No aceptes dócilmente, no entres en su bella noche.
Intentará darte cobijo, abrigo
hasta tenerte en sus redes.

Aunque lo intente con fuerza poniendo distancia
apagando estrellas y aguantes
porque los sueños
te siguen hablando de la noche
y en ellos sientas que te cuida.
No aceptes dócilmente, no entres en su bella noche.

En los días grises, cercanos a la noche,
sigas preguntándote,
por qué se alejó.
No aceptes, enfurécete ante la muerte de La Luz.

Aunque tu corazón no pueda entender,
que la noche te soltara de sus manos
huye, solo huye
vuelve a La Luz.

Aunque recuerdes que la noche
reconoció que eras la única persona
por la que merecía la pena matar,
y sufras porque es ella quien te deja
agonizando, sin luz.
No sufras, no cedas dócilmente.
Olvida su buena noche.

Aunque ahora solo sientas el vacío,
Y te encuentres de nuevo sola en la nave,
suelta amarras,
aléjate,
reclama, reclama la vida de La Luz.

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