Acciones

Acciones

Clica para calificar esta entrada!
[Total: 1 Promedio: 5]
¿En qué fase estoy hoy? Hay tiempos de vivir. Hay tiempos de sentir y de pensar.
Momentos para soñar. Para escribir, anhelar.
Aveces toca sufrir. Otras charlar. Ayudar y dar consuelo… Idear…
Algunas veces debo ser sincero. Otras tengo que mentir.
Hay tantos tipos de momentos… Miles de verbos, relacionados con instantes precisos de la vida. El de ir, el de retornar, el de huir… Desaparecer, que es deshacer una aparición. Volver al orden del principio.
Un día noté que debía respirar más que suspirar, y otro hubo en el que tenía que reír. Me hacía falta, y reí. Te estoy tan agradecido por aquellos días…
 
Amar, es imprescindible. Amar lo suficiente, como dormir o caminar. No es algo que se pueda gestionar. Se puede ser listo. Se puede ser sabio. O pillo, o malvado. No gestionar… Gestionar no. Perdónama. Gestionar no es vivir. Creo que con este párrafo me he ido del tema…
 
¡Tantos y tantos verbos! Muchos para cada oportunidad. Para cada momento vital, o situación más o menos crucial. Gritar, musitar, afirmar, perder, ganar, aborrecer, pelear, cuidar, mirar, dirimir, abolir, gorjear… Todos los verbos son profundos si los sabes leer o pronunciar bien. No los digas sin pensar. Despacio. Cada verbo cuenta una historia. Tu historia. Te explica a ti mismo lo que eres, lo que te sucede. Tu vida es estúpida, una verdadera memez, si no te fijas bien en los infinitivos que utilizas, o en los gerundios. ¡Y qué decir de esos pretéritos patéticos y definitivos que son los participios.
 
Hacemos cosas, hablamos… Usamos frases para comunicarnos. ¿Te digo la verdad? ¡Sobran! ¡Sobran todas! Un solo verbo es una verdadera oración en el sentido gramatical y en el religioso. Una jaculatoria o toda una plegaria. A ver. ¡Di uno! ¡Cualquiera…! Se me ocurre “trazar”. Al decirlo, fúndete con la acción de trazar. Siente que tú eres trazar. Tu vida está ahí, en trazar… ¿Lo notas? O tronar, o reverdecer, o tremolar, o dilapidar, o nutrir… Volar, arrastrar, dudar, hurgar, morir, sofreír, atravesar, secretar, repartir, azuzar, deducir, brillar,anular, llorar, despoblar, tensar, preguntar… ¿Los has leído bien? ¿Los has vivido? Cada verbo encierra tu alma en él.
 
Y yo… ¿En qué fase estoy yo hoy?
Hoy me toca callar. Enmudecer me ocupa. Callar habla por mí. Callar está en lo que digo. Quiero silencio, sobre todo, dentro de mí. Si te apetece, un día podrías venir y callar conmigo. Te aburrirías, claro, qué cosas digo… Y qué cosas no.
 
Callar… Necesito callar. Oír el zumbido que sobrevive siempre a la quietud de las cosas.
 
¿Y tú? ¿En qué fase estás?
'

Apúntate al taller de narrativa

Online, por videoconferencia, en grupo, a las 19:15 horas de Madrid. 90 minutos a la semana.
Directo por skype+videos+textos
Lunes, miércoles o jueves.
Oferta: 60 euros/mes si te apuntas antes del viernes.
 
Concretar día de la semana e Información sobre el pago mediante los botones de whatsapp o messenger en la web (Desafíos Literarios .com, esquina inferior derecha).
 
