Primera mujer en ganar el Nobel de literatura

Primera mujer en ganar el Nobel de literatura

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1909: Selma Ottilia Lovisa Lagerlöff

Tuvieron que pasar 8 ediciones del premio para que, por fin, una mujer fuera reconocida como una de las plumas más importantes de la época. Nació en Suecia y se decidió por la docencia como profesión.

Dicen que era muy tímida, pero con una personalidad noble que la hacía poder establecer relaciones sin muchas complicaciones. En 1885 comenzó a trabajar en Landskrona, una pequeña ciudad costera sueca ubicada al oeste del país.

Allí comenzó a escribir artículos y poemas para periódicos locales. Estos artículos llegaron a manos de una de las feministas más importantes de la época, Sophie Adlersparre, quien la invitó para que se conocieran. Después se convertirían en grandes amigas y Adlersparre fue una de sus primeras grandes maestras de literatura.

Entre sus grandes obras se encuentra El maravilloso viaje de Nils Holgersson, una historia que cuenta la vida de un niño de 14 años llamado Nils, quien es hechizado por un hada.

Su obra “está profundamente arraigada en cuentos populares, leyendas e historias de su distrito natal en el condado de Värmland, Suecia. Su primera novela, La saga de Gösta Berling, se separó del realismo y el naturalismo prevalecientes en ese momento y se caracteriza por una vívida imaginación. Aun así, sus obras proporcionan representaciones realistas de las circunstancias, ideas y vidas sociales de las personas durante el renacimiento religioso del siglo XIX. Selma Lagerlöf escribió en prosa. Sus historias se caracterizan por un poder descriptivo cautivador y su lenguaje por la pureza y la claridad”, se lee en la página oficial de los ganadores del Premio Nobel de Literatura.

Fuente: Revista Diners

Día de las escritoras

Día de las escritoras

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Este día, promovido por la Biblioteca Nacional, pretende dar el valor, el espacio y el reconocimiento que merecen a las escritoras españolas. Se celebra cada año el lunes más cercano a la festividad de Teresa de Jesús, el 15 de octubre.

No es un día internacional, aunque quizá debiera serlo. El Día de las Escritoras es una iniciativa promovida por la Biblioteca Nacional de España junto a la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) y la Asociación Clásicas y Modernas que, desde el año 2016, “busca reivindicar la labor y el legado de las escritoras a lo largo de la historia a partir de la lectura de fragmentos representativos de sus obras”, según las promotoras.

Este día, que pretende dar el valor, el espacio y el reconocimiento que merecen a las escritoras españolas, se celebra cada año el lunes más cercano a la festividad de Teresa de Jesús (una de las más brillantes autoras españolas), el 15 de octubre.
Para cada edición se designa una comisaria, que elige el tema en torno al cual realiza una selección de textos de destacadas escritoras españolas e hispanoamericanas, que posteriormente son leídos por personas de reconocido prestigio social y cultural, entre las que hay una especial representación de creadoras en activo, tal como explica la BNE.

Pero además, en este día y en colaboración con Wikimedia España, se celebra la Editatona del Día de las Escritoras, una jornada de edición en Wikipedia para visibilizar el legado literario de autoras hispanas e hispanoamericanas a través de la edición, creación y mejora de artículos en la enciclopedia online desde una perspectiva de género.

En este año en su IV edición el lema es mujeres, amor y libertad.

En la cuarta edición se propone un tema todavía inexplorado en las convocatorias anteriores: el amor, considerado desde la perspectiva de las mujeres. “Un territorio amplio, complejo y contradictorio, laberíntico, atravesado por luces y sombras, grandes pasiones, pero también desdichas”, explica Clara Sanchis, actriz y música, comisaria de la actual convocatoria.

En la selección de textos para su lectura por los que Sanchis ha decidido apostar, se ofrece un recorrido en torno al significado que han dado las escritoras de todos los tiempos a este poderoso sentimiento que una óptica contemporánea de la creación literaria no podía dejar de revisar. ¿A qué llamamos amor? ¿Existe palabra más subjetiva, polisémica y sugerente? ¿Cuál es su relación con la libertad?
Las autoras han tratado mucho el tema del amor. Han expresado sus muchas luces, pero también sus sombras. La cuarta edición del Día de las Escritoras nos invita a entrar en este laberinto, a la búsqueda de algo que tal vez todavía desconocemos.

Al igual que los años anteriores, ese mismo día se celebrará la Editatona del Día de las Escritoras, una jornada de edición en Wikipedia para mejorar los contenidos sobre escritoras. Esta actividad, organizada junto a Wikimedia España, busca visibilizar el legado literario de autoras hispanas e hispanoamericanas a través de la edición, creación y mejora de artículos en la enciclopedia libre desde una perspectiva de género.

