SIMPLEMENTE AMOR

SIMPLEMENTE AMOR

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Mi amor, escucho decir…
Comienzan entonces mis gemidos y crecen cuando él me provoca acercándose a mi cuerpo. Su voz y su caliente aliento enloquecen mis sentidos.
Es ahora cuando el amor desborda mi desenfreno y lo transforma en una sinfonía de lamentos sensuales. Sus armoniosos dedos aciertan sin dudar, tocan allí, en el lugar exacto donde mi deseo crece.
No pienso, no razono, lo cubro entonces con mi cuerpo, lo someto a ser presa de mi cacería placentera, él solo pide amor, pero yo lo castigo.
Persigo como intrépida amazona el triunfo en la erótica pelea, ser la ganadora en el sentir me hace gozar. El privilegio del vencedor es para mí en la batalla sensual, alcanzar sin pudor la meta. Un primer orgasmo, causa y efecto del abandono decoroso de mi desvergüenza.
Así habiendo desbocado al macho que come ahora de mi mano, y que sumiso entonces ante el querer que le impongo, me amara así toda noche, obligándome a arder en mi propio fuego.

©Deli

¡Voy a mandar a todos los escritores a la porra!

 

SUBLIME

SUBLIME

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En la cúspide del sentir me encontraba, cuando su mano se acercó con sigilo, deslizando sus dedos suavemente por mi cadera, haciendo que la infantil caricia me provocase cosquillas.

Mi piel enrojecida por culpa de aquellos juegos previos a la lucha amorosa que mantuvieron nuestros cuerpos y en los que todavía no había un ganador, pedía a gritos una tregua de sensaciones, las que iban acumulándose a la vez que dejaban pruebas indiscutibles en estratégicos puntos de la dermis alterada por la excitación.

No era ocasional que mi cuerpo sintiese en aquel primer combate múltiples descargas, gozando de ellas desde la primera a la última sacudida que hacía bullir mi sexo. Sintiendo el latido de mi corazón en semejante sitio. La definición de sublime no alcanza el grado de adjetivo con el que calificar aquel tiempo en que me amó.

Aquellos momentos llenos de erotismo y todo el conjunto de armoniosas y lascivas caricias con las que se iniciaba. Y con las que después para terminar aquel ritual hermoso estimulaba mis sentidos, hasta el punto de que con ellas dejaba expuestos mis deseos carnales.

Adelina GN

CON EL MIEDO DENTRO

CON EL MIEDO DENTRO

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El miedo a lo desconocido siempre había sido un motivo en la vida de Irene para querer investigar aquello que creaba enigma.
Había llegado al oscurecer, la noche era tétrica y se movían por el viento todas aquellas ramas que estaban cerca de las ventanas. Aquel sonido característico la ponía nerviosa, decidiendo darse un baño para relajarse.
Entró despacio en la bañera, el agua iba empapando su piel mientras se sumergía. Rodilla, muslo, poco a poco, hasta que se sentó en ella.
Sus pechos tersos se quedaron fuera, por lo que sus pezones se pusieron duros. El sonido crispante la volvió a estresar. Pero ahora no iba a salir de allí toda mojada, así que atemorizada como estaba tomó la manopla y la pasó despacio por sus pechos húmedos. Todo aquel conjunto de sensaciones la terminaron excitando, llegando rápido a comenzar a masturbarse.
Estaba sobrecogida, había escuchado cómo la puerta de la habitación se había abierto y cerrado muy despacio, chirriando como en la más terrorífica película de miedo. Aun presa del pánico, Irene llegó al clímax, gozó de aquellas caricias a las que estaba acostumbrada. Por eso, aunque llena de pavor y desconfianza, soñaba con que alguna vez sus sueños se cumplieran. Y que alguien, quien fuese, la tomase y la hiciese disfrutar.
Su cobardía le impedía salir de allí, el agua se había enfriado y además de por el miedo, su desnudez provocaba que su piel se erizase. Alcanzó la toalla, se levantó, de su cuerpo en aquel momento escurrieron toda clase de fluidos, no solamente el agua que dentro de ella había quedado. Despacio, caminó cubriéndose con la tela de rizo, descubriendo que la ventana estaba abierta.
Estaba cansada, no quería que el miedo fuese el motivo por el cual ella se excitase. No era la primera vez que alquilaba aquella habitación por noches para pasar una velada asustada y aliviarse ella sola.
Sabía que con un poco más de dinero podía tener un acompañante, pero nunca se había atrevido. Qué tontería, se decía, será por miedo, eso es lo que realmente me excita… Descolgó el auricular del teléfono, pidiendo su amigo de compañía por horas.
Estaba amaneciendo e Irene no dejaba de gemir, su respiración era agitada, gritaba y sollozaba. Su piel escaldada se veía rojiza, por sus poros casi sudaba sangre.
A pesar de todo aquello y aún con el miedo dentro, le pedía a su compañero de amor que no parase.

©Adelina GN

SOBRE MÍ

SOBRE MÍ

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Desperté y sobre mí tenía a Julio, cómo, le dije, me tapó la boca con la mano y sonrió. Continuó haciendo aquello que se le daba tan bien, se movía con ritmo. Su mano, la que le quedaba libre, se agarraba fuerte a mi hombro. De aquel modo se desplazaba sobre mi cuerpo. Me penetraba cada vez que apretaba, la lubricación facilitaba el acto, ya que parecía haber usado cualquier producto de esos que venden. Pero no, la única viscosidad que encontraba su pene en mi vagina, dentro y fuera, era mi flujo. Descubrió mi boca para cubrirla de nuevo con sus labios y su lengua jugaba con la mía, dándose mutuamente placer con el que se excitaban otras partes de mi cuerpo.
En uno de los cambios de posición, justo en el que él abraza mi cuerpo por detrás estimulando su miembro entre mis dos glúteos, intenté preguntarle el porqué al despertar estaba sobre mí. No me contestó, siguió sobre mi espalda, intentando que su erección no fuese a menos. Su aliento quemaba en mi cuello, mientras su brazo quedaba debajo de mis pechos sudados. Mis brazos seguían libres, por lo que aproveché y, fuese un sueño o no, estaba disfrutando mucho. Me metí el dedo corazón (sí, ese que te has mirado) en la boca, me lo chupé y llené de saliva, acariciando con él mi clítoris. Llegando al orgasmo en un instante, casi al tiempo en el que me sentí más húmeda, motivo que mi querido Julio, por su cráter emanó su lava en mi trasero.
Ya más relajados y con el cigarrillo de después, volví a preguntarle, mientras arreglaba su flequillo. Su contestación fue rápida…
Amor, quiero encontrarte siempre cuando despierte interpretando tu sueño como lo estabas haciendo. Acostada bocarriba, tus manos metidas en el pijama y jugando como tú sabes hacerlo.
De ese modo uno, en este caso el mío, no puede resistirse y aprovecha el momento para subirse sobre ti.
©Adelina GN

SIMPLEMENTE AMOR

SIMPLEMENTE AMOR

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Mi amor, escucho decir…
Comienzan entonces mis gemidos y crecen cuando él me provoca acercándose a mi cuerpo. Su voz y su caliente aliento enloquecen mis sentidos.
Es ahora cuando el amor desborda mi desenfreno y lo transforma en una sinfonía de lamentos sensuales. Sus armoniosos dedos aciertan sin dudar, tocan allí, en el lugar exacto donde mi deseo crece.
No pienso, no razono, lo cubro entonces con mi cuerpo, lo someto a ser presa de mi cacería placentera, él solo pide amor, pero yo lo castigo.
Persigo como intrépida amazona el triunfo en la erótica pelea, ser la ganadora en el sentir me hace gozar. El privilegio del vencedor es para mí en la batalla sensual, alcanzar sin pudor la meta. Un primer orgasmo, causa y efecto del abandono decoroso de mi desvergüenza.
Así habiendo desbocado al macho que come ahora de mi mano, y que sumiso entonces ante el querer que le impongo, me amara así toda noche, obligándome a arder en mi propio fuego.

©Deli

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