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—Padre, ¿a dónde va la gente cuando no la vemos?

El padre lo miró e intentó responder con sabiduría:

—Hijo, la gente  no va. ¡Está!

—Está, pero ¿dónde?

Y de pronto se acordó del hombre de negro que había corrido tras ellos.

—Cuando no los vemos ¿continúan existiendo?  —inquirió.

— ¡Claro…!

El muchacho necesitaba más concreción:

—Existen, existen… ¿o nosotros pensamos que existen? Están, ¿o nosotros creemos que están?

Vio entonces al policía  y se dio cuenta de lo fugaz de la visión.

Reflexionó: «No estaba, de pronto estaba y luego no estaba»

Fue, entonces, cuando tuvo la gran revelación: el único que realmente existía era él. La gente que aparecía y desaparecía, dependía exclusivamente para su existencia de que él estuviera mirándolos, o no.

—Padre ¿tú siempre existes aunque yo no te vea?

El padre detuvo bruscamente el coche.

—Hijo, cierra los ojos y no los abras hasta que yo te diga.

Cuando el muchacho cerró los ojos, el padre le propinó una fuerte bofetada.

—Hijo ¿me ves?

—No, padre, pero me has hecho daño.

—¡Hijo, aprende! Así es con la gente: la veas o no siempre te hará daño. Lo mejor es que ella no te vea a ti.

Y continuaron huyendo.

Desde que PINGUIN RANDON GRUPO EDITORIAL me propuso publicar mi novela en uno de sus sellos editoriales, todo está siendo increíble. El inicio fue el informe de lectura del primer capítulo que recogía afirmaciones como las siguientes: “Una premisa muy atractiva, bien narrada y documentada, con un personaje complejo que deberá lidiar con una situación igualmente complicada. Es un muy buen primer capítulo, intenso, que dosifica bien la información y que establece las tramas que se desarrollarán a continuación… El autor logra explicar mucho sin necesidad de extenderse: descripciones bien medidas, que ubican al lector sin detener la acción; diálogos creíbles y pertinentes, usados como vehículo para avanzar en la historia; una estructura en dos tiempos que ahorra un capítulo dedicado sólo a los motivos que llevaron a Irune hasta Managua. Los recursos literarios se ponen al servicio de la trama y se usan con inteligencia para hacerla avanzar, cerrando el capítulo con un final que promete que valdrá la pena seguir leyendo… La narración es fluida, los personajes están bien dibujados y se abren varias tramas, todas ellas atractivas para el lector… Un muy buen primer capítulo: el lector se convence de que el autor sabe bien de qué habla al describir lugares y explicar el contexto socio político. Incita a seguir leyendo.” A continuación solicitaron el manuscrito completo, y a los pocos días recibí el contrato de publicación. Lo cierto es que han apostado por un relato sobre el “realismo divino” que, aunque realiza guiños al “realismo mágico”, se decanta por la realidad de Dios en medio de la vida de los hombres: algunos le ven, la mayoría le ignora, pero Él está ahí. Un relato trepidante sobre la culpabilidad y la redención, en la que la fe y la voluntad jugarán un papel decisivo en los momentos más cruciales de la vida de las dos heroínas.
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