Leer antes de dormir te ayuda a descansar

Leer antes de dormir te ayuda a descansar

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La terapia de leer libros antes de acostarnos no es una terapia que se enseñe ni se recete de manera profesional, sin embargo, si consideramos que una terapia ayuda a sanar, y sabemos que la literatura es enormemente beneficiosa para el cerebro, podemos asegurar que una terapia con libros será efectiva para mejorar el descanso.

Durante el día, la prisa, los deberes y las obligaciones pueden tenernos muy ocupados, y entre tantas distracciones y diligencias que se deben realizar, lo único que tenemos en mente es el deseo de que llegue la noche para poder relajarnos y volver a recargar nuestras energías.

Lo que necesitamos es desconectarnos al llegar a casa y eso lo hacemos de manera automática, sin embargo, descuidamos muchos detalles que son los que pueden ayudarnos a edificarnos, como es el caso de la lectura nocturna.

En este sentido, una de las actividades con mayores beneficios para nuestro cuerpo es leer antes de ir a la cama. Puede parecer trivial, pero hay muchas personas que habitualmente leen algunas páginas de su libro antes de acostarse.

Frente a este hábito, varios estudios, incluido el realizado por Northern Illinois University, han demostrado que la lectura antes de acostarse conlleva beneficios reales para el cuerpo y la mente humana.

Los libros tienen el poder de sumergir al lector en universos fantásticos, alejándole del estrés y de los muchos compromisos que alimentan las preocupaciones cotidianas. Sumergirse en la lectura significa olvidar, por un momento determinado, todo lo que durante el día no te hace descansar: una disputa, ansiedad por el trabajo o un examen. Estas cosas se olvidan de repente, para abrirle lugar ala fantasía que nuestro libro nos quiere contar.

Por esta razón, leer algunas páginas de un libro antes de ir a dormir es una verdadera terapia para la salud. Los libros no solo nos hacen más felices, sino que nos ayudan a conciliar el sueño y nos guían a través de fantásticas aventuras.

Los beneficios de leer, tanto para nuestro cuerpo como para nuestra mente, son muchos, y algunos son realmente especiales.

Es un hecho conocido que leer libros puede ampliar nuestro conocimiento, ayudando a mejorar la forma en la que nos expresamos en palabras y cómo vemos el mundo.

Según un estudio realizado por Northern Illinois University, las funciones cognitivas de aquellos que leen antes de ir a dormir son mejores que aquellos que no nutren regularmente su mente, lo que favorece el desarrollo del conocimiento general y léxico.

Además, el Instituto Nacional de Envejecimiento ha demostrado que los adultos que leen antes de acostarse conservan más fácilmente sus funciones mentales; de hecho, leer, al ser una actividad que estimula el cerebro, incluso ayudaría a prevenir la enfermedad de Alzheimer.

Algunos académicos ingleses han tratado de prescribir la lectura de un libro a una serie de pacientes que padecen ansiedad o depresión. Se ha encontrado que, tanto en pacientes con niveles leves de depresión como en aquellos con niveles más altos, leer un libro antes de dormir ayuda a aliviar los síntomas típicos de estos padecimientos muy frecuentes. Incluso puede ayudar a evitar que sucedan.

Investigadores de la Universidad de Sussex han demostrado que media hora de lectura antes de irse a dormir ayuda a reducir el estrés acumulado durante el día.

En particular, leer un libro disminuye el nivel de cortisol en el cuerpo, conocido como la “hormona del estrés“. Para descansar bien, el nivel de cortisol debe ser bajo; por lo tanto, al ser una actividad relajante, la lectura puede regular la hormona del estrés para que se mantenga en un nivel más bajo, para así poder conciliar el sueño.

Según la National Sleep Foundation, es esencial establecer una serie de actividades, siempre iguales todas las noches, antes de acostarse. Ya sea que estés escuchando música o leyendo un libro, hacer uno de estos “ejercicios” todos los días, ayuda al cerebro a acostumbrarse a ciertos ritmos, lo que le permite recordar cuándo es hora de irse a dormir.

Cuando leemos un libro, la mente se relaja y se deja llevar a mundos distantes, desprovistos de esas ansiedades y preocupaciones que atormentan durante el día.

Aunque es puramente subjetivo y, por lo tanto, varía de persona a persona, es aconsejable leer un libro “relajante” antes de irse a dormir.

