ATENCIÓN: ¡¡¡Ya tenemos la decisión del jurado!!!

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Desafíos literarios

Se complace en comunicarle el fallo del concurso:

Desafío Literario Maldito Viaje Maldito

Patrocinado por:

  • “Las botas de hule”, de Arturo Ortega
  • “El inspector Tontinus y la nave alienígena”, de Avelina Chinchilla
  • “Mar de sueños azules”, por Mar Maestro.

Ganadores:

  • Entre los “concursantes vinculados” a Desafíos Literarios talleristas, columnistas, escapistas… ) según jurado.
  • ¡¡¡¡Begooooo!!!! Perdón, Doña Begoña de la Rosa.

Se le premiará con un lote de libros de los patrocinadores.

Además, aunque pendiente de confirmar, se le entregará un palacete en Mallorca.

 

 

 

 

 


Entre los “nuevos con nosotros”. según jurado y “Ganador Principal” a

efectos del premio del premio “tu propio libro gratis”: José Manuel López Moncó.

Por ser el ganador principal del Premio del jurado.

  • Se le regalará SU LIBRO, un ejemplar, de un libro de un máximo de 100 páginas, cuyo contenido será en su totalidad del premiado. Puede ser una novela de esa extensión, relatos, poemas… ¡¡Tú libro gratis!! (tienes 90 días para entregar el material una vez nombrado ganador).
  • Además se le obsequiará con los libros dedicados de los patrocinadores
  • Además el “Libro 1” y “El año en que escribimos peligrosamente”, ambos editados por Desafíos Literarios.
  • Además: derecho a ser columnista por un mes en Desafíos Literarios.
  • Ademàs: derecho a ser entrevistado en Desafíos Literarios.
  • Además: 50% en los talleres literarios de Enrique Brossa durante un mes, ya sean en grupo o individuales.

  • Por los votos del público, como ya es sabido desde ayer nuestra prometedora Nuria Graell.

  • Se le obsequiará con los libros dedicados de los patrocinadores
  • Además el “Libro 1” y “El año en que escribimos peligrosamente”, ambos editados por Desafíos Literarios.
  • Además: derecho a ser columnista por un mes en Desafíos Literarios.
  • Ademàs: derecho a ser entrevistado en Desafíos Literarios.
  • Además: 50% en los talleres literarios de Enrique Brossa durante un mes, ya sean en grupo o individuales.

 

 

 

Enhorabuena a todos, ganadores y resto de los escritores que han concursado.

A continuación, podéis ver los textos ganadores:

¿Viajar yo? Mejor que viaje otra, por Begoña de la Rosa

Playa Ilusión, por José Manuel López Moncó

Por los pelos, por Nuria Graell

 

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El pelotilla verde botella

El pelotilla verde botella

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NUESTROS PATROCINADORES
“El inspector Tontinus y la nave alienígena”, de Avelina Chinchilla
“Botas de hule”, de Arturo Ortega
“Mar de sueños azules”, por Mar Maestro.
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¿Recuerdas los viajes en el mítico 600 de los años 60?. Aquellos viajes no eran tan plácidos como lo pueden ser hoy. Mi padre, Manuel Maestro, como muchos padres de familia de aquellas años, disfrutaba de uno y tal cual viajaba a su pueblo más o menos una vez al mes si se podía, para ver a su madre, nuestra Yaya. El si se podía, dependía de si hacía buen tiempo, no se echaba a la carretera de cualquier forma. De modo que si las condiciones meteorológicas no eran buenas, se planteaba salir o no a la carretera, y normalmente, era un no.
El viaje comenzaba en Madrid y el destino era Ariza, primer pueblo de Zaragoza, yendo por la carretera nacional 1 de Madrid a Barcelona, como siempre recuerdo que lo remarcaba él, cuando se lo preguntaban.
Salir de viaje por las carreteras de España con el 600 en los años 60 era todo un desafío. No tanto por los por las carreteras, sino porque se tenía la oportunidad de llevar cosas en el coche y madres y abuelas decidían aprovechar para llevarse todo lo que querían llevarse: el mantelito bordado para la tía Pura que le hicimos por su cumpleaños, la súper batidora que compró mi madre a la yaya para que pudiera hacer las mejores y más maravillosas natillas del mundo y aquellos libros que se olvidó mi primo en la residencia de Madrid el mes anterior. Entonces se organizaba la trifulca, cuando mi padre se daba cuenta, ya se veía el panorama. El viaje comenzaba mucho antes del día señalado, normalmente el sábado por la mañana, con suerte si podía ser, según el señor Maestro, sobre las 9 horas de la mañana, cosa que nunca sucedía para desesperación de mi padre.
-¡Ay Luli!! por Dios, a ver si es posible que estos niños terminen de desayunar lo más pronto y usted Mari Carmen, no puede hacer usted algo! es que aquí todo es un juego.
-¡Ay Manuel! ¡Ay Manuel! puedes quitarte del medio por favor, no me dejas recoger si te pones en medio constantemente.
– ¡No, sí, claro! ¡Ahora voy a ser yo, quien tenga la culpa!
El pelotilla verde botella, era capaz de todo y viajar con mi padre era todo un desafío, no por él, si no porque,aún no sé cuál es el misterio que explica que, en 3, 3 metros de largo, calcúlese dentro mucho menos y quepamos Mari Carmen que siempre estaba y siempre viajaba allí donde fuéramos nosotros además de las maletas, la bolsa que mi madre nos acoplaba en el brazo cubierto por el abrigo…era curioso que siempre había que ponerse los abrigos, menos los días de viaje, que mi madre ya nos decía:
-¡Abrígate!
Y la temida pregunta nuestra:
-¿Por qué? No tengo frío mamá.