Clara Sanchis, comisaria, es actriz y música, cuenta con una prestigiosa trayectoria, en la que ha protagonizado una veintena de espectáculos teatrales y ha participado en numerosas producciones cinematográficas y televisivas. Actualmente, recorre los escenarios con Una habitación Propia, de Virginia Woolf y El Mago, de Juan Mayorga. Desde 2008 colabora semanalmente como articulista en el diario La Vanguardia.

Fuentes 20 Minutos B N E

 

Poetas que te harán amar la poesía

Poetas que te harán amar la poesía

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La hermana pobre. Tan olvidada y maltratada en tantas ocasiones, pero tan viva. Y tan agradecida. Solo hace falta acudir a ella para sentir todo lo que nos da. Solo bastan unos versos para descubrir todo lo maravilloso que esconde. Ella es la poesía. Pero también lo eres tú. Y para seguir teniéndola presente queremos recordar -y animarte a recitar en voz alta- algunas letras, algunos poemas, algunos recuerdos de ese sentimiento tan especial que guardaron para siempre estos poetas universales.

Federico García Lorca

Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos.

Las cabezas levantadas y los ojos entornados.

Cómo canta la sumaba  ¡ay, cómo canta en el árbol!

Por el cielo va la luna con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran, dando gritos, los gitanos.

El aire la vela, vela. El aire la está velando.

Rosalía de Castro

Era apacible el día.

Y templado el ambiente,

Y llovía, llovía

Callada y mansamente;

Y mientras silenciosa

Lloraba y yo gemía,

Mi niño, tierna rosa

Durmiendo se moría.

Antonio Machado

Antes que el río hasta la mar te empuje

por valles y barrancas,

olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera

también hacia la luz y hacia la vida,

otro milagro de la primavera.

Gustavo Adolfo Bécquer

Podrá nublarse el sol eternamente;

podrá secarse en un instante el mar;

podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte

cubrirme con su fúnebre crespón;

pero jamás en mí podrá apagarse

la llama de tu amor.

Gloria Fuertes

Aunque no nos muriéramos al morirnos,

le va bien a ese trance la palabra: Muerte.

Muerte es que no nos miren los que amamos,

muerte es quedarse solo, mudo y quieto

y no poder gritar que sigues vivo.

Miguel Hernández

Tristes guerras si no es amor la empresa.

Tristes, tristes.

Tristes armas si no son las palabras.

Tristes, tristes.

Tristes hombres si no mueren de amores.

Tristes, tristes.

Pablo Neruda

Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.

Pero la noche llega y comienza a cantarme.

La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.

Y como yo te amo, los pinos en el viento,

quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

Gabriela Mistral

Duerme, duerme, dueño mío,

sin zozobra, sin temor,

aunque no se duerma mi alma,

aunque no descanse yo.

Duerme, duerme y en la noche seas tú

menos rumor que la hoja de la hierba,

que la seda del vellón.

Mario Benedetti

Vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa, ensayar el canto,

bajar la guardia y extender las manos,

desplegar las alas e intentar de nuevo,

celebrar la vida y retomar los cielos.

Rafael Alberti

Deja ese sueño.

Envuélvete desnuda y blanca, en tu sábana.

Te esperan en el jardín tras las tapias.

Tus padres mueren, dormidos.

Deja ese sueño.

Anda.

Tras las tapias,

te esperan con un cuchillo.

Fuente: Más leer.

¿Cual es tu poeta favorito? Nos gustaría saberlo. ¿Nos lo dices en los comentarios?

Phillis Wheatley la primera poeta de color

Phillis Wheatley la primera poeta de color

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Phillis Wheatley (1754-1784)
“Fue llamada Phillips, porque así se llamaba el barco que la trajo, y Wheatley, que era el nombre del mercader que la compró. Había nacido en Senegal. En Boston, los negreros la pusieron en venta:
-¡Tiene siete años! ¡Será una buena yegua!
Fue palpada, desnuda, por muchas manos. A los trece años, ya escribía poemas en una lengua que no era la suya. Nadie creía que ella fuera la autora. A los veinte años, Phillips fue interrogada por un tribunal de dieciocho ilustrados caballeros con toga y peluca. Tuvo que recitar textos de Virgilio y Milton y algunos pasajes de la Biblia, y también tuvo que jurar que los poemas que había escrito no eran plagiados. Desde una silla, rindió su largo examen, hasta que el tribunal la aceptó: era mujer, era negra, era esclava, pero era poeta.”

