El final

El final

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Supongo que este es el final de nuestra historia

Sin rencores y lamentaciones

Existió amor pero ahora solo queda el desamor

No hubo infidelidades y desengaños

Perdimos la sinceridad y la expresión

No hubo caricias, besos y hermosas palabras en los últimos meses

Solo llamadas telefónicas y mensajes de texto sin ninguna emoción
Nos encontrábamos en nuestro hogar, sin ningún respectivo abrazo

Nuestra cama era solo lugar para dormir

Y así transcurría los días con las mismas secuencias

La que sería nuestra cena romántica, fue nuestra última cena

Miradas de desánimo, molestia e inconformidad

Pero con el claro objetivo de dar fin a la etapa

Nos levantamos de nuestros asientos

Para decirnos adiós y suerte

Sin saber que uno de nosotros

Iría a la estación del tren

Para culminar esta romántica

Y triste historia

FESTIN DE CUERVO

FESTIN DE CUERVO

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Porque el amor y la muerte son las alas de mi vida, que es como un ángel expulsado perpetuamente.
-Luis Cardoza y Aragón –

─La recordaré siempre tierna, incluso hoy. A pesar de que los dos somos conscientes de nuestros destinos inmediatos mantenemos un grado de estimación y respeto como veneración a aquellos tiempos compartidos.
─Su voz se quiebra en este instante por la culpa que trae el amor. Oh!, su voz sigue siendo música para mí. Si, su voz como su mirada lo llena todo. Todos los espacios son Ella, son réplicas de patrones diferentes latiendo con imitación estricta dentro de mi corazón decadente.
Cuando la conocí curaba con delicadeza extrema mis huesos astillados y yo, me veía en sus ojos. Sus ojos brillaban negros como la cobertura de mi plumaje. Su mirada clara e ingenua se encontraba con la mía, que ya había perdido su color. Sus frágiles manos, dueñas de movimientos certeros y seguros, colocaban vendas que calmaban lo incómodo de las heridas. El cabello negro y rizo caía sobre su rostro como un salto de agua gigante que, con la premura por evitar el suplicio provocado por las lesiones, danzaba de un lado al otro. Esos movimientos, tenían como consecuencia dar notoriedad a su rostro perfecto. Yo, emitía sonidos graves de dolor y luego la observaba atónito. De la misma manera, lo hago ahora mientras Ella prepara las cazuelas y cucharas.
Hoy entre nosotros se escribe otra historia. Ya no es aquella de diversión por los techos de la cabaña cubiertos de nieve deslizándonos juntos. En este momento agresivo y peligroso para mí, retengo los instantes en que me posaba en su cabello en los días de otoño, o cuando de su boca roja como las flores de granada, me alimentaba con zarzamoras. Me agrada recordar mis graznidos de gozo al escucharla entonando una canción al atardecer, para anunciar nuestra llegada a casa después de pasear por las laderas en busca de flores y hierbas dulces.
El fuego que calienta en la hornilla luce como un animal salvaje, alebrestado, cuyos miembros se extienden tratando de alcanzarme hasta el mesón de la estrecha cocina, donde siempre esperé ser rescatado para los paseos cotidianos. El fuego arde, con su vigor me consume sin siquiera tocarme.
De la manera establecida por mi amiga, mi princesa de cabellos de caracolas, de rostro angelical, de compañía mutua, estaré a merced de los calores, de los gases, de las llamas implacables e incandescentes del fuego.
─Los animales tenemos alma, si, la tenemos. Por que creen que no?─ Es que acaso no se da cuenta que puedo sentir miedo?─ que puedo sentir sus manos delicadas atando mis escuálidas patas, que puedo oler en su piel campestre la ansiedad y a través de su aliento mentolado la impotencia y la ira.
─Soy un simple cuervo con alma humana, puede ser?─sí, claro que puede ser─ puede ser, que mi alma aunque en un tiempo diferente se ha adaptado a este amor que no puede existir. Este amor melodramático que me acosa absurdo es mi verdugo.
─ No hablo pero ella entiende mis graznidos, los ha entendido desde el primer día─ ha entendido también mi absoluta devoción en mis miradas singulares como Ella lo recalcaba hasta hace poco─
Aleteo con dificultad, el fuego me hipnotiza por momentos, el miedo se calma y mi pequeño corazón late callado. Logro salir del trance y escucho el tintineo de las cucharas, el picar del cuchillo sobre la tabla, los olores se confunden. Huele a desesperación, a tristeza, a anticipación, a pena, a admiración inconsciente.
Yo, su criatura umbrátil, su acompañante curioso y agradecido acogerá la muerte por amor en cortos instantes. Si! , aunque podría atacarla y devolver el golpe por rencor, no lo hago. Sé que le pertenezco a mi amada y ella, le pertenece al señor dueño de estas tierras que hoy vendrá a cenar. Ella, pobre pero no desposeída, él atractivo amante y futuro consorte, vendrá al caer la noche a ofrecerle un lugar importante en este mundo.
Soy esclavo mudo de su sangre fría y de un arrebato ilógico, quizá de mi vida anterior. El dolor a perderme de Ella es inaguantable, insoportable, más que morir propiamente.
−Siento que el metal entra en el cuerpo, mi corazón suaviza el paso, las alas se quiebran por el espasmo, los huesos truenan. El sonido del quebranto es una expansión y contracción que genera un ruido interno inextinguible. −Nuestras vidas están atadas por alegría y la congoja─ le digo con un graznido que ella no atiende, o más bien que entiende pero ignora exprofeso.
─ Mi vida se extingue, el olor a anís, canela y cardamomo suavizan el dolor, actúan como sedante reduciendo la ansiedad, desapareciendo la tristeza. Hierbas dulces y flores secan cuelgan sobre mí. Los colores verduzcos y los vibrantes rojos y amarillos de los botones que capturamos en las laderas todavía sobreviven al tiempo mientras yo me apago, me hundo en el gris de la muerte cuya entonación se adentra en este cuerpo inhumano.
Los aromas se pasean lentamente junto con la brisa que entra por la pequeña ventana de la cocina. Esta noche el amo degustará un festín de cuervo, esta noche me convertiré en boccato di cardinale embutido con frutas y adobado con especias. Esta noche se sella el compromiso marital de mi amada, bajo la luna menguante de Grasse.
─ El fuego crece, lenguas rojas se balancean sobre la leña; suben y bajan como las tonadas de la melodía del violín de Saintes que se escuchan a lo lejos. El fuego, una paradoja destructiva, engorrosa, real, envuelve este proceso degradante en poesía de espíritus, de almas, de fuerzas persistentes.
─Soy cómplice del amor sugerente, completamente no habituales, de influencia de ecos prosaicos, soy cómplice y víctima de la vida y de su dualidad eterna. ─ Estoy muriendo con la mirada fija en la soledad del fuego, en su eternamente danza mortal de luz y oscuridad─ Veo diablos rojos, chispas candentes salpican en sus brazos, sus hombros, su cintura. Sus manos flotan en el aire intenso atisbado por la lumbre, mi dueña asesta un golpe…─Estoy muriendo ya.

