Un cuento de ciencia ficción

Un cuento de ciencia ficción

4.00 Promedio (240% Puntuación) - 3 Votos

—¿Mamá me cuentas un cuento?
—Ahora no puedo hijo; Robert se ha desconfigurado y tengo trabajo para toda la noche.
—Hala mamá, cuéntame un cuento.
—Hijo, te he dicho que tengo muchísimo trabajo y, hasta mañana a mediodía mínimo, Robert no estará operativo.
—¿Y Sonny?
—¿Sonny? Ja, ja, ya sabes que Sonny no está programada para ese tipo de trabajo.
—No quiero que Sonny me cuente un cuento, quiero que me lo cuentes tú; Sonny no me gusta. Hala mamá, venga mamá, que es solo un ratito, venga.
—Te voy a contar un cuento, pero prométeme que en cuanto termine te echarás a dormir.
—Claro mamá.
—Escucha bien lo que te digo hijo, esta historia es muy antigua, no has oído hablar nada parecido; me la contó mi abuelo cuando yo era muy pequeña, y a él se lo contó el suyo. Mi abuelo decía, que toda la historia era cierta, al contrario de mi abuela, que opinaba completamente diferente; ahora te la cuento hijo y escucha bien, que como te acabo de decir no has oído nada igual:
“Hace muchos años, este planeta era completamente diferente a como es ahora, no tiene nada que ver, hace mucho tiempo en este planeta existían los bosques”
—¿Y qué son los bosques mamá? Vaya palabra más rara.
“Esta historia cuenta, que los bosques eran unos parajes maravillosos, y que estaban repletos de árboles verdes y frondosos; también me dijo mi abuelo qué le dijo el suyo, que depende de la estación en la que se encontraban, del suelo nacían flores”
—¿Pero qué dices mamá? ¿Cómo qué las flores nacían del suelo? Pero si las flores salen en los laboratorios ¡Qué cosas te contaba tu abuelo!
“Y de los árboles salía comida para comer, que había árboles que daban fruta, como las naranjas, las cerezas, y que del suelo salían las patatas, los melones y las sandías”
—¿Eso te contaba tu abuelo? ¿Y te lo creías mamá? Pero si es ciencia ficción, no me puedo ni imaginar que las cerezas salieran de los árboles, y que hubiesen esas flores que dices, pero sigue mamá, que me encanta este cuento.
“También dice este cuento, que existía un sitio al que llamaban Polo Norte; era un lugar que estaba cubierto de hielo al que llamaban glaciares, y las temperaturas estaban tan bajas, que ese hielo no se derretía nunca; me dijo mi abuelo que ahí vivían unos animales que se llamaban osos polares, que eran tan blancos que se camuflaban entre el hielo”.
—Jo, mamá, este cuento es el mejor que me has contado nunca, pero sigue que quiero saber cómo acaba.
“En los mares vivían los peces, animales acuáticos de todo tipo, desde los pececillos más minúsculos, hasta los peces más grandes, en el mar, había ballenas, tiburones, delfines y un sin fin de ellos, y en los ríos vivían las tortugas y los salmones”
—Qué cosas tenía tu abuelo mamá, no me puedo creer que los salmones vivieran en el río, ni que hubiera ballenas en el mar, si sólo tenemos un río y un mar, y es imposible meterse ahí, y ¿cómo iban a estar los peces viviendo ahí dentro?
“Recuerdo que mi abuelo me contaba, que podías salir a la calle sin la máscara, que del cielo venía un aire que te refrescaba la cara, y que los pulmones se llenaban de aire fresco con sólo aspirarlo, y que depende del sitio en el que vivieras, del cielo caía agua y lo llamaban lluvia, y que después de esa lluvia, el cielo se llenaba de colores y que lo llamaban arco iris”
—Mamá, quiero que sepas, que este cuento es el más bonito que he oído nunca, me encantaría vivir en ese lugar tan fantástico donde el cielo se llena de colores, donde los osos viven encima del hielo, y que de un árbol pueda coger una cereza; no me lo puedo creer.
—¿Y qué pasó al final mamá? ¿Qué pasó con los bosques? ¿Y con los árboles? ¿Y el Polo Norte? ¿Y las ballenas? ¿Qué te contó tu abuelo mamá? ¿Qué pasó con ese maravilloso mundo?
—Mamá, ¿y por qué a la calle salimos con careta? Me gustaría sentir ese aire fresco y que bajara agua del cielo y me mojara la cabeza.
—Mira hijo, mi abuelo me contó que eso existió de verdad, que su abuelo, llegó a sentir el aire en la cara alguna vez…
—Mamá sigue.
—Los bosques desaparecieron hijo, porque el hombre acabó con ellos.
—¿Cómo mamá?
—Les pegaban fuego hijo.
—¿Y con los animales que vivían en los mares y en el río? ¿Qué pasó con ellos mamá?
—Morían ahogados de basura que confundían con comida.
—¿Cómo mamá?
—El hombre hijo; él se deshacía de toda su basura tirándola a los mares y a los ríos.
—¿Y el polo norte? ¿Y los osos polares?
—El hielo desapareció y con él los osos.
—¿Pero cómo mamá? Si según me has contado eso era enorme ¿Cómo pudo desaparecer el polo norte, el hielo y los osos?
—El hombre hijo, el hombre con sus máquinas lo envenenó todo, la contaminación acabó con el mundo.
—Y el agua que caía del cielo y ¿el aire del que me hablas?
—Ya te lo he dicho, el hombre quería dominar el mundo y acabó con él.
—Mamá, una pregunta.
—Dime hijo.
—Si el hombre acabó con ese mundo fantástico de colores y de vida ¿Por qué nos enseñan en la escuela que tenemos que ser cómo él?
—Porque él es nuestro creador hijo mío.
—Pero mamá, yo no quiero ser como él; yo quiero saber más de todo ese mundo y quiero conocer a los pececillos que vivían en el mar.
—Mira hijo, este cuento me lo contó mi abuelo y a la vez se lo contó el suyo; es sólo un cuento hijo, nadie sabe si ese mundo de verdad existió o no.
—Seguro que sí mamá.
—Es un cuento cariño, ahora hay que descansar, venga que te voy a desconectar para que te reinicies y mañana estés al completo, pero antes dame un beso, hijo.