Y la consabida contestación:
-Abrígate y abróchate los botones y de paso cierra la boca que ya verás la garganta.
Después venía la pregunta y la contestación sabidas:
– Pero mamáaa
– Ni mama ni papá, anda disimula y siéntate calladito.
– Luli por Dios, solo lo imprescindible por Dios, solo lo necesario. -cosa que no sé cumplía jamás, porque una vez arrancado el coche, con mi padre al volante, aparecía mi madre con el abrigo en su brazo izquierdo disimulando su particular bolsa, los impermeables de todos, la bolsa de los bocadillos, una caja de galletas y como no, su bolso sin cerrar, donde llevaba un litro de leche por si acaso y las bolsas de plástico por si yo me mareaba, una toalla y en medio el botiquín. No sé cómo le cogía todo en el bolso. Entre medias aún aparecía con alguna sorpresa más para el camino. Y es que cuando mamá se sentaba en el coche, papá comenzaba la fiesta, pero mamá lo solucionaba siempre sin levantar la voz, colocando todo perfectamente a sus pies y sobre su falda.
– Venga ¿ya has terminado de colocar todo?
– Si. Anda, Manuel, arranca que se hace tarde.
– ¿Pero qué quieres decir? ¡Esto es la repera!. Mari Carmen, usted ¿lo entiende? Porque yo no entiendo nada.
Entonces venía el segundo momento… recordar lo que tenían que haber recordado antes porque el segundo misterio que nunca entendí era la razón de porque una vez que estaban sentados y lejos ya de casa, pasaran revista a lo que llevaban y lo que no cuando ya no se podía solucionar. Entonces se líaba de nuevo el pitoche. Por el pitoche pasábamos todos y casi siempre lo que se habían olvidado había sido por nuestra culpa seguro: te la has cargado. yo no he sido, sí has sido tú y claro, siempre te caía algo por no obedecer a la primera.
Era necesario cumplir todas las rutinas y estar muy calladito sin rechistar y así más o menos pasado todo este ritual se quedaba tranquilo y podía seguir el camino hasta Guadalajara donde hacíamos la primera parada subiendo aquella cuesta en la que parecía que el 600 se quedaría parado en un viaje con casi 5 horas una hora y media y sus paradas correspondientes, con sus lugares establecidos para comer. Y siempre era divertido. Después de la parada había que dormirse un poco, sobre todo para no preguntar tantas veces la famosa frase, ¿cuándo llegamos? que era repetida desde que pasábamos el primer semáforo de casa y después se podía cantar canciones y contar historias, sin pelear, cosa que era imposible. Entonces llegaban las consiguientes formas de mi madre que sin levantar la voz nos ponía en riguroso orden de mayor a menor a hacer cálculo mental, repasar los ríos, con sus afluentes y todo, y por supuesto a cantar las tablas de multiplicar como tenían que ser cantadas sobre todo la del 7 y la del 8, único remedio antes de que mi padre elevara sus plegarias al alto con su ¡maldito viaje, maldito!.
Pero de todo, lo que más me gustaba era acompañar a mi padre por la mañana y revisar el coche, después preparaba la maleta con precisión, colocando las pertenencias de todos, el ir y venir que había en la casa, yo me escabullía de los juegos de mis hermanos, me gustaba mucho más la vida de los mayores, sus diálogos, sus confusiones, sus sorpresas…Después venía la operación acoplar todo en el maletero del coche, a la perfección. Permanecía primero delante del coche, hablando con él como si supiera qué le iba a pasar a continuación. Las maletas y los bártulos eran sacados una y otra vez con la máxima atención para aprovechar todos los huecos al máximo, con una meticulosidad y comprensión con los paquetes absoluta, hablándoles y toqueteando los todos una y mil veces hasta que todo era correcto y compuesto todo el maletero, entonces se quedaba satisfecho a contemplar cómo era posible que lo hubiera podido acoplar todo, hasta el paraguas que había metido porque siempre decía que parecía que iba a llover, cosa que nunca sucedía excepto el día que no llevaba paraguas.
Y siempre era divertido comprobar que en cada viaje pasaba lo mismo. Que algarabía tener tanta fiesta. ¡Qué manera de regalar cariño directo al corazón!.
Mientras recuerdo esto me preguntó dónde se quedan las cosas de niños…en las nubes del cielo? En el brillo de la luna o en las noches estrelladas?. No se pueden transferir los recuerdos de cada niño y por esa razón, los recordamos distintos porque todos somos distintos.