Desde mi mirada…. Parte 1

Desde mi mirada…. Parte 1

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Acabo de llegar a casa , cierro la puerta con disimulo y rápidamente me despojo de unos tacones infinitos que cada día que pasa parece separarme más de la realidad que vivo, voy rápidamente al aseo y esa imagen que aborrezco , la de mi larga melena despeinada , la de mis ojos ennegrecidos por el rimel que cae en mis ojeras y un carmín rojo que deja mi boca tan desecha como mi alma, no me he presentado perdonad , me llamo Hera , bueno ese digamos es mi «nombre artístico» y puedo decir desde este momento que eso ha sido lo único que he podido decidir sobre mi misma.

Después de quitarme ese maquillaje que un día tras otro me cubre como un disfraz, llego a mi cuarto me despojo de mi ajustado y limitado vestido negro con ese olor a tabaco y a alcohol barato que dejan las manos de aquellos que me poseen para yo poder llenar mi cartera , si lo habéis adivinado soy prostituta o de lo que se llama de una forma elegante una scort , esta maldita vida o mi maldita forma de fiarme de todo el mundo me trajo hasta aquí, mas lo segundo que lo primero , la maldita sonrisa de la mayor zorra que he conocido en este mundo y que antes decía ser mi mejor amiga , se llama Tania ( si ese es nombre real) y sus buenos «contactos» y como ella bien presume sus armas de mujer la hicieron conocer al hombre de sus sueños y que ahora mismo es el mismo señor que regenta el club «elite» donde ejerzo desde hace ya 3 malditos años…. ya os hablare de el , un señor oscuro en toda su persona.

Pues si Tania me vio como una joven desvalida a la que poder amoldar a su imagen y semejanza , en una de nuestras interminables llamadas en las que no paraba de presumir de todo lo que este hombre le habia echo conseguir , pues me indico que tenían un negocio conjunto en el que podría entrar a trabajar y ganaría mucho dinero , pobre de mi a partir de ese momento empezaría a ser Hera y tras años de diversos oficios muy distintos a este , mi cuerpo pasaría por tantas manos, por tan diferentes miradas que solo me ven como un objeto donde saciar sus deseos mas carnales y sucios que bueno es largo de contar….

Imaginar los primeros días esos son largos de contar , pero no seáis impacientes que la historia de Hera no ha echo mas que comenzar.

Otra vez tú

Otra vez tú

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Pasaban las horas de ese Lunes tarde , intentando recobrar las fuerzas que había gastado en una noche de insomnio por estar trabajando , muchas horas escondidas en lo sombrío de una oficina y llegando a la luz de una habitación y una casa.
Un mensaje despertaba cierta locura que otra vez fue acallada en ese parque , nuestro parque dónde paseábamos , nos mirábamos como solo nosotros sabemos hacerlo y nos dejábamos llevar por deseos carnales y lujuriosos , siempre en secreto , en clandestinidad , que nadie sepa de esto que nos une.

Otra vez la parte trasera de ese coche azul guardado en la penumbra , con los cristales empañados por el calor que desprendía el interior , nuestros cuerpos desnudos, la pasión , las caricias furtivas que nos embriagaban una vez mas y todo esto en secreto.

Nuestra ropa se esparcía por los asientos y el silencio de aquella noche de verano que se iba volviendo cada vez mas caluroso con el erotismo que marcaba nuestras vidas , aunque negabas la intención tus palabras me dieron a entender que querías volverme a sentir cerca, que nos despojáramos de todos para seguir con nuestra historia secreta , tu mujer y tu hijo no están en casa y tus ardientes deseos se juntaban en silencio con los míos , que ganas de volver a verte , de deslizar mis manos otra vez en tu cuerpo , de entregarme por completo a ti…. escondidos como siempre.

Te pones en camino y te espero deseosa , mi cama siempre ha sido el mejor lienzo de nuestras aventuras , esas sabanas arrugadas por los movimientos de la pasión y esa luz tenue que iluminaba nuestras caras al llegar al éxtasis , tomas mi cuerpo como si no hubiera nada mas que importara en ese momento , nos olvidamos de todo y de todos , no creemos estar haciendo nada malo …. nos besamos, jugamos nuestros labios y volvemos a hacer una sinfonía perfecta , sinfonía que termina cuando te vuelves a poner tu ropa , me besas y te vas.

Pasión hipálage.

Pasión hipálage.

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El duende su botija egoísta dejó de llenar, del oro codicioso que solía robar, al ver aquella hada de alas traviesas, bañarse desnuda en aguas sensuales, a la luz de una erótica menguante luna, detrás de un libidinoso follaje, que proyectaba lujuriosas sombras e hizo su virilidad rugir en un ahogado gemido, para evitar en su voyerismo ser descubierto.

Desde ese día el duende se dedicó a tapizar el bosque de enamorados arreglos florales. El hada se enteró por la burla aviesa de que era objeto el duende por las demás criaturas del bosque. Y comenzó a fijarse en las declaraciones artísticas que llevaron el fuego a sus alas, y sus mejillas enrojecieron de tono seducción.

Buscó al duende para agradecerle tal gesto, y el pobre duende huyó de su lado avergonzado por la ansiedad líquida que de su entrepiernas se había fugado. El hada comprendió el precoz incidente y siguió tras él por considerarlo un amatorio presente, que avivó el fuego de sus alas traviesas, y el tono seducción de sus mejillas se extendió como lava por toda su esencia.

Bajo la luz erótica de aquella noche de luna llena, encima de un follaje libidinoso, iluminado de lujuria, el duende se adentró en la botija de aquella hada y se fundió en orgásmico oro.

POE DE POESÍA

POE DE POESÍA

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En dolor, cayó un último crepúsculo para Edgar, que devino con sus silbidos. El poeta, comenzaba a presenciar en las afueras el cielo nubado. El ambiente lo envolvía frío. Todo para él se oscurecía entre lamentos. A su tiempo, caminaba por un callejón. Y su oscuridad de muerte, fue experimentándola con terror. Le llegaron de súbito unas visiones a su mente. Estas eran como invenciones tenebrosas. A lo íntimo, lo impactaron hasta compungirlo. El miedo giró rápidamente por sus nervios escalofriantes. Y otra vez umbría, volvió la soledad al alma suya, quien tanto codició la literatura. Sus abstracciones de viejo, lo ofuscaron con sus espantos. Por tal turbación, Edgar estuvo decaído en el invierno suyo, bajo su abismo empozado, yendo él cada vez más hacia lo noctívago.
El poeta, por cierto, deliraba junto a un bar cualquiera de Baltimore. Deambulaba angustiado en su pesadumbre del opio. Se fumaba con ansiedad lo alucinante. Iba a la vez mareado por entre las reminiscencias suyas. Tambaleante, movía sus pasos por el callejón pútrido, recorriendo la intemperie encolerizada. Y solo, decaía en sus dolencias reprimidas. De golpe, lo afectaban los graves recuerdos.

Todo sucedía como una obsesión en Allan, que era su vida sufriente. Así por los instantes, desde su memoria, resurgió una pesadilla estremecedora. Era la aparición del pájaro negro, que asustaba, traído del otro mundo. Este animal se asemejaba a su creación poética. Así que por el destino, los dos volvieron a reunirse en esta surealidad. El ave a su hora, parecía mecerse sobre la cabeza de Poe, mientras crecía la noche. Y él solo, oía los chillidos, cerca a su rostro pálido. Y el cuervo, cantaba como queriendo apretarlo con una posesión terrorífica, procuraba mantenerlo entre sus garras para devorarlo.
Rauda entonces esta ave gótica; picó a su artista al final y lo mató, cuando decidió ir hasta su humanidad, arrancando su corazón delator, tras un golpe desgarrador.

Rusvelt Nivia Castellanos
Cuentista de Colombia

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