4.00 Promedio (240% Puntuación) - 3 Votos
Colonización

Colonización

5.00 Promedio (100% Puntuación) - 1 voto

1 de enero de 2059

Da comienzo un año nuevo sin que haya perspectivas de que la situación en la ciudad vaya a cambiar un ápice y claros signos de desesperación se comienzan a notar entre la población, sobre todo entre los más ancianos, que conocieron una vida muy distinta a la que ahora se nos ofrece.

Hace ya treinta años que la nave Libertis Alfa I, procedente del planeta vecino Marte, aterrizó junto a nuestra ciudad con intenciones de colonizar el planeta. Por lo visto, la conmoción que causó entre la población fue sobrecogedora. Después de décadas enviando sondas para intentar esclarecer si sería posible alguna forma de vida en el planeta contiguo, con resultados indeterminados, los alienígenas, cuya inteligencia nos superaba de manera exorbitante, tomaron las riendas. Bajo una apariencia amigable, se instalaron en nuestra ciudad y establecieron aquí su base de operaciones desde la que poder controlar todo el planeta Tierra.

Tras los tumultos iniciales, la población comenzó a aceptar a aquellos seres que, de una manera tan altruista, compartieron con nosotros sus conocimientos y, en poco tiempo, dieron por cumplida su misión de controlar el planeta. Los avances tecnológicos que incorporaron fueron desorbitados y recibidos con los brazos abiertos. La tele transportación, por ejemplo, fue una ayuda incalificable para el desarrollo de todos los procesos terrícolas y, durante un tiempo, los niveles de estrés y ansiedad casi desaparecieron por completo. Así ocurrió con infinidad de avances más que incorporamos a nuestro día a día con total normalidad.

Sin embargo, los alienígenas también incorporaron su forma de vida. Los edificios fueron siendo sustituidos por edificaciones modernistas sin ningún sentido estético. Los parques y jardines fueron eliminados para abrir más espacio al hormigón y al metal. Se suprimió toda forma de ocio y la única meta que pasó a tener el ser humano fue la productividad sin pausa. Aquella felicidad de la que creían carecer antes de la colonización se esfumó para siempre.

Cuando yo nací, la invasión alienígena ya estaba totalmente completada. A mis veinte años, jamás he conocido los colores ni ninguna forma de diversión. Apenas aprendí a caminar dio comienzo mi vida laboral. Por suerte o por desgracia, los chips que nos implantan al nacer y que nos implementan toda la inteligencia necesaria para ser productivos desde el comienzo de nuestros días, aún no han logrado otorgarnos una habilidad tan básica como la de sostenernos sobre dos piernas.

Conozco cómo era la vida en mi ciudad antes de la invasión gracias a mis abuelos. A pesar de que fue prohibido y eliminado cualquier vestigio de la vida terrícola anterior, aún guardan de manera clandestina en el refugio anti pánico que todas las viviendas deben tener de manera obligatoria, cientos de fotografías, ropas y utensilios que me muestran con tanta frecuencia como les pide su añoranza de un tiempo pasado que, sin duda, debió de ser mucho mejor. Gracias a las fotografías he podido conocer, por ejemplo, lo que es una sonrisa, algo que ahora es inconcebible y perseguido.

Hoy que da comienzo un nuevo año, mis ansias de cambio son más fuertes que nunca. Sin permiso, y antes de que saliesen los primeros rayos del sol del que tanto nos debemos proteger, he bajado al búnker y he abierto la pequeña caja donde la abuela guarda parte de la ropa de su juventud. Elijo la más llamativa y me visto con ella. Me sienta como un guante y enseguida comienzo a notar los efectos del color en mi estado de ánimo. Amparada aún por las sombras, traspaso los límites de la ciudad, vulnerando la estricta vigilancia a la que están sometidos.

Una vez fuera, los primeros rayos de sol comienzan a calentar mi rostro durante tantos años cubierto. Es una sensación maravillosa y la sonrisa es inevitable. Me siento eufórica y lanzo un grito de alegría, que acompaño con un gran salto hacia el cielo. Con esta sonrisa, la brisa en la cara y el color rojo alegrándome el alma, siento que soy capaz de iniciar una rebelión en este mismo momento. ¿Y por qué no? Alguien tendrá que dar el primer paso.

5.00 Promedio (100% Puntuación) - 1 voto
4520 d.C

4520 d.C

5.00 Promedio (100% Puntuación) - 1 voto

En el museo estaba expuesto un cuadro de un caballero luchando contra un dragón. Parece que los documentos de los acontecimientos reales se mezclaron con historias de ficción. La gente pensaba que realmente la humanidad luchó con dragones. ¿Alegoría de la antigua humanidad contra los temores de la ingeniería genética?

5.00 Promedio (100% Puntuación) - 1 voto
Poniendo a prueba la fe

Poniendo a prueba la fe

4.60 Promedio (459% Puntuación) - 5 Votos

Se discutía con arduo fervor la veracidad sobre las apariciones de la virgen de Fátima. Millones de dólares fueron invertidos con el fin de proporcionar a los distintos centros de investigación públicos y privados los recursos necesarios para que ahonden y resuelvan tales asuntos de sensibilidades gigantescas, que ponían en jaque la estabilidad de la fe, y mantenía en grave suspenso a todas las iglesias del mundo.

Cientos de debates emergieron y en las calles se entablaba una férrea y violenta batalla entre conservadores contra acérrimos escépticos.

—La virgen de Fátima siempre ha aparecido para advertirnos sobre el surgimiento de conflictos bélicos de proporciones internacionales. Solo basta con recordar cuando advirtió a Portugal el avenir de la Segunda Guerra Mundial—dijo un defensor

—En ese caso, es preciso orquestar algunas guerras de envergaduras nunca antes vistas, con tal de probar dicha afirmación. Si la virgen de Fátima existe, es claro que aparecerá para alertarnos sobre tales conflictos. Si, en su defecto, no existe, es claro que no se manifestará—dijo un escéptico.

Así, se armó una campaña cooperativa alrededor del mundo, un «guerratón», con el fin de reunir voluntarias donaciones desde todos los países, con tal de financiar las cuatro guerras a escala planetaria que se tenían programadas para llevar a cabo el experimento que ponía entre la cuerda floja a los hechos científicos y los dogmas de fe.

Las miradas estuvieron atentas viendo al cielo, apuntando hacia las colinas de la ciudad de Fátima, a la espera de la aparición de la virgen María. Miles en aquella urbe y millones mirando a la distancia, por medio de la transmisión de cadenas de noticiarios que acapararon toda la programación con el fin de cubrir este evento.