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DESAFÍO MALDITO VIAJE MALDITO. Convocatoria y clasificación en tiempo real

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Quería Libertad

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NUESTROS PATROCINADORES
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“Botas de hule”, de Arturo Ortega
“Mar de sueños azules”, por Mar Maestro.
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Quería libertad, estaba oprimida mis hijos no me daban tregua.
Así que decidí irme de viaje, una amiga me invito a un encuentro de músicos.
Ella esperaba por mi, le había comentado que no tenia dinero.
No hay problemas dijo, realizaremos una rifa.
Tome el bus a su pueblo con el último dinero que tenia.
No me sobro ni para un agua.
En la terminal, un hombre vendía alfajores, me ofreció, con movimiento dije no, una gitana se me acerca,
¿Te adivino bonita?Me dijo .¡Noooo!!! dije muy rápido…
Entonces ahí fue donde mi viaje comenzó maldito.
La gitana furiosa me dijo ¡Viajaras! Pero mal te ira.
No le tome importancia al bus me subí, de pronto sube una señora y me dice tengo el 13 ventanilla, pues dije también yo. ¿Cuando lo compro? Hoy dije.
Entonces es mio yo lo compre hace una semana, me levante y parada quede, no quedaban asientos libres.
Tres horas de viaje parada llegue, al bajarnos en la terminal , la señora le dice ¿Aquí no es Melo? No señora le dijo el guarda acá es Río Branco… Pero le dijo suba en aquel y se va gratis a Melo. La mire y sacudiendo con broca mi cabeza.
Espere en la parada de taxi un buen rato, mi amiga me dijo toma un taxi yo lo pago.
De pronto miro mi cel no tenia batería, pedí para cargar y pregunté.¿Demoran los taxi aquí?
No hoy no corren me dijo el sereno, es que mataron un taxi metrista y están de paro. MMMM Pensé salada estoy.
Pregunte como llegar a la dirección de mi amiga, me indicaron así… Tres cuadras a la derecha, veinte recta, luego doblas a la derecha dos mas una casa con dos palmeras al costado de la puerta, la casa esta pintada de rosado.
Ufffaleee no lo podía creerr me decido a ir porque si me quedaba allí, me correrían para afuera estaban para cerrar.
Comencé el recorrido, paraba, seguía, de pronto una patrulla para y me dice un policía, señora no es hora de andar en la calle a su edad.
No dije nada seguí, el patrullero se fue. dos cuadras más doblo, ya casi llego pensé.
Estaba muy cansada asi que tome uno de mis bolsos y me senté, solo seria unos minutos para descansar.
Cuando de un salto, un joven apunta a mi cabeza, dame tus pertenencias, me dijo…
Llevándose totalmente todo ¡Madre mía! ¡Que viaje!.
Sigo paso tranquilo ya nada podría su cederme, eso creí.
Llegue a lo de mi amiga, goolpee la puerta, nada, la llame por la ventana, nada , gran silencio.
Se me ocurrió ir por el fondo, sorpresa, la puerta estaba abierta,entre fui a su recamara, allí estaba, fría inerte.
Dios mio ¿Estaría muerta? No había casi luz, así que comencé a sacudirla a gritarle desesperada, contesta vamos dime algo.
Cuando alguien a mis espalda me grita, déjala, ¿Que le hiciste?
Llorando asustada respondí, nada no hice nada.
El hombre le dice a otro que entro con el, agárrala que no escape, es una asesina, esta mujer mato nuestra vecina.