Apúntate ahora.
Caperucita

Caperucita

Clica para calificar esta entrada!
[Total: 1 Promedio: 5]
A él, el poder de tus pupilas no se lo pone fácil. Dicen que las neuronas se ponen más robustas cuando tienen que esforzarse. Entonces, seguro que tus ojos hacen que su mente supere algún límite, porque los quiere descifrar. Él puede mirarlos, mirarlos fijamente. Lo que le cuesta es definir su misterio, el motivo de su influjo, de las perturbaciones que le provocas. Tu vista es puntiaguda, pero no lacerante. Él te ve algo de bruja, y algo de bruja tienes, seguro, pero yo creo que de Caperucita, tienes aún más. Todas las explicaciones del porqué le despiertas tal atracción se le quedan, más que insatisfactorias, enanas y rancias. Le digo yo que serán tus labios bonitos, de sonrisa chispeante y picuda,  en vez de ese brillo bajo las pestañas que tanto menciona. Él me contesta que acaso sea la combinación de ambas partes de tu rostro, y yo le doy la razón, si claro, evidentemente, y esos hombritos desnudos y estrechos que mueves al sonreír. Pero él sigue dándole vueltas al tema, como tratando de sacar de la chaqueta un cartabón con el que medir los ángulos que forman las líneas maestras del recuerdo de tu cara, divertida y triste a la vez. Pero hombre, ¿porque no le explicas claramente que te gusta tanto? Y me responde, enfadado como un niño que se impacienta, que porque no le da la gana. ¡Para qué contarle nada! Me pregunta: ¿Te crees que no lo sabe? ¿Tú crees que con esos ojos no se percatará de todo?accesorios-de-la-pupila-1466521
Mi amigo es de cuando los españoles llevábamos capa. Tanto le impresionas, que no te lo sabe decir. Pero yo sí sé… Así que me burlo y le digo: 
 
-Pues entonces, amigo… Solo te queda escribir.
.
pablo
Quieres algo más

Quieres algo más

Tú quieres hacer realidad tus sueños.

Notar que escribes realmente bien.

Sabes que puedes.

Ver publicado tu libro.

Dedicar más tiempo a lo que es tan importante para ti.

Ya no te basta con lo que haces.

Quieres ir un poco más allá y sabes que es algo que está en ti.

Con el taller de Enrique Brossa y con Desafíos Literarios, escaparate donde las editoriales buscan nuevos escritores, puedes conseguir mucho más.

dedos-cuadrado

 

 

Los días empiezan bien o perseguido por la policía

Los días empiezan bien o perseguido por la policía

Clica para calificar esta entrada!
[Total: 2 Promedio: 5]

 

Yo qué culpa tenía de que me persiguiera un coche de policía por la M-40. La gente me miraba mal cuando una hora más tarde, ya me habían detenido y esposado. Cuando llegué a comisaría, qué casualidad, había en la puerta periodistas de todas las cadenas de televisión, radios, prensa… Yo creo que no faltaba un reportero ni del boletín de la parroquia. Es más: de hecho me pareció ver un niño vestido de monaguillo con una cámara de fotos.

¡Qué tendencia a exagerarlo todo! Yo  que soy siempre tan moderado…  La gente enseguida te mira mal. Pero bueno, y ellos,  ¿qué sabían acerca de los motivos por los que yo estaba siendo detenido? Nada de nada. No saben si es justo o injusto que me encuentre esposado. Que un guardia te sujete por el codo y te empuje. ¿Saben ellos si es lo que merezco? ¿Por qué la gente tiene esa tendencia al linchamiento? A hacer astillas del árbol caído.

Todo había empezado bien. Los días empiezan siempre bien, creo yo. Que un día empiece… es una buena señal. Me dispuse a escribir con el desayuno a la izuierda. Soy cumplidor. Me he metido a columnista en desafiosliterarios.com y al día siguiente tenía que presentar mi relato semanal, así que con mi portatil y mi café con leche, empecé a contarme cosas. Pero claro, no llevaba yo ni dos lineas cuando sonó la primera llamada de teléfono. Una persona que tenía una urgente necesidad de telefonearme para nada. Cómo le gusta a la gente demostrar con montones de preguntas que no tenemos verdaderos temas de conversación comunes.

