La mirada azul.

La mirada azul.

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Con tu mirada azul
acariciaste sin saberlo ,la pesadumbre agobiante de la impotencia sentida!

Algo cambió en el aire que arreciaba norte,
convirtiéndose en fina brisa, para refrescar ultrajados sentimientos!

Todavía el pestilente olor a amargura,
era aroma repudiado pero ocupaba la atmósfera, sin querer desaparecer!

Sugeria infierno ,en el que el fuego devoraba entrañas, y las almas solo eran cenizas!

Pero los verdes oscuros, se tornaron en verdes esperanza.
Y otear el horizonte,
renovaba la extrema visión, donde tierra y cielo se unen!

Las piernas se hacian fuertes para empezar camino, y llegar a meta con la medalla de la dignidad perdida!

Carmen Escribano.

Volver a existir.

Volver a existir.

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Ya no duelen las ingratas carnes, fulminadas por tu mirada de hielo!

Ahora las nubes ya no sudan lágrimas que mojan!
Solo una suave brisa arranca una menuda llovizna!

No hay murallas tan altas, para destruir el eco de una voz, que acaba de despertar!

La naturaleza muestra sus inmensos secretos ,al paso de quien osa contemplarlos!

Ya no existe el miedo,
ni el agobio, a la supremacía del que se sabe poderoso!

Puedo volar sin alas.
Alardear de exitos merecidos.
Mostrar al mundo mi valia!

El yugo que condenaba una existencia sin vida,
ha sido deshabilitado para siempre!

Carmen Escribano.

Atardecer

Atardecer

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Con destellos color bronce

los últimos rayos solares se filtran

por la tosca ventana de pesados cortinajes

y simulan ser fuegos fatuos

donde danzan

las inquietas salamandras.

 

¡El atardecer!…

la belleza del ocaso es patética

y deja una extraña sensación en el alma,

es como una dulce tristeza que alegra

y es como una amarga alegría que entristece

tiene sabor a veneno y embriaga.

 

En el candelabro de plata denegrida

arden tres velas aromáticas

y la luz con la sombra mezclada

dibuja oscuros figurines

en el añoso muro

de piedra gastada.

 

En el espejo de marco tallado

se vislumbran vagos reflejos

de ignotos y olvidados fantasmas

y desde el pasadizo húmedo

llega el rumor de los pasos

de los muertos que nunca nacieron.

Argumento
1
Creatividad y originalidad
1
Vocabulario
1
Corrección
1
Impacto o emoción
1
Juicio global
1
Promedio
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Final o principio?

Final o principio?

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¡Se oyeron los ecos en un horizonte perdido, y se desató el viento tapando las bocas difamantes!
¡Una espesa oscuridad, fue cubriendo un sol antaño transparente, y ahora cruzando el umbral hasta el infinito ,para alcanzar el ocaso del que ya no saldría jamás!
¿Por qué osciló el tiempo, convirtiendo el minuto en hora?
¡Los perros callejeros, eran lobos venidos de las colinas, y los pájaros ,guardianes de la noche!
¡Siluetas errantes que caminaban sin rumbo, yacían en caminos angostos y embarrados , donde solo el más fuerte sobrevivía !
¡Rostros desencajados, se miraban sin pronunciar palabra alguna. No había nada que decir!
¿Era el final anunciado?
¿O quizás el nacimiento, del que nadie quería formar parte?

Carmen Escribano .

La humillación…

La humillación…

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Sintió la humillación tan dentro,
que sus lágrimas ahogaron el silencio.
La rabia era lava volcánica,
que le abrasaba.
La impotencia soldaba su orgullo ,
clavada en su pecho quedó anclada.
Quiso gritar y su voz negó la orden!!.
Quiso escapar volando hacia el horizonte.
Morir quiso, más su deseo fue omitido.
Pretensiones que en el aire quedaron sin compromiso.
Queda el amargo recuerdo,
que aparece día a día.
El poder de la venganza,
que destruye su alegría.
Los surcos de piel en vida,
van marcando la agonía.
Se extraviaron ilusiones,
proyectos que se cernían!!.
Ahora queda derrota.
Amargura consabida!!
Esperar cruel final,
porque el perdón no le cabe.
El sol oculta sus días,
La luna sus noches abre.

Carmen Escribano.

Dos poemas del poeta peruano Diego Alonso Samalvides Heysen

Dos poemas del poeta peruano Diego Alonso Samalvides Heysen

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TE ELEGÍA

Todavía pienso en ti

veo tu cuerpo indescifrable

cruzar la puerta de la noche

y emerge en el aire una silueta que se diluye.

Todavía pienso en ti

y todo pasa a mi alrededor

días

soles

monedas.

Pienso en ti y trato de concebirnos,

de salvar algo de nosotros

y no queda nada

más que mi pesar,

y los días corriendo

atrozmente.

VERSO

Con mi corazón

en llamas

escribo este verso.

Con mi alma ensangrentada

de dolor y de angustia.

Con el amor

que cabe en mi cuerpo

con el alma

que cabe en mi ser.

Todo el amor que tengo es tuyo

sostenlo en tus mansas manos de seda

aguárdalo en tus labios refulgentes

y besa el encarnado verso que te escribo

porque estas son mis palabras y no otras,

porque este es el fuego

que yo prolongué

para que lo nuestro existiera.

Diego Alonso Samalvides Heysen

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