Nacida en lo que sería Senegal, más tarde instalada en lo que sería Gambia, fue capturada y sometida a la esclavitud cuando tenía siete años de edad. Wheatley fue llevada a América cerca de 1760, donde John y Susannah Wheatley de Boston, Masachusetts la compraron y fue convertida a la fe cristiana. La familia de mercaderes se aseguraron de que la chica intelectualmente dotada recibiera una buena educación, incluyendo estudios de latín, griego, mitología e historia. Pronto dominaría el inglés, con su primer poema publicado hacia 1767 a la edad de 13, en el Newport Mercury.

La poesía de Wheatley gira en torno a temas cristianos, con muchos poemas dedicados a personalidades famosas. Escasa vez menciona su propia situación en los poemas que escribe. Uno de los pocos que tratan la esclavitud es “On being brought from Africa to America”

Fue la gracia la que me trajo desde mi tierra pagana,

le enseñó a mi ignorante alma a entender

que hay un Dios, que hay un Salvador también:

Una vez no he buscado ni sabía de la redención.

Algunos ven a nuestra oscura raza con ojo desdeñoso,

“Su color es un hito diabólico.”

Recordad, cristianos, negros, tanto como Caín,

Podrán ser refinados, y unirse al angélico tren.

Debido a que mucha gente blanca encontraba difícil de creer que una mujer negra pudiera ser tan inteligente como para escribir poesía, en 1772 Wheatley debió defender su capacidad literaria en la corte. Fue examinada por un grupo de intelectuales de Boston, entre ellos John Erving, el reverendo Charles Chauncey, John Hancock, Thomas Hutchinson, el gobernador de Massachusetts, y su teniente gobernador Andrew Oliver. Concluyeron que, de hecho, ella era la autora de los poemas adscriptos a su persona y firmaron un certificado que fue publicado en el prefacio a su libro de Poems on Various Subjects, Religious and Moral, editado en Aldgate, Londres en 1773. El trabajo fue publicado en Londres porque la editorial en Boston se había negado a aceptarlo. Phillis y el hijo de su señor, Nathanial Wheatley, fueron a Inglaterra, donde Selina, la Condesa de Huntingdon y el Conde de Dartmouth le ayudaron con incentivos económicos.

Algunos críticos citan la exitosa defensa de Wheatley de su poesía en corte y la publicación de su libro como el primer reconocimiento oficial de la literatura afroamericana.

En 1778, el poeta afroamericano Jupiter Hammon compuso una oda a Wheatley. El autor nunca se menciona a sí mismo en el poema, pero tal parece que eligiendo a Wheatley como motivo, estaba reconociendo su origen común.

Sus últimos años y tras la muerte de John y Susannah Wheatley, Phillis contrajo matrimonio con un negro liberto y de profesión verdulero llamado John Peters. Luego de que su marido la abandonara, realizó tareas domésticas como sirvienta. Ni el trabajo duro ni su habilidad artística le brindarían prosperidad, lo que desembocaría en su temprano deceso a la edad de 31, sumida en la pobreza, y muriendo su tercer hijo unas horas después. Un segundo volumen de poesía en el que se encontraba trabajando se ha perdido.

Curiosidades sobre Bécquer

Curiosidades sobre Bécquer

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GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER (1836-1870)
Imagen icónica y quintaesenciada del Romanticismo español, también de los antiguos y añorados billetes de cien pesetas españoles (un hecho realmente irónico, dada la miseria económica que le acompañó en vida), genio de poesía inmortal y leyendas deslumbrantes, su verdadero nombre era Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida. Tomó para sí el apellido de Bécquer, como su hermano, porque provenía de la familia de su padre, que ascendía de nobles comerciantes flamencos que poseían capilla y sepultura en la propia catedral de Sevilla. Amó a una mujer, Julia Espín, que nunca le correspondió. Se casó a los 25 años con la hija del médico que le trataba la tuberculosis, y que le sería infiel. Sus hijos se contagiarían de la misma enfermedad. Vivió en un Madrid ajeno a su talento, y que le sumió en la pobreza y el olvido. En el lecho de muerte, pidió a sus amigos que publicaran sus obras para que los supuestos beneficios salvaran a su familia de la ruina: “Si es posible, publicad mis versos. Tengo la impresión de que muerto seré más y mejor conocido que vivo” Ni eso obtuvo. Su familia moriría en la miseria pocos años después.