Era una pesadilla, estaba inmóvil, llamaron la policía, que de inmediato se presento. Señora esta detenida por asesinato, me esposaron, me subieron al patrullero a los empujones.
Llegando a la comisaria me tomaron declaraciones, yo quería contar todo lo que había pasado, pero me mandaban callar solo debía contestar ciertas preguntas.
Luego me llevaron a empujones y me metieron en la celda hasta que llegara el juez.
Me dijeron esta usted incomunicada, pedí para hacer una llamada, una policía femenina me dijo no asesina no puedes.
Aquella pared estaba húmeda, las ratas corrían carrera por mis pies, tenia sed, hambre, comencé a rezar, primero lo hacia en silencio luego ya alto, me gritaron cállese, no lo hice, cuando de pronto una baldadas de agua con hielo cayeron sobre mi, caí de rodillas sin dejar de pedirle a Dios que me sacara de allí.
Así estuve hasta llegado el día.
Al mediodía me dirigen a una oficina en el juzgado del pueblo.
El juez me dijo, tiene derecho a un abogado de oficio,
allí al instante un joven se presento para mi defensa.
Me tomo del brazo y me llevo a una oficina donde le conté todo incluso que mi celular estaba en la terminal cargándose, se me había olvidado.
Entonces el abogado manda a un policía, a buscarlo.
Mientras en el juzgado, el juez comienza con la sentencia…
Sera sentenciada a 15 años de prisión por el asesinato de la señora…..
Entra el agente con el celular, entran dos agentes con dos chicos esposados, uno hijo de una doctora el otro un sobrino del juez.
Se interrumpe el caso por una hora, me llevan nuevamente a la celda.
Estaba sucia, mal oliente, hambrienta y acusada de un delito que no había cometido.
Pasaron unas horas, nada, llego la noche, nada, el cansancio era grande me senté en el piso, una rata quería comerme los dedos del pie, de pronto alguien me dice amiga, te traje algo de comer.
Come en unas horas debes ir al juez.
Era ya de día cuando vinieron por mi, me tomaron de un brazo
y me metieron a un baño, me dijo una policía báñate ahí tienes ropa limpia, deje el agua fría correr por el cuerpo, luego me seque rápido y me vestí con aquellos trapos enormes, pero con olor bastante agradable.
Me golpearon la puerta vamosss no estas para ir a una fiesta,
apúrate…. Saliendo me colocan esposas en los pies y manos.
Dirigiéndome al juzgado, al entrar el joven abogado le dice al policía sáquele de inmediato esas esposas a la señora…
Me llevan al frente, donde el juez dice …
Procediendo con el asesinato realizado a la señora amiga de la acusada, encontrados culpables a los jóvenes que en el día de ayer , se presentaron a dar su declaración, de ser culpables de matar a la doña amiga de esta mujer, y también haberle robado las pertenencia a la acusada.
Pidiendo primeramente disculpas a la dama y luego dejándola libre de sospechas y de toda culpa se le otorga su libertad.
Después de todo aquello, donde iba si no tenia dinero, ni pertenencias los chicos las vendieron.
Comencé mi recorrido caminando, paraba alguien un aviento, bajaba de aquel, me llevaba otro así logre llegar a mi casa a los cuatro días de salir de aquel pueblo, que un día por hacer un paseo, resulto en un
maldito viaje maldito…..

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DESAFÍO MALDITO VIAJE MALDITO. Convocatoria y clasificación en tiempo real

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Playa ilusión

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“El inspector Tontinus y la nave alienígena”, de Avelina Chinchilla
“Botas de hule”, de Arturo Ortega
“Mar de sueños azules”, por Mar Maestro.
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La carretera cada vez se estrechaba más. Partiendo por el medio la pequeña aldea, serpenteaba entre centenarias casas de piedra con balconadas de madera donde asomaban claveles de aire y gitanillas. Una iglesia, rematada con tejado de pizarra, albergaba a la pequeña plaza en la que conversaban dos ancianos con paraguas por bastón. Algo sorprendidos al escuchar el rodar de los neumáticos sobre el empedrado, giraron la cabeza cuando pasamos. Aquella explanada parecía no tener salida, el torreón del campanario estrangulaba el paso. Un pronunciado giro con el coche prácticamente parado, nos evitó chocar con una de sus aristas. El aire de nuestro habitáculo se llenó de gritos entrecortados, pero conseguimos pasar y volvimos a dejarnos acariciar por el sol que, a ratos, asomaba entre nubes algodonadas.
Sin ensancharse, el encajonamiento acabó. La carnicería y un establo cuyas inquilinas parecían saludarnos moviendo las cabezas arriba y abajo, fueron las últimas construcciones que vimos. Tras la larga recta, el mar encrespado brotaba por el horizonte. A uno de los costados teníamos un monte, ascendía entre montones de hierba seca que alguien había apilado. Al otro, interminables prados moteados por caballos y vacas hacían que la mancha azul salpicada de espuma fuera creciendo ante nuestra mirada.
Un palo sujetaba el rótulo que nos obligó a desviarnos. Nada más hacerlo fuimos devorados por un bosque de pinos marítimos que nos hizo avanzar sobre una superficie marrón. Debajo se intuía un asfalto rugoso y lleno de baches sobre el que dejábamos huellas con las pequeñas agujas aciculares golpeando los bajos. La penumbra, ante lo denso de la vegetación, apenas permitía dar vida a pequeños haces cilíndricos. Al borde del camino el rumor de un riachuelo avanzaba a nuestro paso entre helechos y setas. Un par de bajadas pronunciadas, dos curvas muy cerradas, y una ligera subida para que la carretera, como si se saliera de un túnel, empezara a ensancharse. Aquellos seres silenciosos y enigmáticos que nos protegían de la luz, fueron dando paso a una dorada arena, salpicada, aquí y allá, de juncos y cardos. A nuestra espalda quedó la frontera de la masa forestal cuando acometimos la subida de una loma. Al llegar arriba, la más gigantesca pantalla se abrió delante de nuestros ojos: Las embestidas de las olas al frente, a la izquierda, una solitaria playa sin final y, haciendo que nos apresurásemos por llegar, la bajada hasta el aparcamiento. No faltó la música con la que el fuerte nordeste se encargaba de soplarnos en los oídos, tampoco el olor a sal y a vida con la que llenarnos los pulmones.
Habíamos llegado a «Playa ilusión». Y aquí nos quedaríamos.

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DESAFÍO MALDITO VIAJE MALDITO. Convocatoria y clasificación en tiempo real

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Perseguía sus sueños, porque ellos conocían el camino

Perseguía sus sueños, porque ellos conocían el camino

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Él era de esas personas que respiran por los poros su oficio, en cada bocanada del humo de su pipa. Doctor investigador de profesión. Ella, su inseparable compañera de viajes, piel con piel, desde que terminaran su carrera universitaria y marcharán a hacer las irlandas. Una gabardina del Primark gris, que le abrigaba de los duros inviernos regados por el Mist. Odiaba esa fina llovizna que, a modo de vaporizador, dispersa el agua, empujada por el fuerte viento, despiadado y atroz, característico del clima atlántico.

En el 2005, aterrizaron en la isla, cuando aquel país era considerado, debido a su boyante economía, el “Tigre celta de Europa”. Los trabajos mejor remunerados eran oficios que requerían de muchos años de especialización y él, como doctorado en historia antigua, no podría encontrar mejores condiciones, en ningún otro rincón del planeta, que en el país del viento, “Eire”.