Por esta razón, se deben evitar los thrillers, los libros de terror o las historias de detectives. Este último, sobre todo, no te permitiría dormir pacíficamente, por esa sensación de suspenso que inmediatamente haría descubrir al culpable.

Las novelas históricas, anecdóticas o divertidas son ideales para conciliar el sueño en completa serenidad y tranquilidad. Una bella novela histórica, por ejemplo, tal vez centrada en el personaje que tanto nos ha intrigado entre los pupitres de la escuela, ayudará a nuestra mente a alejarse del estrés cotidiano y abandonarse a aventuras mágicas.

Incorpora la lectura a tus hábitos diarios antes de irte a dormir, y podrás notar grandes diferencias en poco tiempo.

Fuente: Mente asombrosa

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Corín Tellado, diez años sin sus letras

Corín Tellado, diez años sin sus letras

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Su nombre aparece en millones de libros repartidos por todo el mundo, sus novelas se han traducido a 27 idiomas, ha vendido más de 400 millones de ejemplares de sus obras… Ha sido la escritora más prolífica y sin duda popular de las letras hispanas, e hizo soñar al mundo entero con sus novelas románticas. Hoy recordamos a Corín Tellado, una mujer sencilla y discreta, detrás de uno de los nombres más famosos del planeta.

Muchas de las mujeres de antaño, sus madres, hermanas o amigas, han leído a Corín Tellado. Un hito de la literatura moderna que ayudó a soñar con el amor perfecto a millones de mujeres de todo el mundo. Discreta pese a su enorme fama; trabajadora hasta el extremo; humilde pese a su éxito mundial y tremendamente generosa, a decir de sus vecinos, Corín Tellado ha sido sin duda la escritora más exitosa de las letras en español. Aunque la crítica literaria jamás le otorgó un reconocimiento serio, el apoyo de los lectores de todo el mundo respaldó su trabajo con un éxito multitudinario, el mayor sin duda de cualquier escritor en español: escribió más de 5.000 novelas que se han traducido a 27 idiomas, y de las que se calcula que se han vendido más de 400 millones de ejemplares. Estos datos abrumadores hicieron que fuera reconocida por el Libro Guinness de los records y por la UNESCO, como la escritora más leída en letras hispanas. Sus obras hoy siguen siendo reeditadas, y se siguen vendiendo masivamente.

Su nombre completo era María del Socorro Tellado López, pero su familia la llamaba Socorrín, nombre que acabó convertido en el apodo, aún más corto, de Corín, con el que se haría famosa en todo el mundo. Era la única chica en una familia de cinco hijos, con cuatro hermanos varones. Había nacido en Asturias en 1927, pero su padre fue trasladado a Cádiz después de la guerra, y allí mantuvo su gran afición a la lectura, gracias entre otras cosas a su amigo, el librero Onofre Manzanares, que le prestaba novelas de sus escritores favoritos.

Desde muy niña, Corín pasaba horas leyendo a los clásicos franceses como Dumas o Balzac, pero también era una gran admiradora de Miguel Delibes. Su primera obra surgió como un reto familiar: uno de sus hermanos había escrito un relato, pero ella decidió que podría hacerlo mejor, y se puso a ello.

El resultado fue satisfactorio y le descubrió su facilidad para componer historias. Un “don” que vino de perlas a la familia poco tiempo después, cuando en 1945 su padre enfermó gravemente. Por las noches, mientras cuidaba a su progenitor, Corín comenzó a escribir la que sería su primera novela publicada, Atrevida apuesta.

Onofre, el librero, la ayudó a ponerse en contacto con la editorial Bruguera para mandar el texto acabado, y allí comenzó el milagro. Pocas semanas después del fallecimiento de su padre, Bruguera publicó Atrevida apuesta, pagando a su autora la nada desdeñable cantidad para la época de 3.000 pesetas. Desde entonces, Corín, con tan solo veinte años, no dejaría de escribir: pasó a convertirse en una de las reinas del quiosco, y en el soporte económico de su familia. Por cierto, que Atrevida apuesta se vendió tan bien, que ha sido reeditada más de cuarenta veces.

De esta forma, los quioscos y librerías, primero de España, después de toda Latinoamérica, y finalmente los de medio mundo, comenzaron a llenarse de libros con la firma de Corín Tellado, que se convirtió en uno de los activos más importantes de Bruguera, su editorial de casi toda la vida. Corín pasó a estar en nómina de la editorial y a ganar un sueldo mensual que superaba a lo que entonces podría ganar un médico o un ingeniero, y que iba en aumento con el tiempo. Pero también tuvo muchos encontronazos con la empresa, incluyendo varias disputas legales por los derechos de autor de los libros o por las reediciones de estos; disputas que normalmente se solucionaban con consiguientes acuerdos posteriores. Además, también publicó con otras editoriales y firmas, como la revista cubana Vanidades.

Aunque Corín siempre presumió de haber escrito una obra variada en distintos géneros, lo cierto es que la mayor parte de su trabajo, y el más reconocido, fueron sus novelas románticas, que aún hoy se siguen vendiendo por miles en todo el mundo. En sus argumentos, las protagonistas femeninas encontraban a hombres interesantes, galantes y atractivos, con los que iniciaban un romance cuyo éxito solía llegar solo después de atravesar ínclitas dificultades y retos. “Corín Tellado es afectuosa, pero no una cursi, ni siquiera romántica”,dijo la escritora en cierta ocasión.

Aunque no corrían buenos tiempos para las libertades femeninas, las mujeres de las novelas de Corín solían ser un tanto adelantadas a su época: casi todas eran chicas con inquietudes, deseosas de aprender, estudiar, superarse y viajar. Jóvenes inteligentes que hablaban idiomas, luchaban por su futuro y soñaban con convertirse en profesionales… y por supuesto, con encontrar el amor de su vida. Desde sus primeras novelas Corín introducía pequeños sesgos de amor carnal, a través de una erótica más bien sugerida, que tenía su límite en amorosos abrazos y apasionados besos en la boca, como la época lo requería. Corín también inauguró un formato que fue todo un boom en los años 60: la fotonovela con coloridas y apasionadas fotografías de los protagonistas y sus azoradas historias de amor. Con los años y la apertura social, sus novelas se fueron adaptando a los cambios e introdujeron temas como la separación, el divorcio, las drogas o el aborto. Después de los años noventa, cuando el género rosa comenzó su decadencia, Corín se inició la escritura de una nueva serie erótica, que firmó con el pseudónimo de Ada Miller.

Aunque, mientras que las heroínas de sus novelas vivían apasionadas historias de amor, la vida romántica de la propia Corín no rebosó de emociones fogosas. Decepcionada por el fracaso de un primer gran amor, se casó, un poco por venganza, un poco por aburrimiento, cuando ya tenía 33 años y posiblemente estaba cansada de ser la solterona rica que mantenía a buena parte de su familia.

El elegido fue Domingo Egusquiza, un atractivo joven vasco, con quien contrajo matrimonio en 1959, vestida de negro en el Monasterio de Covadonga. Ambos fueron padres de dos hijos, Begoña y Domingo, pero muy poco después de la boda Corín se dio cuenta de que casarse había sido un error.

Cuatro años después del matrimonio, en 1962, la pareja se rompió y Corín se convirtió en una de las pocas separadas en la época del franquismo. Nunca le echó la culpa a su exmarido, simplemente reconoció que la pareja no había funcionado, que nunca había amado a su marido, que casarse fue un error y que su independencia económica -a diferencia de lo que le sucedía a la mayor parte de mujeres de la época- le permitía vivir de forma autónoma. Aunque sus hijos se quedaron con ella, y nunca volvió a casarse, jamás habló mal de su ex.

Hasta el final de su vida, Corín, que fue una trabajadora incansable, se mantuvo escribiendo. Se levantaba muy temprano y seguía una auténtica rutina continuada, gracias a lo cual pudo realizar una obra tan amplia. En los últimos años sufrió una enfermedad renal que la obligaba a someterse a sesiones de diálisis cada mañana, pero eso no la impidió seguir trabajando. Ya convertida en abuela, sus últimas novelas fueron escritas con la ayuda de su nuera, que trascribía sus palabras. El 11 de abril del 2009 falleció en su casa de Gijón, a los 81 años. Dejó detrás de sí una familia amada y unida; miles de libros, personajes y sueños amorosos, y millones de lectores en todo el mundo. No necesitó que los críticos ni los intelectuales avalaran su obra: el público llano lo hizo en su lugar. Diez años después de su muerte, Corín Tellado sigue siendo la marca de un legado incalculable.

Fuente: Yold

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¿Entendemos lo que leemos?

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¿Cuándo fue la última vez que leíste un texto, de principio a fin, sin desesperarte, sin cansarte, sin interrumpir tu lectura, sin distraerte y sin querer pasar urgentemente a otra cosa?

Esta pregunta, por sencilla que pueda parecer, es capaz de revelar una de las tendencias contemporáneas más preocupantes: el impacto de Internet y sus tecnologías derivadas parece haber creado una nueva forma de analfabetismo funcional, en el cual la gente sabe leer pero es incapaz de mantener su atención suficientemente en la lectura como para comprender las ideas que propone un texto o la abstracción inherente a toda escritura, y menos para recrear los efectos emocionales y estéticos propios de ciertas obras.

Como quizá muchos de nosotros sabemos por experiencia propia, la lectura ha experimentado a lo largo de los últimos años una de las transformaciones más importantes de su historia.

Después de al menos un par de siglos de ser una práctica realizada en silencio y con cierto grado de soledad, en nuestra época ambas condiciones han cambiado radicalmente, pues el silencio ha sido sustituido por un ruido casi omnipresente y multiforme: el ruido de la distracción; e igualmente, la soledad en la que la lectura se desarrollaba ha sido reemplazada poco a poco por una peculiar forma de la presencia y la compañía (mensajería instantánea, redes sociales, etc.), capaz de irrumpir en todo momento y circunstancia.

La “era de la ansiedad”  ha arrasado, entre muchos otros bienes, con la posibilidad de sentarse tranquilamente a pasar las páginas de un libro, sumergirse en su lectura y por un instante suspender la corriente incesante del tiempo para situar en su lugar los acontecimientos que la escritura es capaz de implantar en nuestra percepción.

La constatación de este hecho no es un asunto menor. Si la lectura suele considerarse importante a priori, es porque durante varios siglos se dio por sentado que los libros eran la mejor forma de almacenar conocimiento fuera de nuestra memoria.

De todos los saltos civilizatorios que ha experimentado la humanidad, la escritura fue uno de los más decisivos. Sin ésta, es muy posible que nuestra especie seguiría repitiendo los mismos errores de nuestros ancestros más remotos, y aunque en algunos casos esto sucede así, en muchos otros, sobre todo aquellos relacionados con la técnica, la escritura y la lectura han sido dos herramientas clave para el desarrollo de la cultura.

Vale la pena recordar que leer no es únicamente descifrar los signos que conforman una palabra, un párrafo o un libro entero, sino además entender de manera amplia el sentido de aquello que se lee: su sentido literal y su sentido figurado, el uso que se le da al lenguaje, el mensaje que se busca transmitir, la posición ideológica desde la cual se habla y otras sutilezas presentes en un texto.

Los analfabetas funcionales de nuestra época tienen las habilidades necesarias para descifrar las palabras, pero han perdido su comprensión lectora. De cierta manera, este resultado puede verse como un desperdicio de todos los recursos alguna vez invertidos en el esfuerzo de aprender a leer.

Entre otros testimonios que podrían recabarse respecto de esta situación, quizá los más elocuentes se encuentren entre los profesores de los niveles medio y superior de la educación escolarizada. En numerosos casos, profesores de casi cualquier disciplina han manifestado su preocupación por la dificultad de los jóvenes para mantener su atención en una tarea.

En cuanto al caso específico de la lectura, el periódico británico The guardian recoge como ejemplo la experiencia de Mark Edmundson, profesor de literatura inglesa que ha constatado que existe una amplia reticencia de los estudiantes hacia las obras más emblemáticas de los siglos XIX y XX, debido a que no tienen la paciencia para leer profundamente. Edmundson habla incluso de una suerte de “impaciencia cognitiva” que se interpone entre la mente del estudiante y la recepción de la obra literaria.

Por su parte Ziming Liu, de la Universidad Estatal de San José (California), ha realizado estudios en torno a una práctica conocida en el mundo anglosajón como skimming, lo cual puede traducirse como “hojear” (con cierta evocación a la idea de destilar). De acuerdo con Liu, no son pocos los estudiantes que ahora no hacen más que “hojear” los textos que leen, buscando los términos que consideran importantes para pasar pronto a otra cosa.

Esta forma de “leer”, sin embargo, va en contra de la naturaleza misma de la lectura. Patricia Greenfield, psicóloga de la Universidad de California en Los Ángeles, ha explicado en sus investigaciones que la lectura ocurre como un circuito que requiere de todo un ambiente para desarrollarse y culminar en la generación del conocimiento. Interrumpir alguna de las fases de ese circuito, suprimir alguno de sus componentes, saltarse alguno de los pasos conduce necesariamente a un resultado incompleto y en no pocos casos equivocado. La expectativa de inmediatez a la que estamos tan habituados no puede cumplirse en la lectura, en la cual los resultados se obtienen paulatina y gradualmente, como culminación de un proceso que en sus etapas intermedias agrega cada vez pequeños o grandes componentes que ya por sí mismos pueden considerarse ganancias parciales.

Nuestra época ha sido afectada de manera notable por la transformación radical que trajo la invención del Internet y las comunicaciones digitales. Un ámbito de esa transformación es, claramente, la capacidad de atención del ser humano. La conexión 24/7 propia del Internet se convirtió en una conexión también incesante para nuestra mente y, más aún, en una especie de tiranía para nuestra atención.

¿Al ser humano todavía le interesa acceder al conocimiento? Esta pregunta sin duda está en el origen del interés que se puede tener por la lectura. Más allá de las condiciones adversas o favorables, el interés por una tarea o por sus resultados esperados es, indudablemente, la pieza clave que nos lleva a emprender los esfuerzos necesarios para realizarla.

Lo paradójico sería que en una época que alguna vez fue llamada la era de la información, el sujeto contemporáneo simplemente prefiera vivir en la ignorancia, la mentira, el prejuicio o la ilusión de la verdad: nubes del pensamiento que la lectura ayuda a disipar.

Fuente The Guardian

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Poetisas que se adelantaron a su tiempo

Poetisas que se adelantaron a su tiempo

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Se conservan textos de las poetisas de al-Ándalus que demuestran que eran mujeres cultas en su mayoría, con afán de libertad, que cantaron al amor sin renunciar al erotismo explícito.

La historia de al-Ándalus ha dejado constancia de los nombres de 34 poetisas. Ninguna de las poetisas de al-Ándalus llegó a publicar su colección de poemas, pero sí hay más de un centenar de composiciones conservadas que demuestran la adelantada posición de estas mujeres en el campo de la literatura con una obra marcada por la libertad, la expresión de la opinión y el sentimiento, una mujer totalmente emancipada en su creación literaria.

Las poetisas de al-Ándalus, mujeres sabias andalusíes eran mujeres que recibían educación en gramática y leían a los autores árabes clásicos. Incluso varias de las poetisas recibieron formación especial para cultivar versos.

Normalmente un familiar se encargaba de su formación, era una educación de padres a hijas, también con casos excepcionales de mujeres que enseñaban poesía a otras mujeres.

Aunque hay un perfil de poetisa correspondiente a la nobleza, también hay otras cantoras humildes, e incluso algunas poetisas esclavas.

Encontramos en las poetisas de al-Ándalus una poesía llena de sinceridad, sensual, menos física y con sentimientos de mucha naturalidad. Los temas principales de los poemas de las poetisas andalusíes eran dos: el erótico-amoroso y el panegírico (alabanza a alguien). Dos de estas poetisas andalusíes que cantaron al amor fueron Wallāda bint al-Mustakfī y Ḥafṣa bint al-Ḥāŷŷ ar-Rakūniyya.

Dentro de las poetisas de al-Ándalus, Wallāda fue hija del califa omeya Muḥammad III al-Mustakfī (1024 – 1025) y vivió en su palacio cordobés donde organizó tertulias literarias en las cuales se reunían los grandes poetas de aquella época.

Nunca llegó a casarse, pero se han conservado nueve poemas, dos de ellos tratan el amor dirigido al también poeta Ibn Zaydūn.

Est es una muestra de su poesía:

Tras la separación, ¿habrá medio de unirnos?

¡Ay! Los amantes todos de sus penas se quejan.

Paso las horas de la cita en el invierno

sobre las ascuas ardientes del deseo,

y cómo no, si estamos separados.

¡Qué pronto me ha traído mi destino

lo que temía! Mas las noches pasan

y la separación no se termina,

ni la paciencia me libera

de los grilletes de la añoranza.

¡Que Dios riegue la tierra que sea tu morada

con lluvias abundantes y copiosas!

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El libro de los muertos será publicado

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Se van a imprimir por primera vez los famosos papiros en una edición facsímil.

Una editorial española, CM Editores, anunció que presentará en primicia mundial la primera y única edición de El libro de los Muertos, el papiro más conocido y quizá el más importante del antiguo Egipto.

El Papiro de Ani era un tratado fundamental para los egipcios ya que contenía un compendio de pautas, conjuros, oraciones, fórmulas mágicas y recitaciones que los egipcios, una vez fallecidos, debían seguir hasta presentarse en el juicio de Osiris, el Dios egipcio de la resurrección, vegetación y agricultura.

Se cuenta que rodeado de 42 jueces, se dirimía la pureza de su alma, lo que le garantizaría o no, el paso a la vida eterna. Más allá de su valor económico, pues un rollo de papiro podía suponer la mitad de la paga anual de un campesino, El Libro de los Muertos era crucial para garantizar la futura resurrección del difunto. Su escritura jeroglífica, realizada por tres escribas data del año 1250 a.C aproximadamente.

Según informa el diario  El economista, para elaborar los 999 ejemplares de esta primera edición facsímil, limitada y bajo notario, de uno de los libros de referencia en la Historia, y no sólo entre los egiptólogos, han sido necesarios cuatro años de trabajo especializado y varios viajes al corazón del Museo Británico de Londres, donde está custodiado dicho papiro, bajo estrictas medidas de seguridad.

La edición promete ser fiel testigo del papiro original, pero tendrá ingredientes extras. Por ejemplo, incluye la traducción completa de los jeroglíficos y cuenta con la participación en la edición de Zahi Hawass, antiguo ministro de antigüedades de Egipto y el egiptólogo con mejor reputación de la actualidad. Además, el periodista y también egiptólogo participó en los comentarios del facsímil.

Con Signatura EA 10470, el British Museum custodia desde 1888 esta obra que ilustra la historia de Egipto y la manera de pensar, el conjunto de creencias y la vida cotidiana de una cultura que tanto influyó en los judíos, griegos, romanos y finalmente en la Europa cris­tiana.

Fuente: El economista

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Original idea para iniciar a los niños en la lectura.

Original idea para iniciar a los niños en la lectura.

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Al escuchar a sus alumnos decir que “leer es un rollo”, esta profesora ideó una sutil estrategia para atraparlos en la lectura.

Introducir a niños y adolescentes en la lectura a veces resulta complicado. En una época en la que tienen diferentes estímulos, los libros parecen estar abocados al desinterés. Sin embargo, en las escuelas e institutos siguen buscando métodos para que la lectura sea una afición más.

Algunos maestros y profesores lo intentan y como la protagonista de esta historia, una profesora valenciana llamada Nay, buscan la técnica adecuada para atrapar a sus alumnos.

Para la profesora fue una cuestión no solo personal, sino una obligación. Entiende que cuando sus alumnos le dicen eso de que “leer es un rollo” ella tiene que buscar soluciones y hacerlo atractivo.

Así que decidió hacerlo de forma sutil. No con imposiciones ni recomendaciones directas, sino haciéndoles ver que podía ser atractivo. Así que decidió ponerse a ella como ejemplo, captar su atención y despertar su interés. Aparte de considerar la lectura “fascinante”, entiende que su obligación como maestra es lograr que a sus alumnos les parezca interesante.

Por ejemplo; durante dos semanas llevaba el Kindle a clase y, cuando llegaban los alumnos les dice cosas como: “un segundo, termino esta página y empezamos la clase, que está muy interesante”.
Una vez tenía atrapados a los alumnos en esa incógnita, buscó lo que les podía agradar. No buscaba leer por leer, ni imponer ciertos libros, sino hacer que ellos se sientan partícipes y en base a eso hablar de anécdotas de estos libros.

Publicó la idea en twitter. El hilo se hizo viral. En las redes sociales se ha aplaudido el resultado final: muchos alumnos le pidieron libros adaptados a sus gustos. Incluso una madre le ha dicho que su hijo no para de pedir un ebook como el que ella lleva a clase.

Fuente El Periódico

 

 

 

 

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