A lo lejos, se observaban, muy pequeñitos, cientos de cabezas nucleares, de algún país lo suficientemente rico y soberano como para gastar en tan prioritarias inversiones, dirigirse hacia el océano Atlántico, donde en algunas horas la Estatua de la libertad les daría grata bienvenida.

—Bien, parece que esa tal virgen no existe, no ha aparecido por aquí.

—Lo que pasa es que probablemente estábamos mirando los misiles y cuando emergió desde la divinidad, la ignoramos. Tendremos que esperar hasta la próxima guerra para verla y que no se nos escape.

 

4.60 Promedio (459% Puntuación) - 5 Votos
Mortalis cadaverica

Mortalis cadaverica

4.50 Promedio (360% Puntuación) - 4 Votos

I
– ¿Sigue vivo ese asesino, sigue allá afuera, libre? -preguntó la fantasmagórica voz en coro, que se oía saliendo de la boca del médium poseído, quien era intermediario entre aquella conversación. La mujer que lo acompañaba prosiguió preguntando sobre la tragedia.
-Sí, sigue vivo y libre. Después de ti, se supo que atacó a más personas, las asesinó sin la sospecha de nadie. Muchos murieron de un día para otro, nadie pudo detenerlo, fue imposible. Estamos consternados por cómo se desenvuelve este maligno ser que ronda entre el mundo civilizado- dijo la mujer, dirigiéndose ante las entidades del más allá.
– ¿Sigue matando?, no lo puedo creer-le contestó el coro a través del médium.
– Su expediente está lleno de crueles muertes, muchas de ellas en hospitales. La negligencia médica es uno de los principales culpables, no tener control de los terribles seres que pueden estar dentro de las personas.
-Sí, así es-contestó el coro sombrío- las apariencias físicas son unas, pero lo que porta cada persona es todo un misterio, muchas veces el misterio se resuelve cuando es demasiado tarde.
II
La conversación entre vivos y muertos duró varias horas más hasta la llegada del lento amanecer. La mujer tenía muchas respuestas, pero tal parece que obtuvo más dudas de las que tenía al inicio de la sesión de espiritismo. Decidió investigar más, y escudriñar con más detalle el modus operandi del asesino.
Durante un año completo se entrevistó con cientos de seres del plano de los muertos, con tal de obtener una imagen general y más clara del cruento ser con el que estaba lidiando.
III
El coro procedía de lo que alguna vez fue José Hernández, trabajador de un hospital público que murió sorpresivamente, atacado por el desconocido monstruo cuando iba de camino a su casa.
Herido se encontraba en dicho trayecto cuando comenzó a sentir los efectos de una muerte segura. Tosía y la sangre salía por entre sus dientes descontroladamente; el ataque lo dañó considerablemente. Intentó pedir ayuda, pero no lo logró. Perdió el control de su coche y chocó con un árbol cercano a su vecindario.
La policía llegó a la escena del crimen, encontrando las marcas de la muerte en el cadáver de José Hernández. Luego vinieron los médicos y quedaron consternados por lo que sus ojos miraban con gran horror y desconcierto, no pudiendo resolver la identidad de aquello, era todo un desafío tratar de imaginar al responsable de tal macabra escena.
-No es humano-dijo un médico, helado del miedo.
-Definitivamente no lo es-respondió otro.
Días después, los análisis de laboratorio y de DNA verificaron esta hipótesis: lo que atacó a José Hernández no era humano, era algo mucho peor.
IV
La investigadora le mostró al médium, como equivalente del retrato del fallecido, una placa de electroforesis correspondiente a las células del sistema inmunológico muertas por la infección.
-He aquí la imagen más íntima del muerto ¡Células del sistema inmune de José Hernández, manifiéstense y comuníquense conmigo, expresen su existencia desde el más allá! -dijo el médium sobre la mesa, utilizando con gran concentración sus habilidades sobrehumanas.
Comúnmente, como estrategia para averiguar si una entidad espiritual está presente y se manifiesta, se emplea la tabla de la Ouija, donde el espíritu en cuestión guía la mano de un vivo a través de las letras del abecedario, con lo que al final de tal proceso se obtiene una palabra o nombre; sin embargo, en este caso, tratándose de una expresión más pequeña del alma del muerto, la investigadora optó por utilizar una micromatriz de DNA como marcador de la presencia del espíritu del sistema inmune. La micromatriz fue colocada sobre la mesa a la espera del diálogo con las células inmunes muertas. Si estaban presentes, dicho artefacto mostraría un patrón de colores particular correspondiente a determinados estados de expresión génica, revelando la presencia del citoánima.
Unos minutos después del conjuro de invocación, la micromatriz cambió de color y el médium empezó a temblar, estaba poseído. Pronto sus ojos se cerraron y de su boca brotó un coctel de mil voces sobrepuestas expresando las palabras de respuesta al llamado:
-Nos manifestamos, somos las células inmunes, muertas somos como lo notan, ¿Qué asunto y osadía es esta de interrumpir nuestra eterna apoptosis? -dijeron las sombrías voces.
Ante tal manifestación desde el más allá celular, la investigadora no dudó en soltar una enorme serie de preguntas relacionadas con procesos moleculares de infección del patógeno.
-Así como se le puede preguntar a un muerto quien le mató y cómo fue que lo hizo, también puede aplicarse el mismo procedimiento a las células de una persona para averiguar la identidad de quien las destruyó; en esencia es el mismo procedimiento, solamente que a una escala espacial menor-pensaba la científica. Es como un microscopio para examinar los componentes más pequeños de un fallecido.
Las preguntas llegaron, y el coro de mil millones de células inmunes hizo aparición, resolviendo cada duda, algunas de ellas de un modo enigmático y propio del lenguaje excéntrico y sombrío del mundo de los no vivos. Los patrones presentes en la micromatriz fueron revelando poco a poco la identidad del asesino.
V
Mortalis cadaverica, fue el nombre dado a la cepa bacteriana panrresistente que la doctora Ivanova Kirizya, investigó por tanto tiempo. Una cepa mutante, producto del fenómeno conocido como transformación, que se produjo en una planta de tratamiento de aguas negras en una colonia marginal de la ciudad. La cepa se transportó por vía acuífera a un cultivo de rábanos que comieron 8 personas en una taquería, entre ellas José Hernández, que murió por esta infección en unos cuantos días.
Hablar con las células víctimas de Mortalis cadaverica le proporcionó a la investigadora los datos suficientes para combatirla.
Ivanova Kirizya, doctora en biología molecular y genética, proporcionaba a sus colegas el secreto para destruir al monstruo del siglo XXI. A pesar de haber muerto a causa de Mortalis cadavérica durante el lapso de su investigación, su voz trasfigurada y fantasmagórica se oía gracias a la posesión que ejercía sobre el médium. Pronto, la gran pandemia global pudo ser contrarrestada en unos cuantos años, hecho comparable con la proeza de Alexander Fleming con su penicilina.
Ivanova Kirizya y el médium recibieron el premio Nobel de Fisiología por lograr develar la identidad del agente infeccioso causante de tantas muertes. Sería el primer médium y la primera entidad metafísica en recibir tal reconocimiento, hecho inédito en la historia.