Los dos años impartiendo clases, a los alumnos de la University College Cork (UCC), le habían permitido ahorrar lo suficiente para sobrevivir, unos cuantos meses, sin tener que trabajar. Había llevado una vida escrupulosamente austera, con la intención de perderse en una lejana aventura y poder, por fin, tras más de una década planeándolo, seguir el rastro de la reliquia que dio título a la investigación, que le supuso un sobresaliente cum laude en su tesis doctoral, “Mito o realidad: el arca de la alianza”. Nunca creyó que existiese esa reliquia, aunque ahora tenía serias dudas al respecto. Había comprado de contrabando, por la Deep web, la conocida como “el Internet oculto” y tras muchos meses de siniestra negociación, unos pergaminos egipcios, que aseveraban lo contrario. El arca si pareció existir, y ahora sabía exactamente por qué y dónde la ocultaron.

Nunca pretendió parecerse a ningún personaje de película de aventuras. El esfuerzo que supuso ahorrar para poder emprender este maldito viaje, a base de horas y horas impartiendo clases en la universidad, le enseñaron a desconfiar en mitos y leyendas. Él era un investigador, que basaba sus publicaciones, en el método científico ultraortodoxo: los números. El mismo método que publicó en su doctorado y que le permitía por medio de una serie de complejos cálculos, conocer el recorrido de cualquier reliquia, dependiendo de las menciones publicadas en miles de papiros y escritos antiguos, que habían aparecido en el mercado negro, tras los saqueos de las recientes guerras en Irak, Egipto y Siria. Antes de embarcarse, de camino a conocer en primera persona las maldiciones de los faraones de Egipto, donde los cálculos llevados a cabo durante más de 10 años por un gigantesco ordenador de su universidad, indicaban claramente que se encontraba el arca, sabía que sería su último viaje, un maldito viaje maldito.

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DESAFÍO MALDITO VIAJE MALDITO. Convocatoria y clasificación en tiempo real

5.00 Promedio (96% Puntuación) - 2 Votos
Por su propia seguridad

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Pienso llegar a mi destino pese a todo, aunque este “todo” parece estar consiguiendo al menos retrasarme.
Ahora estos simpáticos servidores de la ley y el orden me han pedido que circulen a 20 km por hora por encima de lo que recomienda la vía. 200 euros, pero ha sido por mi seguridad.
Mierda de suerte la mía, cuando hace tan solo 20 km, que casualidad, que él pinchó una rueda, y entonces la benevolencia no estaba para ayudarme. Estarían ocupados cobrando a otros por su propia seguridad.
Pero tengo que llegar. Ya. ¿Qué más puedes pasarme? Seguro que una vez aquí se me olvida este maldito viaje y dejaré tener la importancia del dinero que me va a costar. O quizás todo esto me ocurra en forma de aviso para que la vuelta.
No. Ahora ya estás cerca no me voy a acobardar. Seguro que ella merece la pena.
Al menos por teléfono en voz suena dulce. Es cierto que en esta época de videoconferencias y fotografías digitales parece bastante raro que aún no sepa cómo es su físico. Todo el mundo tiene infinidad de fotografías en las redes sociales. Pues ella no. ¿Debería ser sospechoso?
Ella dice que es una romántica, y que quien se enamora de ella debe hacerlo por su interior y no por su físico, y me ha asegurado que es atractiva. Si, ella podría ser un señor con bigote, y por eso yo empecé a hablar al menos por teléfono después de tanto conversar con ella a través del chat. ¡Señor, a mi edad y haciendo tonterías de adolescente!
Digo yo que, después del viajecito de 200 km, la multa, el pinchazo y esa maldita avispa que se ha colado por la ventanilla y me ha comido literalmente el brazo, esta chica (si es que es una chica), al menos me dará un achuchón. Tal y como va el día, probablemente no será muy agraciada y me hará pasar un rato (es una romántica, que no se me olvide) cogidos de la mano a la luz de la luna antes de hacer que me vuelva a casa solo y cansado y reprochándome mi propia estupidez.
Bueno, tras esta trágica epopeya ya estoy aquí, donde habíamos quedado. Y por ahí viene lo que parece una chica. Sí; me sonríe, es ella.
Pues… vaya…

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