Largo haiku procariota

Largo haiku procariota

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La más diversa
de las células soy yo.
Domino el paisaje.

Habito tu piel,
como los tuyos pueblan
sin control el mundo.

Vivo en tu interior:
formo la microbiota:
eres como un mundo.

Cualquier material,
sea orgánico o no, de este
puedo nutrirme bien;

lo mismo ocurre
donde me desarrollo:
me es indiferente;

nada me afecta,
ni el más aprensivo frío
o el más fuerte calor.

Hace unos eones,
con reacciones químicas
emané oxígeno

mientras engullía
dióxido de carbono,
el gas que tu exhalas.

Anterior fui a ti,
vi incluso al aire cambiar,
vi la vida cambiar

ante mí. Yo fui
de los primeros vivos
y seré el último.

Soneto que aclara aspectos filogenéticos sobre las procariotas

Soneto que aclara aspectos filogenéticos sobre las procariotas

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Cuando se estudian a los procariotas
en su filogenia se logra atisbar
que en dos grupos se van a clasificar:
las hay eubacterias y arqueobacterias.

De eubacterias, las hay desde sencillas
como los microsplasmas, hasta encontrar
a seres más complejos, que familiar
nos son, por ejemplo, las cianobacterias

o Escherichia coli. Todas estas son
bacterias típicas. El otro grupo,
el de arqueobacterias, es de la inclusión
de procariotas que viven en tensión
dentro de un ambiente hostil. Pudo
la vida primitiva ser así, con

ambientes tan extremos, eso dicen
los que estudian el nacimiento de lo
vivo en la Tierra. Pero ahora bien hablo
de dos grupos que las distinguen

pues con colorantes unas se tiñen
moradas y otras rosas. Adquirirlo
al color bien depende, como anzuelo,
de cómo es su membrana, pues existen

Gram positivas, gruesa y uniforme
membrana; Gram negativas, compuesta
de dos capas de peptidoglucano

y lipopolisacáridos. Heme
aquí, hablando de bacterias. Esta
fue mi intervención, espero ser digno.

El cantar de las procariotas

El cantar de las procariotas

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Dicen muchos que soy simple
y todo esto por carecer
de un núcleo consolidado
que confine y restringa
lo que llaman cromosomas.

Mas, sin embargo, simulo
este núcleo, y nucleoide
es el nombre de la región
donde ronda mi material
genético que es circular.

De orgánulos verdaderos
yo carezco, y en su lugar
bien poseo de ribosomas
de tamaño reducido.
De esto ya no quiero hablar.

Si hablamos de citoplasma
es menester el informar
que carece de estructuras
membranosas y complejas;
ya se ha dicho que soy simple.

Bien ha de suponerse que
de ordenado deja mucho
que desear todo mi interior;
a la vista de un metiche
biólogo observante, verá
solo un menjurje difuso,
difícil es diferenciar
algo de organización o
de estructura con congruencia.
Todo esto que dentro de mí
se encuentra, protegido está
por una membrana celular.

Yo no conformo a organismos
pluricelulares, sino
que me encuentro en ocasiones
dentro de un conglomerado;
pues es fundamental decir
que una procariota es un ser
individual, y cuando está
en dichos congregaciones
lo hace con sus semejantes.

De seguro es sencillo
recordar que algunas formas
me distinguen como un ente
procariota; formas simples
como esferas, o bastones
o espirilos: no olvidemos
que en cada una de estas formas
se presentan acomodos
que reciben otros nombres,
y constituyen de variantes
de acuerdo a su conformación:
como neumococo, como
estafilococo, estos
son claros ejemplos de lo
que bien atrás he dicho.

Mediante fisión binaria
logro bien reproducirme,
dando idénticas células
hijas que el mismo material
genético contienen. Soy
pues, lo que han bautizado
como un organismo asexuado.

Sin embargo, como en todo,
siempre existen excepciones:
mediante la conjugación
puedo yo lograr transferir
de material genético
a otra célula como yo.

Aun así, este proceso
no es tan eficiente como en
las células eucariotas.
Sobre el cómo me desplazo,
en algunas procariotas
se presentan estructuras
conocidas por flagelos:
filamentos de proteína
especializadas en girar;
dicho giro da la fuerza
de mi movimiento, presión
ejerce sobre el líquido
del medio que circunnavego.

Soneto de la teoría endosimbiótica

Soneto de la teoría endosimbiótica

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Dice una teoría, que una procariota
engulló a una protobacteria hace eones,
y entablaron de buenas relaciones
en aquella muy primitiva biota.

Tan bien fue, que hicieron simbiosis. Pacta
la engullida: realizó sus reacciones
y quien engulló le dio provisiones.
Entre ambos se beneficiaron: hasta

le otorgó un poco de su membrana,
(por eso las mitocondrias la tienen).
La razón de su genética ajena

del ente eucariota. Esta es la cuna
que se teoriza sobre nuestro origen.
Siempre en la vida es la unión oportuna.

Ad astra

Ad astra

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Después de comprender la mecánica molecular de la vida, la imparable sobrepoblación y la escasez de recursos, el ser humano se vio obligado a encontrar estrategias para perpetrarse de manera no biológica; esta fue la digitalización completa de la mente en un algoritmo basado en el funcionamiento del sistema nervioso. Con ello, el ser humano crecía como una entidad electrónica que se expandía por el espacio del cosmos, evolucionando exponencialmente.
Posiblemente lo mismo les ocurra a seres orgánicos vivos que habiten otros mundos. No podrán viajar a distancias muy largas porque morirían, por lo cual una estrategia para no morir en ello sería virtualizarse, ser una entidad inorgánica, con un alma de un ser vivo inmortal.
Ahora, ¿Qué necesidad habría de colonizar mundos nuevos si ya no se requieren alimentos para crecer ni espacio para reproducirse? La vida avanzada en el universo era ahora un conjunto de ondas electromagnéticas entrelazadas evolucionando a través del éter sideral.
El primer contacto con seres de otros mundos se dio de esa manera. Un choque de dos entidades virtuales, el encuentro de dos algoritmos biológicos completamente diferentes que se fusionaron y formaron un organismo matemático que evolucionaba hacia lo indeterminado.

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