—¿Qué harás este verano? ¿Cómo te va todo? ¿Hace allí el mismo calor que aquí?

Y yo, que tenía cosas que hacer, me estaba impacientando…

—Pero allí más seco, ¿no?

Al  final, no pude evitarlo:

—Consulta esa comparativa en internet porque yo no sé el calor que está haciendo donde tú vives ni la humedad que  soportáis. ¿No tenéis un barómetro en tu casa? Ni siquiera recuerdo  bien de dónde eres. ¿Estabas tú por Castilla, o en Cabo Cañaveral, o por dónde? ¿Quién me has dicho que eras, a ver?

La gente se ofende. Los conoces de internet. Se empeñan en meterse en tu vida sin motivo. Se dicen: le llamaré, le preguntaré por todo lo preguntable, le confesaré tres asuntos míos que no le interesarán en absoluto y se sentirá muy agradecido de que  me acuerde tanto de molestarle, claro que sí. Pues no. Esa es la gente que luego, cuando te detiene la policía, te mira mal. ¡Son los mismos! Exactamente no, pero igualitos, del mismo tipo de gente. Te aprecian y desprecian sin motivo, según lo hagan los demás.

Cosa distinta es que estés realmente vinculado a ellos por algún tipo de objetivo o actividad común. Por ejemplo, mis amigos, los que se meten como yo en el TALLER DE NOVELA, o los que se vienen a las ESCAPADAS LITERARIAS. Son otro tipo de relaciones y de historias.

Luego dijo que se sentía idiota  por pensar que tenía un amigo. ¡Normal que se sintiera idiota! ¿Cómo se tendría que sentir si no?

Bueno, llevé mi café al microondas,  porque con esta charla innecesaria se me había enfriado. Volví a ponerme a escribir y cuando ya había cogido el hilo, otra persona me llamó. Era una buena  amiga, empeñada en contarme su último desastre amoroso. Bueno, yo también tengo amigos y amigas,  creo, y con esta ya no  pude ser tan desconsiderado.

—Está bien que me lo cuentes, porque yo te quiero mucho, siempre que no te extiendas demasiado. Que me informes me interesa por ser tu vida. Pero si lo que quieres es ampliarme mucho el tema, ya eso es para que lo hables con una amiga, no conmigo. Yo soy un amigo, no una amiga. Es distinto, verás que sí que  lo es. No me acuses de sexismo, por favor. Yo estoy para otro tipo de temas. Pero, mira, yo te diría que lo mejor es que lo escribas. Si lo escribes, yo lo leeré con interés. Me he metido en DesafíosLiterarios.com, en uno de los TALLER DE NOVELA. Podrías hacerlo tú también. A mi esto me da la vida. Si te metieras en el mundo de DesafiosLiterarios.com te olvidarías muy pronto del desgraciado de tu ex-marido. Si te metes en el taller o te haces COLUMNISTA puedes entrar en su siguiente LIBRO DE RELATOS. En fin, hay algo en “Desafíos”. Amistad y mil propuestas literarias y… gente que vale la  pena conocer. No solo es literario lo que escriben. Ellos mismos lo son.

Así que lo que le dije a esta amiga mía vale  para todos. Registraos gratis en desafiosliterarios.com,  y mandar un texto vuestro. Y luego a disfrutar como COLUMNISTAS, o  con  los TALLERES DE NOVELA, o con las escapadas. ¿Quieres participar en el libro 3 con un relato o poema tuyo?

¡Ah, sí! Lo de la policía, que os lo estaba contando y me he  ido del tema: pues que no hago más que colgar y me llaman por el messenger.

—Hola. Oye,  ¿tenéis  por allí tanto calor como por aquí? Aquí es tremendo. ¡Sofocadita estoy!