Photo by J.C. Castro

Emily Dickinson, una poeta en su habitación

Emily Dickinson, una poeta en su habitación

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Por su miedo al exterior, una de las mujeres más brillantes de todos los tiempos, tomó la decisión de permanecer oculta del mundo. Dedicó su vida a la poesía y a la escritura aunque sus trabajos nunca fueron mostrados al público en vida. Sus ganas de permanecer en el anonimato y su extraña visión de la vida la hacen una de las figuras más representativas de la poesía americana. ¿Quién fue Emily Dickinson? ¿Qué la inspiraba? ¿Por qué se encerró en su casa?

Emily Dickinson fue una mujer brillante, desde niña se destacó en los estudios, pese a que no le gustaba estudiar, se dedicó a aprender sobre la naturaleza y la astronomía. Mantenía un cuaderno de campo en el que estudiaba las cualidades de las flores que mantenía en su jardín.

La vida de Dickinson es un misterio en muchos aspectos, pero fue porque desde el inicio de su carrera como escritora, decidió mantenerse en el anonimato. Emily era una persona muy solitaria, para lograr producir sus obras se escondía en su habitación y pasaba días en total soledad. El aislamiento era su terapia, la única persona que podía romperlo era su hermana menor Lavinia, quien se convirtió en la persona más importante de su vida. Su mejor amiga, su confidente y después de su muerte, la que se encargó de mostrarle al mundo su talento.

Su estilo de escritura la hizo distinguirse y destacar en el mundo de la poesía, sus versos son cortos y con palabras coloquiales. La poesía en su época se utilizaba para escribir largos textos sobre historia, política, cultura y moral. Dickinson se dedicó a escribir sobre sus sentimientos, sus pensamientos, las emociones y las pasiones.

La escritura era su terapia para escapar de la monotonía y de los dolores de la vida cotidiana.

Los detalles de la vida íntima de Emily tienden a ser confusos, la información proviene de los recuerdos de su hermana y de las hipótesis y deducciones de los historiadores quienes se han dedicado a estudiar sus cartas. De niña era sociable y tuvo numerosos amigos hombres, pero hubo dos personas que marcaron un antes y un después:

Benjamin Franklin Newton; fue un hombre muy educado que logró conquistar el corazón de Emily con su inteligencia y su carisma. Desde el primer momento en que lo vio sintió una conexión especial. Él se convirtió en su mentor, su maestro, lo admiraba profundamente, pero había algo terrible en su destino: estaba terriblemente enfermo de tuberculosis y estaba próximo a morir cuando la conoció.

Al fallecer, Emily entró en una profunda depresión. Se había despedido del hombre que más había querido y admirado. No se sabe con total certeza si Emily llegó a sentir atracción física por Benjamín, pero estaba totalmente enamorada de su inteligencia. Algunos historiadores la catalogan de sapiosexual.

Charles Wasdworth: fue un pianista muy reconocido internacionalmente que cautivó el corazón de Emily. La relación entre ambos fue muy especial, Charles estaba casado pero se convirtió en su mentor y confidente. Lamentablemente el amor no fue duradero porque Charles murió al poco tiempo.

La muerte de los dos hombres que habían logrado impresionarla la traumatizó, escribió numerosas cartas explicando su tristeza y en una de ellas se preguntó “¿Será que Dios está en contra del amor?”

A partir de 1862 su vida cambió totalmente, decidió recluirse totalmente en su habitación, excusada de querer dedicarse a escribir y escondiéndose de un terrible miedo a la muerte inminente.

Hundida en la depresión, encontraba consuelo en la soledad. Se convirtió en una persona muy extraña, evadía el contacto con el público, hablaba a través de la puerta de su cuarto. No recibía visitas y no quiso salir ni al funeral de su padre, que se efectuó en su misma casa.

Las pocas veces que salía del cuarto era para el jardín y no aceptaba compañía. Disfrutaba de las flores y los atardeceres con una característica muy particular: a partir de 1862 únicamente vestía de blanco. Su misteriosa figura rondaba por los jardines de su casa con largos vestidos impecables de algodón. Para ella, el blanco representaba la pasión, la intensidad y la pureza.

La escritora dedicó su vida eternamente a escribir, tiene más de 1.800 poemas escritos por ella, pero nunca conoció la fama, sino hasta después de su muerte, cuando su hermana menor registrando su cuarto encontró todos los manuscritos e impactada por la calidad de sus obras, decidió publicarlos y mostrarle al mundo el talento de su hermana.

Emily murió de nefritis, una enfermedad de los riñones, pero realmente la principal causa de su muerte fue la depresión. Si bien había pasado los últimos años de su vida recluida en una habitación ahogándose en su tristeza, su única alegría era su pequeño sobrino, hijo de su hermano mayor.

El pequeño murió de una enfermedad incógnita y esto desequilibró totalmente a Emily, quien murió poco tiempo después.

Fuente: Culturizando.com

Photo by orionpozo

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