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En 1975, mi mamá, mi hermana y yo vivíamos en una habitación alquilada en el edificio La Floresta ubicado a una cuadra de la salida de la autopista, en Altamira Sur. Habíamos llegado a Caracas en Diciembre de 1974 y estábamos tratando de establecernos por nuestros propios medios.

Fue un coterráneo, que después nos enteramos, tenía una dudosa reputación, quien nos presentó a los dueños del apartamento que estaban alquilando la habitación. El era un señor de origen portugués, ella era ecuatoriana y, pese a la mala reputación de quien nos estaba presentando, resolvieron alquilarnos la habitación.

A Vilma, mi hermana, le estaba creciendo la panza, alguien estaba haciéndose en su interior. El médico le había indicado que hiciera ejercicio y caminar era una buena alternativa.

Yo, por mi parte, iba a una pequeña escuela, en donde descubrí un nuevo juego -la pelotica de goma- variante del béisbol, que para mí era un juego totalmente nuevo y que se practicaba en todas partes. Realmente las reglas del juego eran las mismas del béisbol pero se jugaba con una pelotica de goma pequeña, para batear la pelota se usaba la mano, no había pitcher ni catcher y el número de jugadores no necesariamente era de 9 por equipo. Obviamente, yo me aplicaba para aprender a batear la pelotica, hay toda una técnica que dominar para poder batear la pelota lo más lejos que se pueda y, como en cualquier juego, la técnica se la domina a través de la práctica, cosa que la hacia dentro de nuestra habitación alquilada.

Si salen del edificio La Floresta y caminan hacia el sur van a llegar a una calle que va paralela a la autopista, por aquel tiempo, en esa calle había un pequeño parque con bancos, subi-bajas, carruseles, toboganes, columpios y otras atracciones similares. Vilma y yo íbamos de vez en cuando a ese parque siempre por la noche, ya que el resto del día Vilma trabajaba y yo estudiaba. No recuerdo que nuestra querida madre nos acompañará alguna vez.

En uno de esos paseos, yo me llevé la pelotica de goma y empecé a jugar con ella en el parque. No sé de quién fue la idea, pero de un momento a otro, yo le estaba explicando el juego a Vilma y, de un momento a otro, ella estaba cubriendo las bases y yo preparado para batear la pelota.

Varias veces jugamos a la pelotica de goma, si les soy sincero, creo que Vilma nunca entendió del todo las reglas del juego, simplemente porque lo que le importaba era divertirse.

Debo aclarar, no vayan a pensar que éramos unos descocados, no siempre jugábamos a la pelotica, supongo que, en esos días, Vilma se sentía cansada o no del todo bien para estar corriendo las bases o persiguiendo una pelota. En esos días caminábamos o nos subíamos al subi-baja.

El 9 de Abril de 1975 nació Rocío en la maternidad Concepción Palacios, en el séptimo mes de embarazo, es decir al mejor estilo de Gabriel García Márquez y la familia Buendía. Nuestras idas al parque se suspendieron y nunca más volvimos a jugar. Había una persona que cuidar y hacia ella iba la atención.

Mirando en retrospectiva, cada vez que ahora veo a Vilma contar sus actividades de canto o Tai Chi, vuelvo a ver a aquella chica embarazada que jugaba pelotica de goma con su hermano menor. Es esa misma mirada, esa misma felicidad.

Hugo Hernán Viteri Pazmiño

Nací en el medio de la cordillera de los Andes, en las faldas del volcán Pichincha un primero de Abril de 1965. Mi niñez la pasé entre música, libros y periódicos; entre primos, hermanos y abuelos. A los 9 años me mudé a Venezuela. Llegué a Caracas un veintetanto de Diciembre de 1974 y aún me encuentro caraqueando, como diría mi abuelo. Graduado en ingeniería pero siempre con la vena artística en mi camino. ¿Quién soy yo? Un simple escribidor que trata de pintar un cuadro de lo que pasa por la vida que me rodea desde todos los rincones.

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