¡Dios! Le pregunté su dirección y le dije que quería hacerle una visita urgente, que no saliese de casa. 400 Km más tarde, perpetré un plasticidio con un cuchillo jamonero. Se me fue la mano, lo sé, está mal… ¡Qué cantidad de sangre, oye! Es lo que mejor recuerdo… Pero bueno, todo esto lo voy a contar en el LIBRO 3 DE DESAFÍOS LITERARIOS que va a salir dentro de dos o tres meses lleno de relatos inéditos de todos mis amigos. Siempre que nos dejen escribir un poco, claro está.

QUIERO EL NUEVO LIBRO DE ENRIQUE BROSSA

TRATADO DE FILOSOFÍA CASERA PARA UNA GENERACIÓN OBTUSA.
Un libro de relatos, ideas y humor no necesariamente juntos

 

TENGO QUE CONTAROS ALGO…

TENGO QUE CONTAROS ALGO…

Clica para calificar esta entrada!
[Total: 1 Promedio: 5]

Tengo que contaros algo. No quiero que os asustéis, esto le puede pasar a cualquiera. Y no se trata de agarrarle miedo a la vida… Se trata de vivir. Precisamente la idea de contarlo es para que lo hagáis. Veréis, parece que cierto rumor se ha extendido a una velocidad insospechada. Alguien ha dado la voz de alarma, y ahora todo el mundo quiere… Bueno pues…

Lo voy a contar para que tengáis cuidado…. Esta mañana han llamado a la puerta de casa a eso de las 7h. Vivo sola con mi perro. El susto ha sido tremendo, me he quedado en silencio, pensando qué hacer. Pero ante la insistencia del “tocador” de timbres, mi perro Alfredo, ha salido corriendo hecho un ariete hasta la puerta. Yo me he puesto una camiseta al vuelo, no está bien abrir casi desnuda, y me he asomado por la mirilla. Ha sido inútil, no se veía nada, pero ante la insistencia con el toqueteo del timbre, he abierto…

Al hacerlo, me he encontrado a un señor muy alto, vestido de salchicha Bratwurst. Sin mostaza, ni curry, vamos, una salchicha a pelo. Y lo primero que he pensado ha sido… ¿donde están los panecillos?

Me ha dicho que lo registrara, y yo le he dicho que sin panecillos parecía que iba disfrazado de otra cosa, y que no estaba bien registrar a un tipo que parecía… bueno… parecía.. otra cosa, ya sabéis.

Alfredo ha empezado a olisquearlo, a darle lenguetazos en los tobillos, cada vez con más interés… hasta que le ha soltado un bocao a la altura del culo, justo donde la salchicha se hacía más gorda… La verdad es que el señor parecía más bien un morcón y nosotros aquí sin desayunar. No somos de piedra, oiga.

Bueno, ¡¡¡Pues no sabéis cómo se ha puesto la salchicha!!! Ha empezado a emitir unos grititos, que por cierto, no me han sonado nada masculinos, la verdad. Parece que le ha dolido… pero entre gimoteos he logrado entender que lo que quería era que  yo lo registrara en ¡¡¡EL CONCURSO DE CUENTOS A LA PORRA!!! ¡¡Anda que!!

Pero, alma de Diosssss, ¡¡hay formas más fáciles de hacer las cosas!! Escribe tu relato para el concurso y mándalo ya, a desafiosliterarios.com. No hace falta que te disfraces, pero si tú quieres, ¡¡adelante, no te cortes!!

¡¡No esperes más, manda tu relato al Desafío, y deja de hacer cola en la puerta de mi casa!!

¡Voy a mandar a todos los escritores a la porra!

Ais Eich

Ais Eich

Clica para calificar esta entrada!
[Total: 0 Promedio: 0]

Bueno. Corría el año nosecuantos, más o menos. La Tierra parecía sufrir su última glaciación y era barrida por un viento que arrastraba los copos de modo que asemejaba una suerte de nevada casi horizontal, acompañada de los silbidos de aquel vendaval infame. Unos tipos barbudos cubiertos con pieles llegaron andando a la explanada, junto a un árbol muerto y unas rocas enormes.

-Ñmnñ jeñs `ñknsflnnfb- dijo su líder.

-¡Ja! “pi`ppopoosfnqqnn`knqg- respondieron los otros.

El  diálogo continuó así de animadamente en aquel protolenguaje que podría traducirse más o menos así:

-`sdfsfbñrbfnabv-´ñknna!!

-¡Vaya viento!

-El aire chilla desgarradoramente como cuando te comes vivo un niño enemigo ¿verdad?

-¿Qué dices?

-Que el viento silba entre las rocas como las brujas ardiendo en el fuego purificador.

-¿Cómo? -le respondió poniendo una mano en la oreja a modo de trompetilla.

-Que hace un viento que brama y aúlla entre las rocas como el terrible canis lepophagus del pleistoceno.

-Tío, déjalo, ya me lo dirás en otro momento, que no te oigo bien. ¿No ves que el viento ruge como en la guerra de los dioses?

-¿Qué dices?

-¿Cómo?

-¡No te entiendo!

-¿Quién?

Llevaban un rato chillándose mutuamente los dos guerreros hasta que el jefe de la tribu les impartió sendos garrotazos y por un momento perdieron el frío. Levantó su mano y su garrote y hablo pausadamente como si un dios orase con él. Y dijo:

-Sois un par de gilipuertas.(*)

(*N del T:  Respecto a la palabra gilipuertas. El término laddnkgslñskxww no goza de un amplio consenso entre los lingüistas respecto a su significado concreto. La raíz laddnkg puede significar “cazador de moscas en la nieve”, o también puede ser un mueble zapatero de IKEA, pero finalmente hemos creído que  el término gilipuertas expresaba la idea de modo claro  para el lector contemporáneo).

Abandonaron a los dos muertos y siguieron hasta la cueva que había a la izquierda y entonces fue cuando el jefe les dijo.

-¡Jo, qué diferencia! -y se frotó las manos- Que bien se está aquí, en esta caverna. Jarukk, enciende una hoguera, anda.

-Que yo sepa no hemos descubierto el fuego aun, jefe.

-¡Tú eres laddnkgslñskxww! No estamos en la prehistoria. Ya hay internet fuera de este valle, así que fíjate si conocemos el fuego.

-¿Internet?

-Sí. Incluso he estado mirando con mi teléfono móvil un sitio que se llama Desafiosliterarios.com, que es la web de los nuevos escritores.

-Mola, mola -dijeron todos- ¡Mola, mola!

-Pues sí que mola, sí. Ahora van a crear una nueva sección de relato histórico llamado “Relatos con historia”.

-¡Mola, mola! ¡Mola, mola! -repetían aquellos terribles guerreros y agitaban la cabeza como el que dice que sí, que sí.

-Vamos a escribir un relato cada uno y contaremos algo en un contexto histórico que nos interese.

-¡Mola, mola! ¡Mola, mazo, mola!

Y todos se sentaron y untando la punta de un colmillo de mamut (entre todos, porque el colmillo pesaba 150 kg) con la sangre de un canis lepophagus empezaron a escribir en la pared de la cueva. Todos sacaban la lengua cada vez que escribían una O y hacían el recorrido con la punta, y su jefe los miraba como diciéndose, dioses, vaya tropa tengo.

-¿Pero os  habéis registrado ya en desafiosliterarios.com?

-Si es que son laddnkgslñskxww, ¿eh, jefe?-se aventuró a opinar Jarukk

-Podéis preguntar también a Ángeles Cantalapiedra. Lo de la piedra suena más a lo nuestro, pero si vuestro relato va de romanos o de aztecas, por ejemplo, también podéis preguntarle a ella y a Enrique Brossa.

A %d blogueros les gusta esto: