La humillación…

La humillación…

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Sintió la humillación tan dentro,
que sus lágrimas ahogaron el silencio.
La rabia era lava volcánica,
que le abrasaba.
La impotencia soldaba su orgullo ,
clavada en su pecho quedó anclada.
Quiso gritar y su voz negó la orden!!.
Quiso escapar volando hacia el horizonte.
Morir quiso, más su deseo fue omitido.
Pretensiones que en el aire quedaron sin compromiso.
Queda el amargo recuerdo,
que aparece día a día.
El poder de la venganza,
que destruye su alegría.
Los surcos de piel en vida,
van marcando la agonía.
Se extraviaron ilusiones,
proyectos que se cernían!!.
Ahora queda derrota.
Amargura consabida!!
Esperar cruel final,
porque el perdón no le cabe.
El sol oculta sus días,
La luna sus noches abre.

Carmen Escribano.

Dos poemas del poeta peruano Diego Alonso Samalvides Heysen

Dos poemas del poeta peruano Diego Alonso Samalvides Heysen

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TE ELEGÍA

Todavía pienso en ti

veo tu cuerpo indescifrable

cruzar la puerta de la noche

y emerge en el aire una silueta que se diluye.

Todavía pienso en ti

y todo pasa a mi alrededor

días

soles

monedas.

Pienso en ti y trato de concebirnos,

de salvar algo de nosotros

y no queda nada

más que mi pesar,

y los días corriendo

atrozmente.

VERSO

Con mi corazón

en llamas

escribo este verso.

Con mi alma ensangrentada

de dolor y de angustia.

Con el amor

que cabe en mi cuerpo

con el alma

que cabe en mi ser.

Todo el amor que tengo es tuyo

sostenlo en tus mansas manos de seda

aguárdalo en tus labios refulgentes

y besa el encarnado verso que te escribo

porque estas son mis palabras y no otras,

porque este es el fuego

que yo prolongué

para que lo nuestro existiera.

Diego Alonso Samalvides Heysen

Espejo

Espejo

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¡Sí, me devuelves mi imagen!
Pero mi recóndito,
aún no se Ojea.

¡Me resaltas esas Canas!
Pero mi tirar,
no lo Destacas.

¡Me rayas mis Frunces!
Pero mi pensar,
no lo Divisas.

¡Me tramas un Celada!
Hoy … exhibo cincuenta.

Carlos Manuel Cañizares

Luciérnagas de la noche.

Luciérnagas de la noche.

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Las calles quedan vacias en un aquelarre de intimidad buscada.
La gran ciudad se ilumina con diferentes tonalidades, buscando acordes satisfactorios entendiendo que la noche invade.
En las guaridas forjadas a lo alto, o a lo ancho, se establecen normas que muchos condenan y se saltan las órdenes sin pudor.
Algunos descansan fatigas, otros las provocan en desacuerdo con una sociedad clasificada.
Los limites deben respetarse. Cuando no sucede, hay rebelión entre los adictos a valores enseñados, y fielmente guardados, y los alejados en estridente desacuerdo.
La ciudad duerme envuelta en la nebulosa de la razón. Que se despierta por la inquietud que crea saber, que es esquiva y caduca.

Carmen Escribano.

Opacidad.

Opacidad.

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¡Es ingrato no saber bailar la melodía que la vida impone en cada momento!
No poder pintar el color real, por el daltonismo que equivoca la perfección en la cromaticidad .
¡Triste sentir cada día, la oscuridad por la cortina impasible del pesimismo adquirido!
¡Se acrecienta la angustia, como hábito no escogido que pesa como losa de mármol!
¡Y pasan días, meses, años perdidos que no regresan, y dejan amargura , desilusión, impotencia de saberse esclavo de uno mismo!
¡Mientras, desde la colina donde todo puede verse con claridad intensa, nada pueden ofrecer. Excepto ver con dolor, el tuyo propio!

Carmen Escribano.

Tiempo

Tiempo

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Abstinencia es algo que no soporto

Desearía ver nuevamente tu rostro

Para no seguir con este maltrato

Tus besos y abrazos es algo que extraño

Ver tu sonrisa fluir bajo tu naturaleza

De la persona que eres

No aguanto el tiempo

Ni el dolor

Retroceder es poco

Volver a vivirlo es más intenso

Pero sé que me quieres muerto

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