Es la noche

Es la noche

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Es la noche que despliega su oscuro manto

son las sombras creando alegorías fantasmas.

Es la garúa tintineando una rondinela

son las gotas levantando el petricor que me embelesa.

 

Es la falena nefelibata suicidándose en la flama

de la vela aromática que reposa en la mesa de noche.

Es mi deseo recorriendo tu piel sin tocarte

mientras me sonríes seductoramente desde la cama.

 

Es el grillo empezando con su desvelada sonata

son las cuerdas de tu violín respondiendo su serenata.

Es una noche de arpegios encantados, garúa y dulces aromas

son tus ojos que desnudan mi alma y me enamoran.

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Antros Turbios

Antros Turbios

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Cuando la noche se arrastra
Y los antros se descubren,
Es ahí que quiero matarte.
Bajo una posesión malsana
Y un deseo turbio,
Sé que tú estarás ahí.
Introduciendo tu vida
En la noche.
Abandonando tu alma
En los antros.
Mientras te dedico un verso,
Tú bailas.
Mientras te huelo en mi almohada,
Tú bebes Whisky.
Mientras escribo tu nombre,
Tú ríes con el cortejo
De los seres.
Seres que te adornan
Una sola noche.
Antros que te cobijan
Solo hasta el amanecer.
Y es ese amanecer,
Quien se encarga siempre
De devolverte a mí.
Abro mi puerta de mala gana
Y me recibe tu sonrisa,
Junto a una disculpa.
Y es ahí que quiero matarte.

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La noche roja .

La noche roja .

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La noche se viste de reina, para recibir a la muerte envuelta en balas de plata .

Es un descenso lento y agónico, hasta llegar al infierno.
Es el premio de quienes lo esperan .

Los encuentros no son fortuitos . Buscados insaciables,
se hacen desear .

Se levanta un suave viento, que no casa con lo acontecido.

Escenario de un rojo brillante, que lava conciencias dormidas, doloridas.

El brillo en la oscuridad, el silbido en el silencio, son anunciantes de que todo ha terminado.

Carmen Escribano.

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El Faro de los lamentos

El Faro de los lamentos

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En el confín de los lamentos…al final, en donde se encuentra el faro aquel…¡aquel! que se mese con el viento.
El de la luz amarillenta, tenue y fría…pálida
ya sin vida
El que no sabe lo que alumbra porque ya ni ganas tiene,
el faro aquel que parece llorar cabizbajo…porque hasta doblado esta.
triste esta.
El que una vez, hace tiempo, nos daba la luz mas hermosa
eso pensaba…en ese tiempo.
Debajo del que nos acurrucamos en las noches, aquellas noches de caricias, besos.
de amor.
Debajo de aquel faro donde me esperabas sentada, en el banco que ya no esta.
Sin avisar desapareció…como nuestro amor
desapareció.
En aquellos tiempos; el faro, el banco y tu era lo que mas esperaba yo, al final del día.
El faro erguido iluminándonos, el banco fuerte sosteniéndonos… y a nuestro amor…
que ya murió.
Como el banco desapareció, como el faro se doblo…se extinguió, como la luz palideció…
murió y en el confín de los lamentos
lloro yo.

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Soledad buscada

Soledad buscada

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Siento la dulce caricia del viento, tocando mi pelo

Camino con la mirada perdida, entre la gente que se cruza conmigo,
pero solo veo la sombra de sus perfiles.

Los pensamientos casi tocan un horizonte, que se une al cielo en un alarde de mágica sintonía.

Gotas de agua refrescan mi rostro,
sudoroso del angosto calor que se antoja.

Y sigo caminando sin saber hasta donde alcanzarán mis pasos,
o que una voz conocida pronuncie mi nombre devolviéndome al presente.

¡Necesito esta soledad para encontrar mi espíritu!
¡Que el alma ofrezca respuestas!

Todo es tan complicado, y a la vez tan simple, que sin saber lo que busco, hallo inseguridad

Carmen Escribano.

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Quiero ser

Quiero ser

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Quiero ser la brisa matutina que despeina tus cabellos
y te susurra al oído palabras de pasión.
Quiero ser la garúa vespertina que te besa los hombros
y se desliza por tu espalda.

Quiero ser el deseo nocturno que no te deja dormir
y hace que deslices tu mano inquieta bajo las sábanas
buscando tu sexo turgente y febril
para apaciguar esas ansias que cosquillean en tu vientre.

Quiero ser los jadeos del placer que te estremece
y el mordisco que te das en los labios cuando te satisfaces.
Finalmente quiero ser la sonrisa que se dibuja en tu rostro
y la serena calma que embarga tu pecho cuando duermes.

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