4.50 Promedio (360% Puntuación) - 4 Votos
Ad astra

Ad astra

4.75 Promedio (380% Puntuación) - 4 Votos

Después de comprender la mecánica molecular de la vida, la imparable sobrepoblación y la escasez de recursos, el ser humano se vio obligado a encontrar estrategias para perpetrarse de manera no biológica; esta fue la digitalización completa de la mente en un algoritmo basado en el funcionamiento del sistema nervioso. Con ello, el ser humano crecía como una entidad electrónica que se expandía por el espacio del cosmos, evolucionando exponencialmente.
Posiblemente lo mismo les ocurra a seres orgánicos vivos que habiten otros mundos. No podrán viajar a distancias muy largas porque morirían, por lo cual una estrategia para no morir en ello sería virtualizarse, ser una entidad inorgánica, con un alma de un ser vivo inmortal.
Ahora, ¿Qué necesidad habría de colonizar mundos nuevos si ya no se requieren alimentos para crecer ni espacio para reproducirse? La vida avanzada en el universo era ahora un conjunto de ondas electromagnéticas entrelazadas evolucionando a través del éter sideral.
El primer contacto con seres de otros mundos se dio de esa manera. Un choque de dos entidades virtuales, el encuentro de dos algoritmos biológicos completamente diferentes que se fusionaron y formaron un organismo matemático que evolucionaba hacia lo indeterminado.

4.75 Promedio (380% Puntuación) - 4 Votos
A %d blogueros les gusta esto: