a Ricardo su fiel, perspicaz y observador compañero Pablo Rosales.

Realmente en este libro que nos presenta Patricia, los protagonistas son Vera por un lado, y el inspector Ricardo,  pero junto a ellos otros personajes corales ayudan a resolver la intriga que se teje alrededor de Vera. Como he citado anteriormente, Marcos, el chico guapo, niño bien, pero nada creído ni de su condición social ni de su porte. Todo lo contrario, es el héroe que va a salvar a su princesa, el joven optimista y con gran sentido del humor, que consigue destensar aquellas situaciones más violentas. El fiel amigo que todos deseamos tener, y el yerno que toda madre desea para su hija, anotación mía. Soledad, amiga de Vera, esotérica, su sexto sentido, su intuición  y su percepción, la mantiene en alerta constante, ayudar a su amiga, su fin. Jaime López, personaje que despista al lector, su actuación creará expectación y dudas. Sin olvidarme de los ausentes, pero cuyas sombras entelan la historia, Noelia y Pedro.

Patricia consigue mantener el suspense y la intriga, en cada página, creando a una joven en un primer momento indecisa, temerosa, insegura, en estado de shock, acuciada por las pesadillas que le persiguen, inmersa en la oscuridad de sus pensamientos  y dudas. Para evolucionar a una persona que madura por las circunstancias. “Allí tumbada, en posición fetal, volví a ver un halo de luz. Luz donde debían estar las sombras”. Acepta los consejos, sigue su intuición, aprende a no temer y a resolver las dudas que se les presenta. Es ella misma que en primera persona, nos relatará los acontecimientos, dialogará consigo misma y lo transmitirá al lector creando un ambiente de intimidad.

“Es destructivo, que no te hace bien. Ansiedad por resolver algo. Desequilibrio mental. Aléjate de los desconocidos”.

El resto de la novela se centra en torno a Ricardo, en este caso, la autora echa mano del narrador en tercera persona, para poner en evidencia los hechos que acontecen, pero es omnipresente, pues consigue “colarse” en los pensamientos del inspector.

“¿Qué no haría un padre por un hijo? pensó Ricardo Guzmán….”

No por ello bajando la intensidad  de la historia, personalmente, todo lo contrario, pues la acción, los hechos y los escenarios están muy bien descritos, creando la intriga suficiente para pensar que la historia irá por un sitio, y realmente acaba por otro.  Ello significa que la autora consigue engañar al lector, manteniéndole en “ascuas” hasta el último momento. Todo ello con abundantes diálogos, dando dinamismo a su lectura.

El escenario de este libro, no es muy habitual en un thriller, más bien siempre se asocia a la poesía, y es la ciudad de Granada. Debo decir que me atrajo muchísimo, pues conozco bastante bien la ciudad. Parece increíble que en esas calles con tanta historia, pudiese desarrollarse ese tipo de crímenes, pero como ya sabemos, el crimen no conoce de lugares ni personas. Se nota que la autora brinda homenaje a su tierra, y eso dice mucho de ella. A tener en cuenta que la historia se desarrolla de un domingo a un jueves del mes de agosto, cuando las chicharras cantan.

Es una historia donde el amor se vive de diferentes puntos de vista.

  • El amor que muere inesperadamente, y el dolor que puede provocar con sus consecuencias.
  • El desamor de un amor fracasado. La decepción y frustración.
  • El amor incipiente, que nace sin prisas, con la calma de la experiencia.

La venganza, la rabia, el miedo, las pesadillas, el déjà vu, la intuición,  “angustia, desesperación, impaciencia, pesimismo, enojo”, el optimismo, la confianza, la lealtad, la pérdida, el dolor, la muerte, pero siempre la vida, a pesar de todo.

 Un final sorprendente y amargo, pero no por ello entendible porque “NO TODO SE COMPRA, NO TODO SE VENDE”.

Un libro adictivo desde el principio al final, independiente del primero, muy recomendable para los amantes del thriller psicológico, la novela negra, y para cualquier tipo de lector que busque un rato de emociones perseguidas.

“El destino no está escrito, cada uno lleva sus propios pasos”

“Como todo en la vida, hizo su presencia y se marchó”

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